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Artículos de interés – Córdoba Aprendizaje cordobaaprendizaje@gmail.com

 

 

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Aprendizaje Cooperativo Marco Teórico I

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Excelente Material de Orientación Andújar.

 

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Pablo Neruda nos describe hermosamente el microcosmos infantil…

Pablo Neruda nos describe hermosamente el microcosmos infantil...

Al pie desde su niño – Pablo Neruda

El pie del niño aún no sabe que es pie,
y quiere ser mariposa o manzana.

Pero luego los vidrios y las piedras,
las calles, las escaleras,
y los caminos de la tierra dura
van enseñando al pie que no puede volar,
que no puede ser fruto redondo en una rama.
El pie del niño entonces
fue derrotado, cayó
en la batalla,
fue prisionero,
condenado a vivir en un zapato.

Poco a poco sin luz
fue conociendo el mundo a su manera,
sin conocer el otro pie, encerrado,
explorando la vida como un ciego.

Aquellas suaves uñas
de cuarzo, de racimo,
se endurecieron, se mudaron
en opaca substancia, en cuerno duro,
y los pequeños pétalos del niño
se aplastaron, se desequilibraron,
tomaron formas de reptil sin ojos,
cabezas triangulares de gusano.
Y luego encallecieron,
se cubrieron
con mínimos volcanes de la muerte,
inaceptables endurecimientos.

Pero este ciego anduvo
sin tregua, sin parar
hora tras hora,
el pie y el otro pie,
ahora de hombre
o de mujer,
arriba,
abajo,
por los campos, las minas,
los almacenes y los ministerios,
atrás,
afuera, adentro,
adelante,
este pie trabajó con su zapato,
apenas tuvo tiempo
de estar desnudo en el amor o el sueño,
caminó, caminaron
hasta que el hombre entero se detuvo.

Y entonces a la tierra
bajó y no supo nada,
porque allí todo y todo estaba oscuro,
no supo que había dejado de ser pie,
si lo enterraban para que volara
o para que pudiera
ser manzana.

 

UNA MIRADA SOBRE EL TDAH .  LAS NUEVAS AVENTURAS DE TOM SAWYER :

 https://iinnuar.wordpress.com/?s=tom+sawyer

 

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¿Cómo aprende el ser humano?

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¿Cómo aprende el ser humano?
Ésta es sin duda una pregunta compleja que diferentes enfoques disciplinarios han tratado de responder desde la filosofía, la biología, la psicología, entre otras. A finales de los años 90, encontramos recién corrientes de pensamiento que hacen hincapié en la importancia de los factores socioculturales y emocionales en el proceso de aprendizaje. A partir del año 2000, a medida que se fueron conociendo los resultados de múltiples investigaciones sobre el funcionamiento del cerebro, se reconoció la importancia de la base neural en las ciencias del aprendizaje y la importancia de conocer cómo, el cerebro humano, procesa la información que le llega a través de su input sensorial y así, poder diseñar modelos educativos y estrategias de enseñanza-aprendizaje a la medida de las posibilidades de los aprendices, acordes a las posibilidades y etapa de la vida de los mismos. Una conclusión importante de todas estas investigaciones, fue que no importa la edad, siempre es posible aprender si se enseña de acuerdo a las posibilidades de cada cerebro. De este modo, surgieron nuevas interrogantes: ¿cómo y sobre todo, cuándo, podemos aprender mejor y más rápido?; ¿hay períodos más propicios para el desarrollo del cerebro?; ¿Qué papel juegan las emociones, la motivación y la autoestima en el aprendizaje?; ¿qué peso tienen las condiciones ambientales , el entorno o contexto en que se imparten las clases, para que la persona logre un adecuado aprendizaje?; ¿Cuáles son las causas orgánicas, que dificultan la adquisición de habilidades matemáticas o para la lectura?
Todo esto se va develando a medida que avanzan los estudios en el área de la neurociencia, disciplina que se nutre de variadas disciplinas como la biología, la psicología, la química, la anatomía, la física y la informática. De este modo, los neurocientíficos han demostrado que hay una nueva ciencia del aprendizaje, que debe basarse en el conocimiento del funcionamiento del cerebro y debe desarrollar nuevas metodologías de abordaje y de enseñanza, en consecuencia, con los hallazgos que se van conociendo, y centrar a los sistemas educativos, más en el “cómo” del aprendizaje que en el “que”. ¿Por qué este niño no aprende?; ¿Por qué no logra una adecuada adquisición de los conocimientos, de acuerdo a su edad y grado?; ¿qué le pasa al chico?; ¿qué causa su conducta?
Estas problemáticas deben abordarse con una perspectiva integral en la que se articulen la neurología, la neuropsicología, la genética, la biología, la química, la psicología, la física, la pedagogía, la sociología, entre otras disciplinas que forman parte de las actuales neurociencias. El Premio Nobel de Fisiología y Medicina 2000, E. Kandel, ha logrado comprobar que las potencialidades de la conducta de un individuo, (el “hasta dónde puede llegar”), se produce por mecanismos genéticos y evolutivos, así como por factores ambientales y de aprendizaje, que actúan en el cerebro y producen cambios estructurales y funcionales de las células nerviosas específicas que intervienen en los procesos de lectura, escritura, cálculo, memoria y otras funciones que intervienen por supuesto en el aprendizaje académico de los chicos. Estados emocionales y procesos cognitivos que sustentan el aprendizaje, (memoria, atención, lenguaje, etc), tienen una base biológica, lo que implica que el estudio de las áreas más deficitarias, aquellas en las que el niño no logra lo esperado, requiere el abordaje de un equipo de profesionales que trabaje dentro del marco de las neurociencias.
“Las bases de la ciencia neural contemporánea, considera que todos los procesos mentales son biológicos y cualquier alteración de los mismos es orgánica”.
Kandel, Jessell, Schwartz Neurociencia y conducta”.
Hoy podemos conocer algunas de las áreas del cerebro encargadas de la activación del pensamiento y de la óptima realización de habilidades relacionadas con la aritmética y del reconocimiento de palabras; y hasta se pueden medir los cambios en el sustrato neuronal producidos por los tratamientos de reeducación o rehabilitación que intervienen sobre funciones cerebrales que están alteradas. En el área del lenguaje, por ejemplo, conociendo cuáles son los módulos cerebrales encargados del lenguaje, y de qué modo procesan la información, se pueden diseñar estrategias correctivas y nuevos métodos para enseñar a aquellos niños o adultos que presentan dificultades en el dominio de esta importante área de aprendizaje. Gracias a la plasticidad cerebral, base de los mecanismos de la memoria y del aprendizaje, hemos confirmado de forma experimental que nuestras neuronas, sufren una remodelación permanente en función de la experiencia que vivimos. Las conexiones nerviosas no son fijas ni inmutables, algunas se destruyen pero otras se crean para adaptarse. Y lo más novedoso, de este planteo, es que toda experiencia nos deja una huella asociada a un estado corporal. Es decir, concretamente, que aplicado a la situación de enseñanza y aprendizaje, la forma y condiciones ambientales y emocionales en que yo haya adquirido un conocimiento en el aula o en otro entorno, van a determinar un determinado estado corporal asociado, de placer, de displacer, de angustia, de ansiedad, de miedo, de satisfacción, etc. y este estado se “guardará” en nuestro cerebro asociado a ese aprendizaje. Cada vez que realice una lectura o evoque un recuerdo relacionado a ese contenido, se disparará en mí ese mismo estado somático que se “guardó” al incorporar el conocimiento. Por ejemplo, si mi profesor de matemática, logra acaparar mi atención y me enseña la ecuaciones de una forma amena, de modo que me permita encontrarle relación y significado en mi vida cotidiana, y me permita activar mis conocimientos previos, es más probable que cuando tenga que hacer la tarea de matemática, la emoción placentera que se “guardó” en el momento de adquirir el conocimiento, me lleve a estar motivado para dar lo mejor de mí. Se podrá entonces dimensionar la importancia que tiene el cómo se adquiere un conocimiento, cómo influye el estado emocional del docente y del educando, cómo influyen las variables ambientales, (ruidos, luz, cantidad de alumnos, etc), cómo influye a la hora de hacer las tareas en casa, tener una mamá o un papá junto al niño, para que modere su ansiedad, le hable con dulzura, evite que se desate una batalla campal que impregne la atmósfera familiar de malestar. Investigaciones de los últimos años, han podido comprobar también, cómo los tratamientos de reeducación y rehabilitación multisensoriales, elaborados a la medida de las necesidades de cada persona, que se realizan con una frecuencia semanal adecuada y con compromiso de parte del paciente, logran no sólo una mejoría de las funciones cerebrales alteradas, sino también, modificaciones en la estructura cerebral, acorde a las constataciones que se han realizado mediante el uso de neuroimágenes. Es decir, por ejemplo, que un tratamiento que apunta a mejorar un trastorno específico del lenguaje como la dislexia, no sólo mejora los resultados que el niño obtiene en el área de lenguaje, sino que favorece la creación de nuevas sinapsis. Las terapias, los tratamientos de intervención reeducativa, modifican el sustrato neuronal. También se ha comprobado la importancia de que los educadores y los alumnos conozcan qué parte de su cerebro usan en las diferentes tareas escolares que realizan. De acuerdo a todo esto, podemos entender que los docentes, deben manejar no sólo información relacionada sobre los contenidos de sus materias, sino que deben contar con el conocimiento sobre el trabajo realizado por los neurocientificos acerca de cómo “aprende” el cerebro, y cuáles son algunos de los métodos y estrategias de aprendizaje más eficaces. La visión optimista que dejan las neurociencias, tiene que ver con el hecho de que: Aprender algo, es modificar la estructura del cerebro, formar nuevos circuitos cerebrales, nuevos módulos o estructuras cerebrales, y esto se produce en cualquier etapa de la vida.
Silvia Pérez Fonticiella
Neuropsicòloga
Consultora en Neuropsicoeducaciòn.

 

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ALGUNAS ENFERMEDADES GENÉTICAS CON SECUELAS DE RETRASO MENTAL

UBP – “Neurobiología” –         Mario Valdez –                     noviembre 2011 –

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RETRASO MENTAL: ALGUNAS ENFERMEDADES CON ALTERACIONES GENÉTICAS Y COMPROMISO NEUROLÓGICO

El déficit intelectual o retardo mental, consiste en un funcionamiento cognitivo significativamente inferior, desde los inicios del desarrollo y a lo largo de toda la vida del sujeto, comportando dificultades en las conductas adaptativas.

Etiología del retardo mental:

Las causas que originan el retardo mental, pueden ser varias:

Causas:

  • Genéticas
  • Bioquímicas
  • Viral
  • Malformaciones
  • Trastornos del desarrollo
  • Asfixia perinatal asociada a parálisis cerebral, que produce retardo mental.
  • Además, puede ser producido por factores sociales y ambientales, como: Desnutrición materna, hábitos de exposición al tabaco, el alcohol, las drogas, exposición al plomo, zinc, etc
  • También existen causas aún desconocidas, aunque se presume que pueden ser causales de etiología prenatal

SIGNOS MÁS COMUNES PARA DETECTAR EL RETRASO MENTAL

Tanto los padres en la primera etapa del niño, como también al inicio de la etapa escolar, surgen indicios que dan pautas para inferir la posibilidad de retraso mental. Algunos de ellos, los más comunes, son los siguientes:

  • Adquisición tardía de pautas evolutivas motoras, tales como sostener la cabeza, sentarse, gatear o caminar.
  • Adquisición tardía del lenguaje
  • Dificultades en el desarrollo de la socialización.
  • Trastornos de conducta asociados, como signos de híperactividad, agresividad, inatención y otros.
  • Dificultad en la estructuración del pensamiento abstracto.
  • Falta de adaptación a las conductas autónomas.

 

SÍNDROME DE DOWN

El síndrome de Down es una anomalía ocasionada por la presencia de un cromosoma extra en el par 21, en las células del organismo. Por ello, se le llama también: “Trisomía21”.

El síndrome de Down es una alteración fácilmente reconocible en el recién nacido, por la hipotonía muscular y sus rasgos físicos que son característicos. Estos niños presentan, casi en la mitad de los casos, cardiopatías congénitas. Luego del primer año de vida, es necesario descartar patologías como: Hipotiroidismo, Déficit visual y auditivo, procesos infecciosos y Leucemia.

El Síndrome de Down se presenta en aproximadamente 1 de cada 650 nacimientos vivos y la mitad de esos casos, se registra en madres con edad mayor a 35 años.

COMPROMISO NEUROLÓGICO Y CONDUCTA

Además de estas patologías clínicas, los niños con Síndrome de Down presentan compromisos neurológicos de diverso grado:

El 90% de los afectados, padece retraso mental entre leve y grave; el 10% restante presenta un CI limítrofe.

En general, la afectación cognitiva es mayor en varones.

Según las estadísticas, el 75% de los niños aprenden a leer, pero en grado variable; su lenguaje presenta, en general, trastornos sintácticos, hablan con pequeñas sentencias o palabras “frase”.

Si bien se muestran afables y sociables, muchos de estos niños tienen un carácter difícil; suelen ser obstinados, hiperquinéticos y poco flexibles, con grado variable de trasgtorno de adaptación.

En la adolescencia, suelen presentar cuadros de depresión o ansiedad, así como tener conductas de fuga.

Entre el 5% y el 9% de estos niños, padecen autismo, aunque no relacionado directamente con el síndrome, sino con factores concurrentes a él. Puede ser por antecedentes familiares, espasmos infantiles, hipotiroidismo o anorexia perinatal.

 

 

 

ALTERACIONES EN EL SISTEMA NERVIOSO CENTRAL

A través de técnicas de Resonancia Magnética, se ha podido determinar cuáles son las áreas del SNC que presentan menor tamaño que el común de las personas. Ellas son:

  • El hipocampo
  • El cerebelo
  • La corteza cingulada
  • La corteza parietal inferior
  • La corteza prefrontal
  • La circunvolución temporal superior

 

DEBILIDADES Y FORTALEZAS EN EL APRENDIZAJE Y LA VIDA SOCIAL

La esmerada atención psicoeducativa, que se inicia a partir del nacimiento, permite descubrir y desarrollar las múltiples capacidades que las personas con SD poseen, en las diferentes áreas de la actividad humana. De este modo, en la actualidad, son capaces de alcanzar una plena integración en todas las áreas de la vida: en la familia, la escuela común, el mundo del trabajo, el deporte y la vida social. No obstante, presentan ciertas dificultades que deben vencer:

Desarrollo motor Como en todas las áreas, el aspecto motor presentan un retraso que requiere de un trabajo de estimulación de la motricidad gruesa y fina,
Desarrollo cognitivo Ante aprendizajes nuevos y complejos, existe cierta evitación y falta de motivación. Es común un importante déficit en la memoria a corto plazo, en especial cuando la información se recibe en forma auditiva. Si es visual se muestran más hábiles. El desarrollo intelectual de estos niños depende en gran medida del ambiente familiar y la calidad educativa.
Desarrollo del lenguaje Es una de las áreas más alteradas y desfasadas, en especial a nivel expresivo. El desarrollo del lenguaje es lento y difícil y requiere de estimulación fono-audiológica
Desarrollo socio-afectivo Las habilidades sociales se desarrollan con lentitud. Suelen tener problemas de integración o conducta desinhibida. En casos severos, puede haber también conductas autistas

 

En muchos casos, los niños con SD presentan deficiencias cognitivas en el área del lenguaje, debido a defectos auditivos que ocasionan una dificultad adicional para percibir ciertos rasgos morfosintácticos. Hay mayor desarrollo del vocabulario, pero menor dominio de la comprensión sintáctica, también a causa del déficit de la memoria a corto plazo. Como no disponen de medios lingüísticos más diversificados, presentan una persistencia de conductas imitativas que les sirve para compensar sus déficit en estrategias del lenguaje.

CORRELACIÓN ENTRE PATOLOGÍA CEREBRAL Y CONDUCTA COGNITIVA

Conducta cognitiva Estructuras afectadas SN
       I – Atención, iniciativa

Tendencia a la distracción

Escasa diferenciación entre estímulos antiguos y nuevos

 

Mesencéfalo

 

Interacciones tálamo-corticales

Menor capacidad para auto-inhibirse y menor iniciativa para jugar Parietal
         II – Memoria a corto plazo y procesamiento de la información:

Dificultad para procesar formas específicas de información sensorial, procesarla y organizarlas como respuesta

 

 

Áreas de asociación sensorial, (lóbulo parieto-temporal)

Corteza pre-frontal

         III – Memoria a largo plazo

Disminución en la capacidad de consolidar y recuperar la memoria.

Reducción de los tipos de memoria declarativa

 

 

 

Hipocampo

Interacciones córtico-hipocámpicas

        IV – Correlación y análisis

Dificultades para:

  • Integrar e interpretar la información
  • Organizar una secuencia nueva y deliberada
  • Conceptualización y programación interna
  • Conseguir operaciones cognitivas secuenciales
  • Elaborar pensamientos abstractos
 

 

 

 

Corteza pre-frontal en interacción bidireccional con:

  • Otras estructuras corticales y subcorticales
  • Hipocampo

 

SÍNDROME DE X FRÁGIL

Esta patología de base genética, afecta a 1 de cada 4.000 varones y a n1 de cada 6.000 niñas. Entre los niños afectados, del 2% al 10% de ellos, presentan de moderada a severa dificultad de aprendizaje, sin signos dismórficos específicos. El 1% de las mujeres son portadoras de la pre-mutación.

El Síndrome de X frágil, es la causa más común de retraso mental en varones, después del Síndrome de Down. Se debe a a la mutación de un gen llamado FMR-1, mapeado en Xq27.3.

Los pacientes con mutación completa no producen una proteína fundamental para el desarrollo y funcionamiento del cerebro. El diagnóstico de la pre-mutación y de la mutación completa, es posible a través de técnicas citogenéticas y moleculares.

Características generales:

Híperactividad: Prestan poca atención y tienen dificultad para concentrarse en un solo tema; esto va acompañado de múltiples movimientos de su cuerpo y diferentes conductas de actividad, que no logran inhibir. Este fenotipo conductual, marcado por la impulsividad, puede observarse en el lenguaje, caracterizado por la pobreza temática, desorden de ideas y expresión veloz y a veces incomprensible. A menudo, se detecta la patología cuando el niño es llevado a la consulta por su hiperactividad o sus dificultades con el lenguaje, luego de los dos años de edad.

Impulsividad: Estos niños no pueden esperar, exigen satisfacción inmediata a sus reclamos.

Falta de atención: Notables problemas de concentración es una característica que se repite en estos niños.

Ansiedad social: Estos niños, suelen sentir aversión por mantener contacto visual con las personas, (en especial cuando se encuentran ante situaciones estresantes). Pueden tener híper-sensibilidad a los ruidos.

Imitación: Tendencia a los comportamientos de imitación, a las frases insultantes y al lenguaje grosero.

Memoria: La memoria, por lo general, es reducida, aunque en algún tema que para el niño sea primordial, puede almacenar los datos por largo tiempo.

 

SÍNDROME DE PRADER-WILLI

El síndrome de Prader-Willi, (SPW), es una enfermedad producida por  una alteración genética, descrita por médicos suizos. Constataron que estos pacientes llegaban a la clínica con marcada obesidad, talla baja, alteraciones en sus órganos genitales externos y problemas de aprendizaje; presentaban, además, debilidad muscular que impresionaba como producto de una severa lesión cerebral. Esta enfermedad se manifiesta en 1 de cada 12.000 a 15.000 niños, independiente del sexo o raza. Si bien se trata de una patología poco frecuente, su desconocimiento, en general, impide tomar precauciones adecuadas y el  problema tiende a agravarse con el transcurrir del tiempo. Es una enfermedad genética compleja, que rara vez es transmitida por herencia.

Recordemos que cada célula del cuerpo humano, tiene 23 pares de cromosomas, de los cuales la mitad, provienen del padre y la otra mitad, de la madre; cada cromosoma está formado por largas hebras de ADN, que contienen todos los genes del cuerpo.  El SPW es causado por una deleción, o pérdida, de genes en el cromosoma 15, el que generalmente es aportado por el padre.  Pero esta pérdida, puede ocurrir de TRES maneras diferentes:

En el 70% de los casos, se produce por una pérdida de genes en el cromosoma 15, procedente del padre. (Deleción del brazo largo del cromosoma 15).

En el 25% de los casos, tiene DOS cromosomas 15, que han sido aportados por la madre, es decir, que falta el 15 del padre. (Disonía uniparental materna).

En el 5% restante, el padre aporta el cromosoma 15, pero sus genes están funcionalmente inactivos. (Alteración de la impronta o imprinting)).

Características del habla y del lenguaje en personas con SPW

El patrón de desarrollo del lenguaje en las personas con Síndrome de Prader-Willi, es el mismo que el de toda la población aunque el ritmo es más lento. De esta manera, sus primeras palabras suelen aparecer en torno a los dos años y medio y la producción verbal significativa, a menudo es escasa antes de los cuatro años. Algunas de las características más importantes que a nivel lingüístico presentan los sujetos con SPW son: las distorsiones, las omisiones, simplificaciones de fonemas y dificultades en la secuenciación de sílabas. Suelen tener un tono de voz inadecuado, (bajo para las niñas y alto para los niños) y presentar híper-nasalidad, (debido a las dificultades de la función motora oral). Carecen de un amplio vocabulario. El pensamiento concreto y la falta de experiencias provocan dificultades en la generalización de conceptos. Dificultades en la compresión de oraciones negativas e interrogativas ya que exigen cierto nivel de abstracción y capacidad de ponerse en el lugar del otro. Suelen tener mayores problemas en las construcciones sintácticas que en las morfológicas. Tienen limitaciones para construir frases ya que esto exige creatividad y capacidad de organizar y combinar distintos elementos. La estructuración de la oración suele ser más lenta y las producciones suelen ser incorrectas e incompletas. Es poco frecuente la utilización de nexos y de oraciones compuestas. El uso del lenguaje está muy relacionado con el propio nivel lingüístico de la persona, con el ambiente que le rodea y con la cantidad y calidad de las interacciones verbales de su experiencia. La falta de comprensión de los mensajes les lleva, muchas veces, a mantener conversaciones sin sentido o a la inhibición y al desinterés comunicativo. El carácter sociable y tímido de estas personas es un aspecto favorecedor en el uso del lenguaje, aunque en las situaciones comunicativas se observan problemas relacionados con la proximidad física al hablar, el respeto del turno de palabras o la posición de escucha.

Lectoescritura

El éxito del aprendizaje de la lectoescritura dependerá del grado de compromiso en áreas de lenguaje que tenga el paciente, así como en áreas motoras. La decodificación suele ser mejor que la comprensión, por lo que suelen ser niños que recuerdan muy poco lo leído y tienen dificultades para referirlo en el orden correcto.

 

SÍNDROME DE RUBINSTEIN-TAYBI

El Síndrome de Rubinstein-Taybi es un trastorno poco frecuente, que afecta a 1 de cada 125.000 personas y que presenta retardo mental en grados variables, microcefalias y facies típica con anomalías de manos y pies.  La mayoría de las personas afectadas, tienen una anomalía en un gen cuya proteína de fijación CREB, regula determinados procesos de la síntesis proteica. Esta enfermedad se descubrió recién en 1993, por lo que ante la escasa frecuencia del síndrome y los pocos años que lleva de descubierto, la información sobre la alteración molecular  es aún escasa, como también lo es, la que se refiere a las estrategias de tratamiento más adecuadas.  Cerca del 10% de los pacientes, especialmente los casos más graves, carecen totalmente del gen y no producen ninguna proteína CREB.

La CREB tiene un papel crucial en la plasticidad neuronal, es decir en la capacidad de las neuronas para modular o cambiar sus propiedades y la fuerza de sus conexiones con otras neuronas, para responder a los estímulos externos y favorecer, de este modo, los procesos de aprendizaje y la formación de recuerdos.  También es muy relevante su acción en la memoria a largo plazo, ya que promueve el fenómeno denominado: “Potencial a largo plazo”, que se  caracteriza por un aumento en la fuerza de las  conexiones entre neuronas, lo que puede durar horas, días o años.

CARACTERÍSTICAS DE LOS NIÑOS CON SÍNDROME DE RUBINSTEIN-TAYBI

Fenotípicamente, encontramos, una nariz  prominente y alargada, pueden presentar estrabismo, cataratas, obstrucción de los conductos naso-lagrimales, cejas densas, crecimiento excesivo del pelo, en general y “sonrisa gesticulante”. Sus pulgares y dedos de los pies son anchos y cortos.  Su marcha es rígida, son de corta estatura y al nacer, presentan hipotonía, ligamentos laxos y pueden producir convulsiones. El estreñimiento es parte de la constelación de síntomas que se observan y en un 30% de los casos, requieren cirugía cardíaca. El desarrollo de su lenguaje es escaso y presentan trastornos en la expresión y la comprensión.  El nivel de retraso mental que cada niño afectado tenga, será sin dudas, una variable importante  para el logro de una buena rehabilitación.  Según lo expresado por el Dr. Natalio Fejerman, es probable que estos niños presenten infecciones respiratorias, otitis crónica, epilepsia  o defectos oculares.

CARACTERÍSTICAS DEL DESARROLLO COGNITIVO

El desarrollo en la población con Rubinstein-Taybi es variable. El coeficiente intelectual medio es de 51, aunque el rango varía desde 30 a 79. Al ser el coeficiente intelectual de 51, se puede englobar a los niños dentro de un retraso mental moderado, cuyas características en el campo lingüístico son:

– Vocabulario limitado, pobre y escaso, aunque con intensa estimulación y un buen contexto, puede ampliar sus conocimientos de lenguaje y expresión. – Pueden llegar a leer, aunque dentro del síndrome, hay niños que no desarrollan lenguaje verbal y un 90% presentan problemas en el habla, como ecolalias. Es por ello que se le fomenta desde pequeños la adquisición de la lengua de signos, para comunicarse en el futuro. – Un 50% de los afectados usan una comunicación mixta. – Tienen capacidad para comprender órdenes y expresarse, aunque la mayoría utiliza el lenguaje de signos. – Algunos son capaces de desarrollar la capacidad de la escritura, aunque no se le estimula demasiado en ese sentido, ya que las acciones realizadas con esta población se centra más en la comunicación verbal o signada.

CONCLUSIONES:

Nada mejor como conclusión, que reproducir los conceptos vertidos por Lev Vigotsky en 1924:

El niño con discapacidad, no es inevitablemente un niño deficiente. El grado de su defecto y su normalidad, dependen del resultado de la compensación social; es decir, de la formación final de toda personalidad. La sustitución y la compensación de funciones, alcanzan en ocasiones enorme envergadura, creando talentos a partir del defecto” Lev S. Vigotsky

BIBLIOGRAFÍA

AZCOAGA, Juan, et al – Alteraciones del aprendizaje escolar”, Paidós, 1997

FEJERMAN, Natalio, “Neurología Pediátrica”, Panamericana, 2007, 3ª. Edición

CHÁVEZ TORRES, R. “Neurodesarrollo Neonatal e Infantil”, Panamericana, 2003

KANDEL, E. et al – “PRINCIPIOS DE NEUROCIENCIA”, Mc Growhill, 2000, 4ª. Edición

NARBONA, J. CHEVRIE-MULLER, “El lenguaje del niño”, Masson, 2001, 2ª. Edición

PÉREZ FONTICIELLA, Silvia, “Síndrome de Rubinstein Taybi”, www.rubinsteintaybi.com.ar / www.iinnuar.wordpress.com ;2008

PÉREZ FONTICIELLA, Silvia, “Síndrome de Prader-Willi”, www.innuar.wordpress.com;2008

VIGOTSKY, L. “Obras escogidas, Tomo I”, Aprendizaje Visor, 1997

GRAVOROV, A.N., “La escuela auxiliar”, 1925, Ed. Pueblos Unidos, Moscú

DAVID, Ronald, “Child and Adolescent Neurology”, Mosby, 1998

FREIDES, David, “Trastornos del desarrollo: Un enfoque Neuropsicológico”, Ariel Neurociencia, 2002

 

 

 

 

 

 

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Todos los problemas…… ¿son problemas de Educación?

Con frecuencia, padres, tíos o abuelos de los pacientes, comparten con nosotros muchas inquietudes del contexto inmediato, relacional e institucional en el que participan sus niños. Así, surgen conversaciones muy interesantes que nos llevan a replantear algunos temas, que intercambiamos a través de  e-mails y archivos, lo que permite estrechar lazos y vínculos con ellos, logrando que la tarea del terapeuta, del médico, del profesor, del psicopedagogo…,  se despliegue en un ámbito más amplio que el consultorio, beneficiando con ello al niño, a su familia y también a nuestra praxis.

Un joven abuelo, recordaba sus tiempos escolares, cuando las diferencias entre los chicos se resolvían: “a la vuelta de la escuela”; se llegaba a casa sin corbata, con algún botón de menos en el guardapolvo, ya irreconocible por el barro, pero al día siguiente se volvía a compartir un “picadito” de fútbol con ese mismo compañero. Si los sucesos de “incompatibilidad de  caracteres” se producían dentro de la escuela, el niño varón, (en esa época las nenas eran más tranquilas, por lo menos las que llegaban a la Escuela), debía ir a la Dirección. Ahí,  no importaba si era mujer u hombre, alto o petizo, uno no podía mirar a la cara al docente Director por la vergüenza que sentía; era como estar frente a un prócer, como haber cometido un delito contra la patria, no hacían falta más que sus palabras de reprimenda, para que uno se volviera al aula calladito y la próxima vez, lo pensaría dos veces antes de sucumbir a la tentación de armar lío. Y ni hablar cuando se llegaba a la casa con la cartita de la maestra dirigida a los padres. Los padres neoliberales nos cortaban la salida a jugar o mirar TV, o las moneditas para comprar bolitas, figuritas o revistas. Los otros padres, fieles a su ortodoxia de: “la letra con sangre entra”, hacían uso de la clásica: “zapatilla pedagógica”. Hoy, padres, abuelos, tíos y otros adultos en general, se preguntan qué pasó con el modelo que teníamos; qué ocurrió para que ahora un chico, vaya la primera semana al colegio y los docentes, atentos a que ya no pueden con él, llaman a la familia y piden que sea atendido por un psicólogo o una psicopedagoga; algunos, incluso, van más allá y piden que sean medicados.

Pero el tema es más complejo que planteos recién expuestos.  Como ya lo hemos planteado en varios artículos, anteriormente, la sociedad evoluciona y el ser humano, tanto en sus aspectos intelectuales como de personalidad, se va transformando. Además, el avance científico permite conocer, por ejemplo en nuestra área de las neurociencias, el origen fundamentalmente orgánico de las dificultades de aprendizaje, (el Dr. N. Fejerman ha realizado una clara clasificación al respecto), o de algunos desórdenes de la personalidad  o de la conducta, que  llevan a prestar atención  a causas  multifactoriales, dejando atrás teorías predominantemente basadas en el inconsciente, en el vinculo madre-hijo, o en las circunstancias de vida, como causa única. Los mismos desarrollos tecnológicos que permiten tener al instante la novedad de la noticia, conocer con mayor profundidad la causa de las enfermedades y de las conductas , así como brindar cada vez mejores tratamientos o instancias de entretenimiento para lograr mejor calidad de vida, son los que nos han aportado el modelo de la inmediatez, de la rapidez, del mínimo esfuerzo, de la pasividad del espectador, con toda la connotación negativa que esto trae a la hora de poner en marcha procesos de enseñanza-aprendizaje especialmente en los niños. Como decía Maria Elena Walsh, “en mis tiempos había tiempo”;  los padres de hoy pasan más tiempo en el trabajo, en el súper, en el auto llevando y trayendo a sus hijos a la escuela, a la maestra particular, a  la clase de danza o patín, al club deportivo, al psicólogo, a la psicopedagoga, que el que deberían compartir con ellos en el hogar, leyendo cuentos, jugando al ludo, haciendo una torta para tomar la leche, hablando de los temas importantes de la familia, contándole historias de cuando ellos eran chicos, ayudándolos a hacer la tarea… En definitiva, ¿con qué pautas y valores van creciendo nuestros hijos?  -con las ajenas. Un buen día, descubrimos que hacen y dicen cosas, que nadie les enseñó en casa; muchos padres me dicen:  “no sé por qué hace esto, si nosotros en ca sa no somos así”; en definitiva, ven a su propio hijo como a un extraño… Y lamentablemente, esto trae consecuencias, tanto en los padres como en los hijos. Los padres nos consultan porque no saben qué hacer con el niño: “tiramos la toalla”, “ya no hay penitencia ni palmada que funcione”, “hace lo que quiere”… Existe una subversión de valores y roles, que me recuerdan al brillante  libro de M. Tort, llamado: “Fin del dogma paterno”, en el que se plantea que  “el inconsciente no entiende que el Padre ya no es lo que era”; pero también nos alienta planteando: “En la sociedad ha quedado un lugar vacante para otros recorridos de la parentalidad , en los cuales se ha inscripto otra versión del psicoanálisis de larga data, a partir de su experiencia práctica y no del reciclaje del Padre de la religión”(en términos freudianos). Creo que aquí está la clave, La tarea común a resolver, será entre los profesionales del campo neuropsi y los educadores, conjuntamente con los padres. Estas dificultades de los padres para desempeñar adecuadamente su rol,  sin caer en los extremos de la negligencia o el autoritarismo, llevan a los niños a una importante confusión y hace que ellos llenen esos pequeños intersticios, esos  vacios  de autoridad, limites y valores, con su deseo, con su tendencia al mínimo esfuerzo, con sus ganas de seguir siendo chiquitos y no asumir las responsabilidades acorde a su crecimiento.

Cuando el niño tiene “no sólo” falta de límites…..

Cuando a estas situaciones, más comunes de lo que se cree, se agrega la posibilidad de que un  niño con nivel intelectual normal, traiga alguna enfermedad congénita o disfunción de origen neurológico, la que se manifestará a través de dificultades de aprendizaje o trastornos de conducta, los padres comienzan a recibir llamados de atención de la escuela y sugerencias, sobre cómo ayudar  al niño a tener mejor vinculo con sus pares y mejorar su rendimiento escolar. Pero si además, luego de realizar una correcta evaluación neurológica, psicológica y clínica del niño, nos encontramos con un diagnóstico frecuente hoy día, como es el de TDAH, (Trastorno por déficit de Atención, con/sin Hiperactividad), la situación se torna aún más compleja. Los niños con diagnostico de TDAH,  presentan  un nivel intelectual dentro del promedio poblacional, lo que implica que no debería tener inconvenientes para adquirir los aprendizajes necesarios acorde a su edad y grado escolar. Pero debido a su elevado nivel de desatención, desmotivación hacia las tareas escolares en general y su impulsividad y necesidad constante de “estar haciendo algo”, presenta pocos resultados en su rendimiento escolar. Esta conducta, en realidad, se manifiesta desde muy pequeño; sus papás lo han atendido adecuadamente y sin embargo, no han encontrado solución para  modificar esta conducta y actitud del niño, quien no sólo genera “desacomodos”, en el medio familiar, sino también en el medio social y escolar.  Le ha costado sin dudas y le cuesta, llevar el ritmo del grupo en el aula; se dispersa, habla en momentos que no corresponde, molesta a sus compañeros o asume una conducta oposicionista ante la tarea. De este modo, queda como “desconectado” de lo que se da en clase, presenta dificultades en todas aquellas tareas que requieren una atención sostenida, así como en las actividades en las que es preciso memorizar material para su posterior recuperación.  Si el  niño presenta también síntomas de hiperactividad, tendrá mayor dificultad en seleccionar datos pertinentes,  en filtrar de entre toda la estimulación que le llega, cuál es la más importante en cada momento, a cuál debe atender y cuál puede obviar; esto hace que incurra en muchos errores.  Por otro lado, y como consecuencia también de las alteraciones neurofisiológicas de este síndrome, puede quedar fijado en un detalle trivial, que logra captar su atención durante un largo tiempo, o incluso hasta obsesionarle.

Cuando las tareas requieren mayor  capacidad de abstracción, es posible que se complique aun más.  El razonamiento abstracto exige, no sólo prestar atención, sino manejar mentalmente una serie de datos, operar con ellos y buscar una respuesta. Para el niño hiperactivo este proceso resulta, en la mayor parte de los casos, sencillamente imposible, ya que le requiere poner en marcha precisamente aquellos procesos para los que está menos preparado. En su “almacén de datos” la información sólo se mantiene un tiempo corto y debe salir inmediatamente para permitir la entrada de nueva información de manera continua. Esto provoca que su memoria a corto plazo sea algo deficiente, gran inconveniente de cara a las tareas escolares más habituales. No ocurre lo mismo con la memoria a largo plazo, que suele estar muy bien desarrollada: a estos niños le cuesta mucho recordar lo que ha sucedido unos momentos antes, pero si, la información pasa al almacén a largo plazo, (bien porque el material se repita con frecuencia o porque sea de gran interés para él, podrá retenerla por más tiempo).

¿De qué modo promueven las conductas características del trastorno de hiperactividad y déficit atencional, las estructuras cerebrales y los defectos genéticos que se van encontrando? La raíz parece estribar en el deterioro de la inhibición conductual y del autocontrol,  según Barkley,R. que viene estudiando este tema desde hace varios años. El autocontrol, la capacidad de inhibir o frenar las repuestas a un estímulo, es una función crucial para la realización de cualquier tarea. La mayoría de los niños, conforme van creciendo, adquieren la capacidad de poner en práctica las funciones ejecutivas, actividades mentales que les ayudan a apartar las distracciones, fijar metas y dar los pasos para alcanzarlas.

En los primeros años, estas funciones ejecutivas se exhiben al exterior, los niños hablan en voz alta mientras juegan y hacen las actividades. A medida que crecen, comienzan a interiorizar estas funciones ejecutivas y desaparecen paulatinamente las verbalizaciones.

Las funciones ejecutivas pueden agruparse en cuatro actividades mentales:

1. La memoria operativa: tener en mente la información mientras se trabaja en una tarea.

2. La interiorización del habla, que permite a uno pensar para sí, seguir reglas e instrucciones.

3. El control de las emociones, la motivación y el estado de alerta, que ayuda a conseguir metas y diferir las emociones que nos interfieren.

4. La función de la reconstitución, que nos ayuda a ser flexibles y creativos al fragmentar las conductas observadas y volver a combinarlas en nuevas acciones.

Según las investigaciones más recientes y debido a causas genéticas, los niños TDHA  adquieren en forma deficiente, estas capacidades y en consecuencia despliegan un comportamiento y un habla excesivamente “públicos”. No son capaces de guiarse por instrucciones internas, ni de modificar su comportamiento. Su memoria operativa, o “buffer” para almacenar información que deberá utilizar en otra instancia o paso de la misma tarea que realiza, es muy lábil debido sin duda a su dificultad en prestar atención, lo que deriva en que se quede con información fragmentada, que escuche sólo parte de una consigna y por lo tanto, obtenga resultados negativos a la hora de resolver la tarea.

Inhibir, o controlar sus impulsos le resulta muy difícil, porque no ha madurado convenientemente el soporte de circuitos neurológicos que le permiten adquirir este autocontrol, de modo que podemos observar, que no pueden contener el impulso de molestar a otros niños, no quieren ir a la escuela, acatar pautas de trabajo grupal ni jugar con los demás.

Esta patología es de origen neurobiológico y no “se cura” sola, ni con los años, ni la maduración; requiere de tratamientos especializados de reeducación de las funciones cerebrales alteradas, y en muchos casos, de medicación psico-estimulante que logre mejorar sus niveles de atención y que debe ser indicada y controlada por un neurólogo  o psiquiatra de niños.  Por qué un neurólogo o un psiquiatra, por algunas razones importantes:  primero, que es frecuente que veamos en la clínica, chicos que vienen diagnosticados como TDAH, con largo tiempo de tratamientos sin resultados de progresiva mejoria, y no son TDAH, sino, Trastornos Border line de la personalidad , patologia que va aumentando su frecuencia de presentación en la sociedad, y que tiene muy mal pronóstico si no lo abordamos a tiempo y correctamente. Segundo, porque a veces la co-morbilidad con trastornos de conducta tiene tal dimensión que se debe modular su comportamiento con antipsicóticos, antidepresivos, etc, ..la medicación adecuada sólo puede evaluarla un médico especialista.

Obviamente, la medicación logra estabilizar los niveles de atención del niño y mejora su control de impulsos y su toma de decisiones, pero no alcanza para que adquiera los conocimientos de base, que por diversas razones, anteriormente expuestas, no adquirió; para ponerlo “al día” con su grupo escolar, además de la medicación necesita tratamiento especializado. Este tratamiento debe ser realizado por profesionales del área de la salud o educadores especializados en rehabilitación, no por una maestra de “apoyo escolar”, ya que al tratarse de una patología de origen neurobiológico, exige una intervención neuropedagógica e interdisciplinaria que provoque cambios en la estructura neuronal que presenta comportamiento disfuncional o alterado, es decir, sobre el sustrato neuronal de la memoria, la atención, las emociones, las funciones ejecutivas, el sistema motriz y los módulos cerebrales responsables del lenguaje y el razonamiento. Respecto al trabajo de la maestra en la Escuela, partimos de la base que todo docente da lo mejor de sí, para sacar adelante a niños que presentan determinadas dificultades en diversas áreas, más aun hoy día, cuando se tiende a la integración de chicos con diferentes capacidades.  El equipo de tratamiento externo que atienda al niño con TDAH, puede asesorar y brindar a la maestra determinados materiales, adecuar las evaluaciones que le tomarán, darle contención respecto a las frustraciones que generan este tipo de alumnos, pero consideramos que muchas veces, se depositan en las instituciones escolares, expectativas  que exceden sus responsabilidades y cometidos educacionales y ante la frustración, se tiende a subestimar y desvalorizar la labor del maestro de aula. No debemos olvidar que el rol central de la educación en valores de un niño, debe ser la familia. De lo anteriormente expuesto, se puede observar claramente la angustia, que sin duda vive este niño, quien no poder controlar su conducta y sus impulsos; como consecuencia de ello, externaliza esa angustia, sin embargo, de una forma que resulta paradójica para los adultos: con indiferencia, oposicionismo, actitudes de aislamiento, de meterse en problemas, de no poder medir las consecuencias de sus acciones. Estos chicos, en general no piden ayuda, o al menos, no lo hacen de la forma verbal que esperaríamos. Los adultos, en general, realizan una mirada rápida y desde sus urgencias por cumplir con las responsabilidades inherentes a su rol, ( padres, educadores, familia, etc), y desde esa posición tendemos a ser bastante poco tolerantes con estos chicos, quienes realmente alteran nuestro ritmo, los vínculos familiares y nuestra planificación escolar. Estos niños requieren tratamiento especializado, realizado por profesionales preparados para contenerlos y poner límites, para “educar” esas estructuras neurales que determinan su comportamiento rebelde y disruptivo, y que lo llevan a tener tan baja opinión de sí mismo. Además, trabajar junto con la familia y los docentes en las modificaciones ambientales, sociales, conductuales y cognitivas, que mejor se adecuen a las necesidades y al estilo cognitivo del niño. Niños hiperactivos y “difíciles” hubo siempre, pero la sociedad y la familia, eran antes más sólidas en el mantenimiento de determinados valores y pautas de educación y respeto; actualmente,  vemos que estas estructuras se hacen más laxas, por diversas razones.

En las entrevistas con padres de niños con TDAH, ellos mismos reconocen que el niño “se les va de las manos”, que “ya no saben qué penitencia implementar “, que “no pueden más”… Si los papás no pueden, imaginen  la frustración del maestro que procura desplegar todas sus estrategias posibles de seducción y contención, para que el niño se motive a trabajar, y el niño le presenta un muro infranqueable. La tarea por delante no es fácil, pero según nuestra experiencia, todos estos niños, si han sido bien diagnosticados, y en especial a tiempo, en la infancia, y tienen un tratamiento acorde a sus necesidades pedagógicas, emocionales  y conductuales y un buen acompañamiento escolar y familiar, salen adelante, y en algún momento de su vida y de su escolaridad, hacen ese “clic”, tan necesario y tan esperado por todos.

Prof. Neuropsic. Ing. Silvia Pérez Fonticiella.

Consultora en Neurociencias.

 

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