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Diagnóstico y Tratamiento en Córdoba

Diagnóstico y Tratamiento en Córdoba

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Publicado por en marzo 9, 2017 en DEFICIT DE ATENCIÓN, Depresión, Desarrollar el potencial humano, Desarrollar la lectura, Diagnóstico, Dificultades, Dificultades aprendizaje, discalculia, DISFUNCIÓN EJECUTIVA, DISGRAFÍA, Dislexia, Disortografía, Docentes, DSIFUNCION EJECUTIVA, Educación, educación especial, ENSEÑANZA-APRENDIZAJE, Enseñar a leer, entornos informatizados, ESCUELA INCLUSIVA, Escuela para padres, Escuelas Técnicas, Espectro Autista, Estimulación cognitiva, Estimulación Neurocognitiva, Estimulación temprana, estimulacion cerebral, Estres, evaluacion neuropsicologica, FRACASO ESCOLAR, Funciones cerebrales superiores, funciones ejecutivas, IINNUAR, IMAGINACION, Incentivar lectura en bebes, Inclusión, Indicadores abuso físico en niños y niñas, informática aplicada, INSTITUTO NEUROCIENCIAS CORDOBA, Institutos rehabilitación neurocognitiva Córdoba, INTELIGENCIA, INTELIGENCIAS MULTIPLES, Kandel, Learning to learn, Leer y escribir, lenguaje, Libros, MEDIOS, NEUROPEDAGOGÍA, Neuroplasticidad, Neuropsicóloga Silvia Pérez Fonticiella, NEUROPSICOLOGÍA, NEUROPSICOLOGIA CORDOBA, NEUROPSICOPEDAGOGIA, neurorehabilitación, Niños, Niños hiperactivos, Problemas de aprendizaje, problemas de atención, PROCESAMIENTO DE LA INFORMACIÓN POR EL CEREBRO, PSICOANALISIS, Psicología, Psicopedagogía, Silvia Pérez Fonticiella, SINDROMES EPILEPTICOS, TEC, TEDL, Televisión y aprendizaje, Terapia cognitiva, TEST DE INTELIGENCIA, Trastornos de aprendizaje, Trastornos del lenguaje, Tratamiento estimulación neurocognitiva, Tratamientos reahbilitación Córdoba

 

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CÓMO AYUDAR A NUESTROS HIJOS A DESARROLLAR SU INTELIGENCIA

” Háblame y quizás olvide, enséñame y quizás recuerde, particípame y aprenderé “.

Benjamín Franklin

 

Un niño aprende fundamentalmente por su interacción con la realidad. Si queremos que se apropie de lo que los seres humanos atesoraron en su cultura, que aprenda lo que enseñan los libros y la escuela, que desarrolle cada vez mejores estrategias para conocer y tener mejor calidad de vida, debemos lograr que tome conciencia del efecto de sus acciones sobre lo que lo rodea: que no pase por aquí y por allá sin prestar atención, que esté atento a lo que sucede en los lugares que transita, en los diferentes momentos del día, en la gente, en los árboles; es necesario también que observe las cosas que no cambian, las que cambian y cómo cambian. Definitivamente, debemos acompañarlo hasta transformarse en un observador con sus ojos, sus oídos, sus manos, nariz y lengua, lo que le permitirá tender puentes a su alrededor. Los niños que no denotan interés por el medio en el que se desenvuelven, deben ser acompañados a la interacción para no sentirse aislados e impotentes. Las personas que pierden alguno de los sentidos, saben del aislamiento que esto produce y las dificultades para comprender en profundidad lo qué sucede a su lado. Entonces, el niño que posee todos sus sentidos, debe aprender a usar estos recursos formidables para no quedar encerrado en un pequeño mundo conocido y rutinario, sin el debido desarrollo de sus capacidades.

Nuestros hijos tienen por delante años de vida; tratemos que la realidad no pase por delante de ellos sin que perciban su riqueza y variedad. Ahora bien, para lograr niños observadores, debemos serlo nosotros también. De esta manera, ellos andarán a nuestro lado ejercitándose y sintiendo el placer de estar alerta a cada olor, a cada color, a cada sonido.

¿CÓMO AYUDAR A NUESTROS HIJOS A CONVERTIRSE EN NIÑOS OBSERVADORES?

En general, los adultos son espectadores pasivos de la realidad cotidiana, y registran de ella sólo lo más importante, lo que más influye en sus tareas. Pero el niño no es así: naturalmente, es un observador activo que toca, aprieta, cambia la forma o el estado de las cosas. La acción es la primera forma de observación de los niños y nuestra obligación es “facilitarla”, promover cualquier experiencia que capte su interés, siempre que no entrañe peligros. El niño tomará consciencia del efecto de su propia acción sobre los objetos o seres, y esto le impulsará a repetirlas o le obligará a cambiar sus actos.

Aparece aquí el segundo ingrediente de la observación: tomar conciencia, fijarse, poner atención en los resultados de lo que se hace. Tomará conciencia que si repite un determinado estímulo a su mascota, las reacciones serán diferentes y en adelante deberá tomar recaudos antes de hacerlo; si el padre está clavando un clavo y le participa de la actividad, sentirá que en determinada madera el clavo penetra más fácil que en otras; si le pone azúcar a su leche y se empeña en agregarle de más, sabrá por el sabor que es preciso medir la cantidad, antes de agregar azúcar; cuando viajemos en auto con el niño, será el encargado de avisar antes de la esquina, por el semáforo, qué maniobra es preciso realizar.

Es necesario fomentar en nuestros hijos, y en nosotros también, la permanente interacción: ¿viste aquello?; ¿escuchaste ese sonido?; ¿a qué huele el aire?; ¿qué hacen aquellas personas?; ¿qué sucede allá?

El tercer elemento de la observación es “la memoria”. La memoria inteligente no es la repetición mecánica de palabras incomprensibles, sino aquellas que nos permiten evocar el hecho que se intenta recordar. Es necesario pedir al niño algo que él haya visto guardarse. Luego, incentivarlo a recordar el momento en que fue guardado para que asocie el instante evocado con el acto de guardar el objeto.

A través de la observación, llegamos a conocer los lugares que frecuentamos y los seres y objetos que allí se encuentran. Pero para conocer mejor el mundo, no sólo hay que interpretarlo sino comprenderlo y ello, se consigue “relacionando”. Al comparar objetos o sucesos, podemos determinar que ellos se asemejan o se diferencian: los que tienen características comunes: animales con igual número de patas, monedas del mismo valor, libros que tratan sobre el mismo tema, etc.  Esta forma de comparar se llama “clasificar”. El niño en su mundo, debe aprender a clasificar sus ropas, útiles, juguetes, para luego poder hacerlo con los conceptos, las opiniones, etc.

Una buena observación permite describir la realidad tal como se muestra; a partir de ella, podremos incentivar al niño a una actividad un paso más compleja: “la exploración”. A partir de temas de la realidad cotidiana, podremos inducir al niño al interés por explorar el por qué de algunas cosas simples: ¿Por qué se ponen cortinas en las ventanas?; ¿Para qué se colocan ventanas en casi todas las habitaciones?; ¿Por qué se seca la pintura si dejamos la lata abierta?; ¿Por qué se plantan árboles en las veredas de las ciudades?; ¿Por qué los juegos poseen normas o reglamentos?; ¿Por qué los deportes se juegan durante un espacio de tiempo determinado?; ¿por qué una ambulancia circula, a veces, con la sirena apagada?.

El niño tiene contacto con la realidad, a través de acciones y muchas veces la exploración debe ser orientada a las actividades que realiza. Por ejemplo: ¿por qué se forman burbujas al soplar por el burbujero?; ¿Qué sucede cuando corres mucho y muy rápido? Las dudas o inquietudes que nos llevan a explorar, aparecen en todos lados y en cada lugar.

 

APRENDER DE LOS OTROS, APRENDER CON LOS OTROS

En general, el niño no realiza investigaciones por sí mismo, sino que tiende a preguntar a otros niños o a los adultos. La interacción en grupos de edades heterogéneas es fundamental, porque allí se atenúan las diferencias culturales, y tiende a elevarse el nivel de los niños que disponen de menos información. Las acciones de enseñar y aprender nunca van en un solo sentido, sino que acciona en forma de entretejido. Esto permite a cada niño reconocer sus valores y carencias, las de los demás integrantes del grupo y las del grupo en sí mismo. De esta manera, cuando un niño está aprendiendo de otros, aprende también cómo son esos otros y cómo es él mismo. Además, aprender de los demás exige un enriquecimiento del lenguaje, tanto para explicar su propio pensamiento como para entender el mensaje que se recibe.

CONCLUSIONES

Podemos ayudar a nuestros hijos a dar pasos gigantes en el desarrollo de su inteligencia, en la medida que nosotros mismos estemos dispuestos a crecer y a “vivir” cada momento con ellos. Es importante tener en claro que para ello, no debemos pedirles que se adapten a nuestras maneras de funcionar, y aprender así los modelos que en casa imponemos, sino que es preciso sumergirnos nosotros a participar del mundo de ellos y recorrer sus pautas de razonamiento, como también incentivarlos a crecer de manera autónoma, curiosa y analítica.

 

 

 

 

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PUBERTAD Y ADOLESCENCIA.

“El  crepitar de los fuegos sagrados”

En latín la palabra adolescentia, proviene del verbo adolesco, que no deriva de ad y doleo como se sostuvo bastante tiempo,  haciendo de esta palabra un sinónimo de doler, padecer,  sino de ad y oleo y su incoativo olesco. Este verbo expresa la idea de “el crepitar de los fuegos sagrados; los que llevan y transmiten el fuego; el crecer, desarrollarse, desenvolverse la razón, el ardor”. Los romanos, le daban el significado: “el que porta el fuego de la vida nueva”.

La pubertad y la adolescencia son los periodos de la vida que van preparando al niño para enfrentarse a una serie de cambios fisiológicos y psicológicos que lo irán introduciendo paso a paso en el mundo adulto.

Alrededor de los 11, 12 años, los niños se enfrentan a una  acelerada modificación de su talla y peso, a la aparición de los caracteres sexuales secundarios, y el progresivo crecimiento de los huesos largos.

A consecuencia de estas transformaciones, el púber debe reajustar la imagen que tiene de si mismo, enfrentándose a su propio cuerpo que de pronto se le presenta con un aspecto insólito debido al rápido crecimiento físico.

“El que quiere nacer tiene que destruir un mundo” 

DEMIAN – Herman Hesse.

 

El crecimiento aparece como una cosa invasora, extraña y que sobreviene abruptamente y no de un modo continuo y progresivo, que  le de tiempo a procesar lo que esta pasando.

Pero las angustias del cambio corporal están relacionadas con las angustias del desarrollo sexual.

La diferenciación del esquema corporal no está aun lograda, y los púberes pasan por diferentes crisis internas acerca de su Identidad,  quien soy?  ¿Qué soy?

 

“Quería tan solo intentar vivir aquello que tendía a brotar espontáneamente de mi ¡Por qué habría de serme tan difícil! ” 

 

Estas angustias se traducen a veces ante los adultos como irritabilidad, oposicionismo, llantos inmotivados, trastornos en la alimentación, berrinches, verbalizaciones de aburrimiento, de cansancio.

Asi como las hormonas van modelando la figura externa, también producen cambios en lo interno que sumen mucha s veces a los chicos en una sensación de confusión, que se ve reflejada en su vida diaria.

Desde la mirada paterna, “está insoportable”, “es vago”, “se hace el vivo”, “para evitar responsabilidades dice que es muy chico todavía, que no puede…pero para otras cosas se hace el grande”.

A pesar de todo esto, y de lo difícil que resulta para los padres a veces poder “bancar” estos procesos de sus hijos, poder decodificar que hacen, que dicen, poder acercarse a ellos a través de una charla, o de compartir actividades, esta etapa es fundamental y  es la más favorable para comunicarse.

Aunque el lector padre o madre piense: “es fácil decirlo, pero más difícil hacerlo”, los púberes establecen una comunicación más directa que los adolescentes, aceptan mucho mas la dependencia infantil, no apareciendo tan obstinada la rebeldía y la desconfianza tan características de aquellos; es fundamental prestar atención a esta etapa, no perder este momento previo a la adolescencia para “hacer contacto” con los chicos.

El adolescente (hablamos de los chicos entre 13 y 17 años), interpone una barrera entre ellos y el adulto, ya sean, docente, terapeuta, familiares, una barrera que hace más difícil conocer que piensan, que sienten, esto hace que sea mucho más favorable pensar en un tratamiento psicoterapéutico en los casos que sea necesario con los grupos de púberes.

Los padres en especial viven con mucha angustia esa barrera, que por momentos se vuelve una especie de agujero negro, sabemos que ahí dentro hay energía, hay “algo”, pero cuando nos acercamos hacia ellos, nos sentimos destruidos, heridos, fagocitados por sus demandas, por sus verbalizaciones de rechazo, o por sus actitudes de indiferencia.

Los padres también experimentan mucha culpa en esta etapa, se atribuyen “la mala onda” de sus hijos a acciones realizadas por ellos, a sus ausencias debido a los compromisos laborales, a lo no hecho, a no haber estado en la circunstancia justa, a las separaciones y divorcios, entre otros.

También aparecen síntomas de depresión en algunos padres, en especial en las madres, que se sienten desbordadas por la angustia que les genera este “no poder llegar” a su hijo-hija que está creciendo y va estableciendo una distancia mayor en el vinculo con ella.

Los padres muchas veces dicen que el chico desestabiliza la familia, pero en especial en la consulta, vemos como una familia puede desestabilizar al niño que esta transitando esta etapa.

Las situaciones de vida por las que hayan transitado estos niños, ahora púberes, ahora adolescentes, van dejando determinadas huellas que  iran conformando modelos actitudinales, formas de responder a determinados problemas que se les presenten, formas de abordar la afectividad, la pareja, el trabajo futuro, y sus vínculos en general. Autores como Peter Blos, hablan de los “nutrientes sociales y sensoriales” , los sistemas de valores, las normas, la simbolizaciones compartidas, que son imprescindibles para lograr un funcionamiento orgánico y psíquico optimo.

Pero existe un proceso de “ajuste” entre el mundo interno del la persona, su self, y el entorno una pauta de interacción que poco a apoco va conformando la individualidad y la singularidad personal.

La autonomía psíquica y la madurez emocional se logran merced al uso selectivo que hace el niño y el adolescente de sus particulares elementos ambientales y constitucionales dados, que con el tiempo configuran pautas adaptativas peculiares.

Además, la agitación psicológica característica de los años adolescentes produce inevitablemente cambios significativos en el sentimiento del self, cambios que se convierten en parte permanentes de la representación de uno mismo.

No lo olvide, comunicación franca, honesta, no haga a sus hijos lo que no quisiera que ellos le hagan a Ud.

Recuerde que los hijos aprenden mucho más de lo que ven, del ejemplo, que de lo que se les dice.

La adolescencia, no tiene necesariamente que ser una etapa para sufrirla, si los padres se “preparan” adecuadamente, puede ser una etapa donde descubra aspectos de su hijo y propios que pueden llegar a ser muy disfrutables.

 

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LAS “NUEVAS” AVENTURAS de TOM SAWYER.

“ Diablo de chico! ¡Cuándo acabaré de aprender sus mañas! ¡Cuántas jugarretas como ésta no me habrá hecho, y aún le hago caso. Parece que adivina hasta dónde puede atormentarme antes de que llegue a montar en cólera, y sabe, el muy pillo, que si logra desconcertarme o hacerme reír ya todo se ha acabado y no soy capaz de pegarle.  Cada vez que le dejo sin castigo me remuerde la conciencia, y cada vez que le pego se me parte el corazón. “

Este monólogo podría ser uno de los tantos de hoy día, que provoca la conducta disruptiva de  algún niño o adolescente de esos,  inquietos, traviesos, que se hamacan en las sillas, que no hacen caso, que hacen papelones en las reuniones familiares, que no paran de hablar y discutir, que van tirando todo a su paso, en escenas a veces tragi-cómicas, sacando a sus mayores de las casillas y que cuando escuchamos sus quejas, hacen que  los compadezcamos.

Sin embargo, estas quejas son de la tía Poly, personaje de Las aventuras de Tom Sawyer novela escrita por el estadounidense Mark Twain en 1876.

Tom Sawyer, el niño terrible de esa novela que ha sido disfrutada por varias generaciones, bien podríamos diagnosticarlo como un niño con Síndrome de Déficit atencional con hiperactividad.

Twain, nos revive en este relato de historia antigua, las mismas que se viven en la actualidad, porque niños asi, obviamente siempre han estado y están presentes en muchos hogares de todo el mundo.

Viejos problemas en nuevos niños.

“La mañana del lunes encontró a Tom Sawyer afligido. Las mañanas de los lunes le hallaban siempre así, porque eran el comienzo de otra semana de lento sufrir en la escuela.”

Una de sus áreas conflictivas que tratan de evitar: la escuela, o quedarse en casa y asumir responsabilidades. Para ello despliegan toda clase de estratagemas, el dolor de panza, el dolor de cabeza, que se olvido de copiar la tarea y la maestra lo va a rezongar, que para que va a la escuela?, el clásico, “ya va…” y aparece, con suerte a la media hora…que es un niño y quiere jugar, entre otras. Actitudes que “agotan” a los adultos, y los hacen ir acumulando sensaciones de impotencia, de frustración, de rabia.

Hay una serie de conductas que llevan el sello distintivo del TDAH, y que se complican cada vez más en la medida que se asocian síntomas de ansiedad en el niño. La ansiedad se puede ver, en la forma desmedida que actúan respecto a cosas banales,  y que se expresan:

A nivel cognitivo, en forma de fobias, ideas obsesivas, oposicionismo, terquedad.(realizan travesuras peligrosas por un lado, y por otro tal vez no pueden dormir sin la luz prendida).

A nivel somático, en hipertermia, algias, migrañas, diarreas.;  a nivel inmunológico en alergias respiratorias, dérmicas, intolerancias alimentarias e incluso algunos autores señalan desequilibrios neurohormonales.

Las  “malas compañías”

“Huckleberry era cordialmente aborrecido y temido por todas las madres, porque era holgazán, y desobediente, y ordinario, y malo…, y porque los hijos de todas ellas lo admiraban tanto y sedeleitaban en su velada compañía y sentían no atreverse a ser como él. Tom se parecía a todos los muchachos decentes en que envidiaba a Huckleberry su no disimulada condición de abandonado y en que había recibido órdenes terminantes de no jugar con él. Por eso jugaba con él en cuanto tenía ocasión.”

Debido a sutiles anomalías anatomo-funcionales especialmente en la corteza orbito-frontal, que determina la presencia de inestabilidad en todas las dimensiones del temperamento, son muy vulnerables a dejarse llevar por otros chicos, que los provocan, o los proponen desafíos, y los “hacen meterse en líos” donde la cara visible “siempre son ellos”, y donde después reaccionan ante la decepción con desbordes emocionales, que van desde arranques de cólera, insultos, pegar a otros, hasta oposicionismo, o ataques de llanto.

Pero también, niños con este trastorno, tienen cierta habilidad para seducir y manipular a otros, esto lo podemos ejemplificar en la novela de Twain, cuando relata que la tía Poly mando a Tom a pintar la cerca de madera de su casa, y cómo Tom se las ingenió, para evitar la tarea, convenciendo a otros niños, que era un honor hacer ese trabajo, y hasta logro que le pagaran por hacerlo:

“Para cuando llegó la tarde, de ser literalmente un niño fastidiado por la mañana Tom había pasado a nadar en la abundancia. tenía doce canicas, un cristal azul para mirar a través de él, un trozo de tiza, un soldadito de plomo, seis cohetes sorpresa, un gato con un solo ojo, un collar de perro, el mango de un cuchillo…. Encima lo había pasado estupendamente, con mucha compañía, y la valla tenía tres capas de pintura primorosamente puesta! Si no se hubiera quedado sin pintura, podría haber llevado a la bancarrota a cada niño del pueblo.

Atención.

“Cuando sus compañeros se calmaron, Tom hizo un honrado intento de estudiar; pero el tumulto de su cerebro no se lo permitía. Ocupó después su sitio en la clase de lectura, y fue aquello un desastre; después en la clase de geografía, convirtió lagos en montañas, montañas en ríos y ríos en continentes, hasta rehacer el caos; después, en la de escritura, donde fue «rebajado» por sus infinitas faltas y colocado el último, y tuvo que entregar la medalla de peltre que había lucido con ostentación durante algunos meses.”

“Esta en las nubes”.. “es un despistado”, “pierde cosas”… “se olvida de decirme que hay reunión en el colegio”.. “Hace zapping con todo ..” son algunas de las quejas frecuentes en los padres que acuden a la consulta buscando orientación y ayuda. Focalizar su atención y mantenerla es uno de los problemas más acuciantes de los chicos con TDAH.

“Cuanto más ahínco ponía Tom en fijar toda su atención en el libro, más se dispersaban sus ideas. Así es que al fin, con un suspiro y un bostezo, abandonó el empeño. Le parecía que la salida de mediodía no iba a llegar nunca.”

Aproximación a  la dimensión cognitivo emocional del TDAH.

“ -, no era lo que se llama malo, sino enredador y travieso. Nada más que tarambana y atolondrado, sí, señor. No tenía más reflexión que pudiera tener un potro. Nunca lo hacía con mala idea, y no había otro de mejor corazón… -y la Tia Poly empezó a llorar ruidosamente “

La autoestima es un factor nuclear de la autoimagen, y se construye sobre la base de dos sentimientos: el sentimiento del propio valer, cualidades y talentos que los demás ven en él,  y el del propio poder, construido sobre la percepción de ser capaz de generar cambios positivos en si mismo, y en los demás.

La autoestima del niño, se construye a través del “verse” en las actitudes y comentarios de los otros: “es tan solidario”… “es tan inteligente” …”es insoportable”… “ya no sabemos que hacer con él”, pero especialmente sobre la base de la comunicación no verbal, de los gestos que hacemos, de las actitudes hacia él y toda la variedad de dinámicas comunicacionales no verbales.

Los niños con TDAH, tienden a tener muy baja su autoestima, porque provocan tantas situaciones conflictivas en la casa, en la escuela, en su entorno en general, que podemos entender que no provoquen  juicio positivo y alentador ni de su entorno social ni familiar o sean objeto de múltiples reproches y golpes: “por que me haces esto a mi ¿??”… “ te voy a matar , mira lo que hiciste, no servís para nada!”.

Permaneció sentado largo rato meditando, con los codos en las rodillas y la barbilla en las manos. Le parecía que la vida era no más que una carga, y casi envidiaba a Jimmy Hodges, que hacía poco se había librado de ella. Qué apacible debía de ser, pensó, yacer y dormir y soñar por siempre jamás, con el viento murmurando por entre los árboles y meciendo las flores y las hierbas de la tumba, y no tener ya nunca molestias ni dolores que sufrir.

El “locus de control externo” del TDAH.

Entre los 7 y los 10 años la familia, la escuela y la comunidad entregan a los niños un corpus de normas, valores y principios que gradualmente internalizarán como propios, asi como  los limites que apuntan a protegerlos y/o favorecer su socialización adecuada . Pero, para que todo esto funcione, no alcanza con la parte de los adultos, sino que depende también de la madurez socio-emocional del niño. Un niño que no reflexiona, que es impulsivo y que no lo logra aprender de sus errores y sacar conclusiones, ( “ayer lo puse en penitencia  por lo que hizo, y hoy vuelve a hacerlo, no le importa nada, ya no hay con que entrarle…”), es un chico que tardara enormemente en adquirir un corpus valórico firme y consistente. Permanece si, sujeto al “principio de la obediencia impuesta”, solo se someterá a las normas y principios éticos por temor a las sanciones, pero va a trasgredirlos cada vez que crea que no hay riesgo de ser sancionado.

Hay un abanico de conductas que sacan de quicio a los adultos, como el “no” permanente a cada cosa que le pedimos, el excesivo egocentrismo, las conductas desafiantes, transgresoras, e incluso a aquellas que pueden poner en riesgo su integridad física o la de otros.

En los niños con TDAH, decimos que su locus de control es externo, pues no ha internalizado los valores y normas y de este modo no puede regular socialmente su conducta. Y en general, la conducta altanera y desafiante, es una forma de enmascarar su autodesvalorización.

“…el terror que le llevaba cada noche a arrepentirse de sus travesuras y a disponerse a actuar con rectitud…. disposición que se diluía al amanecer, cuando las sombras dejaban de parecer amenazadoras.”

También hay un desarrollo insuficiente a nivel del cíngulo anterior,  corteza temporal,  dorsolateral y orbito-frontal del cerebro, que conduce a una pobre capacidad para utilizar la memoria de trabajo, y la noción de temporalidad , necesaria para la construcción de la memoria biográfica que consolida nuestra identidad y nuestro autoconocimiento; permitiendo conceptualizar nuestras emociones, llevando a los chicos a experimentar sensaciones viscerales molestas, autorreproches, insatisfacción crónica, apatía, (todos les aburre, parecen indiferentes al esfuerzo y dedicación de sus padres y maestros), tienen fases de humor  depresivo.

Las grietas de la relación del niño con su familia llevan a un mal pronóstico del niño con TDAH que no es tratado a tiempo.

La mayoría de los papas de estos chicos, llegan a la clínica, relatando episodios de trastornos en alguna esfera de la conducta, ya desde el primer año de vida: “no nos dejaba dormir”, “no paraba de llorar “, “nadie sabia que le pasaba, lo tenia que hacer santiguar por el mal de ojo o la pata de cabra”.

Luego, se suman las quejas de los educadores, en la etapa preescolar y escolar, todos reconocen que es inteligente, que dice y hace cosas que parecen de niños superiores a su edad, pero que no logra cumplir con los requerimientos académicos que se esperan de él según el grado, que se “hace el payaso” en la clase, que contesta precipitadamente, que cumple con las tareas con el mínimo esfuerzo.

No faltando por supuesto, el vecino que nos llama para decirnos que le abrió la jaula a su pájaro, que le tiro una piedra y le rompió un vidrio, que no deja de molestar a su perro.

Todos estos procesos de quiebre de la relación del niño con su familia y el entorno familiar llegan a un punto critico a medida que el chico va llegando a la pubertad y la adolescencia. Esta etapa, provoca en los chicos un desequilibrio mayor de su autorregulación emocional, aumentando la ansiedad que los chicos canalizaran a través de la TV, los videojuegos, el hablar eternamente por teléfono o chatear, el mal talante, el desafío, el consumo de drogas o alcohol.

Desde el conocimiento científico del tema, y mi experiencia profesional, siempre recomiendo a los padres, atender al chico con estas características antes de llegar a esta etapa, que por cierto tiene ya sus complicaciones normales y propias, que hacen mas difícil aun revertir la problemática del niño y su entorno y lograr una mejora de la calidad de vida.

“La tía estaba preocupada; empezó a probar toda clase de medicinas en el muchacho.”

Las preocupaciones de la tía Poly y su “matadolores”, nos brinda un panorama muy real del angustiante peregrinar de los padres entre  maestros, escuelas, psicólogos, psicopedagogos, medicaciones, sintiéndose frustrados porque no ven buenos resultados a la brevedad, porque aspectos áridos y reiterativos de la personalidad de su hijos no cambian sustancialmente.

No hay soluciones mágicas, hay que tener calma, comprensión y sobre todo mucho conocimiento sobre el tema, para poder ayudar a estas personitas y su grupo familiar. Hay que trabajar en equipo, profesionales de diferentes disciplinas, la familia y las instituciones sociales y educativas, interactuando y consolidando los vínculos necesarios para entender la problemática del sujeto,  e ir logrando modificaciones de su “mundo interno” que repercutan en el externo y nos permitan ir encontrando que ese niño, niña, adolescente o adulto con TDAH, puede recomponer su caleidoscopio y mostrarnos también , las mejores facetas de si mismo.

No encuentro mejores palabras para dar cierre al artículo que las del propio Mark Twain, palabras con las que hacen referencia al entramado social, a nuestros hijos, y a los que cada uno de ellos tiene de nosotros mismos y de nuestros ancestros:

“La mayoría de las aventuras que refiero en este libro son reflejo de la realidad; una o dos me han ocurrido a mi mismo; el resto son anécdotas de otros niños, compañeros míos de la escuela. Huck Finn ha existido; Tom Sawyer también, si bien no se trata de un solo individuo; es una combinación de las características de tres chiquillos amigos. Es pues un trabajo arquitectónico de orden compuesto.
Las raras supersticiones de las que doy fe prevalecían entre los niños y los esclavos del Oeste en la época de este relato.
A pesar de que destino este libro a pasatiempo de muchachos, espero que no lo despreciarán los hombres ni las mujeres, ya que en parte está compuesto con la idea de despertar recuerdos del pasado en los adultos y exponer cómo sentían, pensaban y hablaban, y en qué raras empresas se embarcaban.” MARK TWAIN

Prof. Neuropsic. Ing. Silvia Pérez Fonticiella

Consultora en Neurociencias. IINNUAR.

ALGUNAS RECOMENDACIONES PARA EL TRABAJO CON LOS CHICOS EN EL AULA Y EN LA CASA. 

https://iinnuar.wordpress.com/2011/05/21/adecuaciones-escolares-algunas-guias/

AGENDA DE ACTIVIDADES 2014 IINNUAR    https://iinnuar.wordpress.com/agenda-2014/

 

 

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