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Los invitamos a iniciar un recorrido por nuestro espacio de trabajo, de reflexión, intervención, compromiso y de sueños de construir juntos reales posibles…

Los invitamos a iniciar un recorrido por nuestro espacio de trabajo, de reflexión, intervención, compromiso y de sueños de construir juntos reales posibles….

vía Los invitamos a iniciar un recorrido por nuestro espacio de trabajo, de reflexión, intervención, compromiso y de sueños de construir juntos reales posibles….

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Reflexiones sobre la Televisión….

Reflexiones sobre la  Televisión

… la televisión puede, paradójicamente, ocultar

mostrando. Lo hace cuando muestra algo distinto de lo

que tendría que mostrar si hiciera lo que se supone

que se ha de hacer, es decir, informar, y también

cuando muestra lo que debe, pero de tal forma que

hace que pase inadvertido o que parezca insignificante,

o lo elabora de tal modo que toma un sentido que no

corresponde en absoluto con la realidad…

[Pierre  Bourdieu – Sociólogo francés, 1930-2002. “Sobre la televisión” reune dos conferencias que dio
en 1996 acerca de los mecanismos que rigen la producción televisiva y cómo afecta
al periodismo, al arte, a la literatura, etc]

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Todos los problemas…… ¿son problemas de Educación?

Con frecuencia, padres, tíos o abuelos de los pacientes, comparten con nosotros muchas inquietudes del contexto inmediato, relacional e institucional en el que participan sus niños. Así, surgen conversaciones muy interesantes que nos llevan a replantear algunos temas, que intercambiamos a través de  e-mails y archivos, lo que permite estrechar lazos y vínculos con ellos, logrando que la tarea del terapeuta, del médico, del profesor, del psicopedagogo…,  se despliegue en un ámbito más amplio que el consultorio, beneficiando con ello al niño, a su familia y también a nuestra praxis.

Un joven abuelo, recordaba sus tiempos escolares, cuando las diferencias entre los chicos se resolvían: “a la vuelta de la escuela”; se llegaba a casa sin corbata, con algún botón de menos en el guardapolvo, ya irreconocible por el barro, pero al día siguiente se volvía a compartir un “picadito” de fútbol con ese mismo compañero. Si los sucesos de “incompatibilidad de  caracteres” se producían dentro de la escuela, el niño varón, (en esa época las nenas eran más tranquilas, por lo menos las que llegaban a la Escuela), debía ir a la Dirección. Ahí,  no importaba si era mujer u hombre, alto o petizo, uno no podía mirar a la cara al docente Director por la vergüenza que sentía; era como estar frente a un prócer, como haber cometido un delito contra la patria, no hacían falta más que sus palabras de reprimenda, para que uno se volviera al aula calladito y la próxima vez, lo pensaría dos veces antes de sucumbir a la tentación de armar lío. Y ni hablar cuando se llegaba a la casa con la cartita de la maestra dirigida a los padres. Los padres neoliberales nos cortaban la salida a jugar o mirar TV, o las moneditas para comprar bolitas, figuritas o revistas. Los otros padres, fieles a su ortodoxia de: “la letra con sangre entra”, hacían uso de la clásica: “zapatilla pedagógica”. Hoy, padres, abuelos, tíos y otros adultos en general, se preguntan qué pasó con el modelo que teníamos; qué ocurrió para que ahora un chico, vaya la primera semana al colegio y los docentes, atentos a que ya no pueden con él, llaman a la familia y piden que sea atendido por un psicólogo o una psicopedagoga; algunos, incluso, van más allá y piden que sean medicados.

Pero el tema es más complejo que planteos recién expuestos.  Como ya lo hemos planteado en varios artículos, anteriormente, la sociedad evoluciona y el ser humano, tanto en sus aspectos intelectuales como de personalidad, se va transformando. Además, el avance científico permite conocer, por ejemplo en nuestra área de las neurociencias, el origen fundamentalmente orgánico de las dificultades de aprendizaje, (el Dr. N. Fejerman ha realizado una clara clasificación al respecto), o de algunos desórdenes de la personalidad  o de la conducta, que  llevan a prestar atención  a causas  multifactoriales, dejando atrás teorías predominantemente basadas en el inconsciente, en el vinculo madre-hijo, o en las circunstancias de vida, como causa única. Los mismos desarrollos tecnológicos que permiten tener al instante la novedad de la noticia, conocer con mayor profundidad la causa de las enfermedades y de las conductas , así como brindar cada vez mejores tratamientos o instancias de entretenimiento para lograr mejor calidad de vida, son los que nos han aportado el modelo de la inmediatez, de la rapidez, del mínimo esfuerzo, de la pasividad del espectador, con toda la connotación negativa que esto trae a la hora de poner en marcha procesos de enseñanza-aprendizaje especialmente en los niños. Como decía Maria Elena Walsh, “en mis tiempos había tiempo”;  los padres de hoy pasan más tiempo en el trabajo, en el súper, en el auto llevando y trayendo a sus hijos a la escuela, a la maestra particular, a  la clase de danza o patín, al club deportivo, al psicólogo, a la psicopedagoga, que el que deberían compartir con ellos en el hogar, leyendo cuentos, jugando al ludo, haciendo una torta para tomar la leche, hablando de los temas importantes de la familia, contándole historias de cuando ellos eran chicos, ayudándolos a hacer la tarea… En definitiva, ¿con qué pautas y valores van creciendo nuestros hijos?  -con las ajenas. Un buen día, descubrimos que hacen y dicen cosas, que nadie les enseñó en casa; muchos padres me dicen:  “no sé por qué hace esto, si nosotros en ca sa no somos así”; en definitiva, ven a su propio hijo como a un extraño… Y lamentablemente, esto trae consecuencias, tanto en los padres como en los hijos. Los padres nos consultan porque no saben qué hacer con el niño: “tiramos la toalla”, “ya no hay penitencia ni palmada que funcione”, “hace lo que quiere”… Existe una subversión de valores y roles, que me recuerdan al brillante  libro de M. Tort, llamado: “Fin del dogma paterno”, en el que se plantea que  “el inconsciente no entiende que el Padre ya no es lo que era”; pero también nos alienta planteando: “En la sociedad ha quedado un lugar vacante para otros recorridos de la parentalidad , en los cuales se ha inscripto otra versión del psicoanálisis de larga data, a partir de su experiencia práctica y no del reciclaje del Padre de la religión”(en términos freudianos). Creo que aquí está la clave, La tarea común a resolver, será entre los profesionales del campo neuropsi y los educadores, conjuntamente con los padres. Estas dificultades de los padres para desempeñar adecuadamente su rol,  sin caer en los extremos de la negligencia o el autoritarismo, llevan a los niños a una importante confusión y hace que ellos llenen esos pequeños intersticios, esos  vacios  de autoridad, limites y valores, con su deseo, con su tendencia al mínimo esfuerzo, con sus ganas de seguir siendo chiquitos y no asumir las responsabilidades acorde a su crecimiento.

Cuando el niño tiene “no sólo” falta de límites…..

Cuando a estas situaciones, más comunes de lo que se cree, se agrega la posibilidad de que un  niño con nivel intelectual normal, traiga alguna enfermedad congénita o disfunción de origen neurológico, la que se manifestará a través de dificultades de aprendizaje o trastornos de conducta, los padres comienzan a recibir llamados de atención de la escuela y sugerencias, sobre cómo ayudar  al niño a tener mejor vinculo con sus pares y mejorar su rendimiento escolar. Pero si además, luego de realizar una correcta evaluación neurológica, psicológica y clínica del niño, nos encontramos con un diagnóstico frecuente hoy día, como es el de TDAH, (Trastorno por déficit de Atención, con/sin Hiperactividad), la situación se torna aún más compleja. Los niños con diagnostico de TDAH,  presentan  un nivel intelectual dentro del promedio poblacional, lo que implica que no debería tener inconvenientes para adquirir los aprendizajes necesarios acorde a su edad y grado escolar. Pero debido a su elevado nivel de desatención, desmotivación hacia las tareas escolares en general y su impulsividad y necesidad constante de “estar haciendo algo”, presenta pocos resultados en su rendimiento escolar. Esta conducta, en realidad, se manifiesta desde muy pequeño; sus papás lo han atendido adecuadamente y sin embargo, no han encontrado solución para  modificar esta conducta y actitud del niño, quien no sólo genera “desacomodos”, en el medio familiar, sino también en el medio social y escolar.  Le ha costado sin dudas y le cuesta, llevar el ritmo del grupo en el aula; se dispersa, habla en momentos que no corresponde, molesta a sus compañeros o asume una conducta oposicionista ante la tarea. De este modo, queda como “desconectado” de lo que se da en clase, presenta dificultades en todas aquellas tareas que requieren una atención sostenida, así como en las actividades en las que es preciso memorizar material para su posterior recuperación.  Si el  niño presenta también síntomas de hiperactividad, tendrá mayor dificultad en seleccionar datos pertinentes,  en filtrar de entre toda la estimulación que le llega, cuál es la más importante en cada momento, a cuál debe atender y cuál puede obviar; esto hace que incurra en muchos errores.  Por otro lado, y como consecuencia también de las alteraciones neurofisiológicas de este síndrome, puede quedar fijado en un detalle trivial, que logra captar su atención durante un largo tiempo, o incluso hasta obsesionarle.

Cuando las tareas requieren mayor  capacidad de abstracción, es posible que se complique aun más.  El razonamiento abstracto exige, no sólo prestar atención, sino manejar mentalmente una serie de datos, operar con ellos y buscar una respuesta. Para el niño hiperactivo este proceso resulta, en la mayor parte de los casos, sencillamente imposible, ya que le requiere poner en marcha precisamente aquellos procesos para los que está menos preparado. En su “almacén de datos” la información sólo se mantiene un tiempo corto y debe salir inmediatamente para permitir la entrada de nueva información de manera continua. Esto provoca que su memoria a corto plazo sea algo deficiente, gran inconveniente de cara a las tareas escolares más habituales. No ocurre lo mismo con la memoria a largo plazo, que suele estar muy bien desarrollada: a estos niños le cuesta mucho recordar lo que ha sucedido unos momentos antes, pero si, la información pasa al almacén a largo plazo, (bien porque el material se repita con frecuencia o porque sea de gran interés para él, podrá retenerla por más tiempo).

¿De qué modo promueven las conductas características del trastorno de hiperactividad y déficit atencional, las estructuras cerebrales y los defectos genéticos que se van encontrando? La raíz parece estribar en el deterioro de la inhibición conductual y del autocontrol,  según Barkley,R. que viene estudiando este tema desde hace varios años. El autocontrol, la capacidad de inhibir o frenar las repuestas a un estímulo, es una función crucial para la realización de cualquier tarea. La mayoría de los niños, conforme van creciendo, adquieren la capacidad de poner en práctica las funciones ejecutivas, actividades mentales que les ayudan a apartar las distracciones, fijar metas y dar los pasos para alcanzarlas.

En los primeros años, estas funciones ejecutivas se exhiben al exterior, los niños hablan en voz alta mientras juegan y hacen las actividades. A medida que crecen, comienzan a interiorizar estas funciones ejecutivas y desaparecen paulatinamente las verbalizaciones.

Las funciones ejecutivas pueden agruparse en cuatro actividades mentales:

1. La memoria operativa: tener en mente la información mientras se trabaja en una tarea.

2. La interiorización del habla, que permite a uno pensar para sí, seguir reglas e instrucciones.

3. El control de las emociones, la motivación y el estado de alerta, que ayuda a conseguir metas y diferir las emociones que nos interfieren.

4. La función de la reconstitución, que nos ayuda a ser flexibles y creativos al fragmentar las conductas observadas y volver a combinarlas en nuevas acciones.

Según las investigaciones más recientes y debido a causas genéticas, los niños TDHA  adquieren en forma deficiente, estas capacidades y en consecuencia despliegan un comportamiento y un habla excesivamente “públicos”. No son capaces de guiarse por instrucciones internas, ni de modificar su comportamiento. Su memoria operativa, o “buffer” para almacenar información que deberá utilizar en otra instancia o paso de la misma tarea que realiza, es muy lábil debido sin duda a su dificultad en prestar atención, lo que deriva en que se quede con información fragmentada, que escuche sólo parte de una consigna y por lo tanto, obtenga resultados negativos a la hora de resolver la tarea.

Inhibir, o controlar sus impulsos le resulta muy difícil, porque no ha madurado convenientemente el soporte de circuitos neurológicos que le permiten adquirir este autocontrol, de modo que podemos observar, que no pueden contener el impulso de molestar a otros niños, no quieren ir a la escuela, acatar pautas de trabajo grupal ni jugar con los demás.

Esta patología es de origen neurobiológico y no “se cura” sola, ni con los años, ni la maduración; requiere de tratamientos especializados de reeducación de las funciones cerebrales alteradas, y en muchos casos, de medicación psico-estimulante que logre mejorar sus niveles de atención y que debe ser indicada y controlada por un neurólogo  o psiquiatra de niños.  Por qué un neurólogo o un psiquiatra, por algunas razones importantes:  primero, que es frecuente que veamos en la clínica, chicos que vienen diagnosticados como TDAH, con largo tiempo de tratamientos sin resultados de progresiva mejoria, y no son TDAH, sino, Trastornos Border line de la personalidad , patologia que va aumentando su frecuencia de presentación en la sociedad, y que tiene muy mal pronóstico si no lo abordamos a tiempo y correctamente. Segundo, porque a veces la co-morbilidad con trastornos de conducta tiene tal dimensión que se debe modular su comportamiento con antipsicóticos, antidepresivos, etc, ..la medicación adecuada sólo puede evaluarla un médico especialista.

Obviamente, la medicación logra estabilizar los niveles de atención del niño y mejora su control de impulsos y su toma de decisiones, pero no alcanza para que adquiera los conocimientos de base, que por diversas razones, anteriormente expuestas, no adquirió; para ponerlo “al día” con su grupo escolar, además de la medicación necesita tratamiento especializado. Este tratamiento debe ser realizado por profesionales del área de la salud o educadores especializados en rehabilitación, no por una maestra de “apoyo escolar”, ya que al tratarse de una patología de origen neurobiológico, exige una intervención neuropedagógica e interdisciplinaria que provoque cambios en la estructura neuronal que presenta comportamiento disfuncional o alterado, es decir, sobre el sustrato neuronal de la memoria, la atención, las emociones, las funciones ejecutivas, el sistema motriz y los módulos cerebrales responsables del lenguaje y el razonamiento. Respecto al trabajo de la maestra en la Escuela, partimos de la base que todo docente da lo mejor de sí, para sacar adelante a niños que presentan determinadas dificultades en diversas áreas, más aun hoy día, cuando se tiende a la integración de chicos con diferentes capacidades.  El equipo de tratamiento externo que atienda al niño con TDAH, puede asesorar y brindar a la maestra determinados materiales, adecuar las evaluaciones que le tomarán, darle contención respecto a las frustraciones que generan este tipo de alumnos, pero consideramos que muchas veces, se depositan en las instituciones escolares, expectativas  que exceden sus responsabilidades y cometidos educacionales y ante la frustración, se tiende a subestimar y desvalorizar la labor del maestro de aula. No debemos olvidar que el rol central de la educación en valores de un niño, debe ser la familia. De lo anteriormente expuesto, se puede observar claramente la angustia, que sin duda vive este niño, quien no poder controlar su conducta y sus impulsos; como consecuencia de ello, externaliza esa angustia, sin embargo, de una forma que resulta paradójica para los adultos: con indiferencia, oposicionismo, actitudes de aislamiento, de meterse en problemas, de no poder medir las consecuencias de sus acciones. Estos chicos, en general no piden ayuda, o al menos, no lo hacen de la forma verbal que esperaríamos. Los adultos, en general, realizan una mirada rápida y desde sus urgencias por cumplir con las responsabilidades inherentes a su rol, ( padres, educadores, familia, etc), y desde esa posición tendemos a ser bastante poco tolerantes con estos chicos, quienes realmente alteran nuestro ritmo, los vínculos familiares y nuestra planificación escolar. Estos niños requieren tratamiento especializado, realizado por profesionales preparados para contenerlos y poner límites, para “educar” esas estructuras neurales que determinan su comportamiento rebelde y disruptivo, y que lo llevan a tener tan baja opinión de sí mismo. Además, trabajar junto con la familia y los docentes en las modificaciones ambientales, sociales, conductuales y cognitivas, que mejor se adecuen a las necesidades y al estilo cognitivo del niño. Niños hiperactivos y “difíciles” hubo siempre, pero la sociedad y la familia, eran antes más sólidas en el mantenimiento de determinados valores y pautas de educación y respeto; actualmente,  vemos que estas estructuras se hacen más laxas, por diversas razones.

En las entrevistas con padres de niños con TDAH, ellos mismos reconocen que el niño “se les va de las manos”, que “ya no saben qué penitencia implementar “, que “no pueden más”… Si los papás no pueden, imaginen  la frustración del maestro que procura desplegar todas sus estrategias posibles de seducción y contención, para que el niño se motive a trabajar, y el niño le presenta un muro infranqueable. La tarea por delante no es fácil, pero según nuestra experiencia, todos estos niños, si han sido bien diagnosticados, y en especial a tiempo, en la infancia, y tienen un tratamiento acorde a sus necesidades pedagógicas, emocionales  y conductuales y un buen acompañamiento escolar y familiar, salen adelante, y en algún momento de su vida y de su escolaridad, hacen ese “clic”, tan necesario y tan esperado por todos.

Prof. Neuropsic. Ing. Silvia Pérez Fonticiella.

Consultora en Neurociencias.

 

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Los Abuelos tenían razón….

Con frecuencia, llegan al consultorio padres preocupados porque observan que a sus hijos, les cuesta o les  toma mucho tiempo hacer la tareas escolares. Ante esta situación, ellos plantean que quisieran ayudarlos pero que les resulta difícil, ya sea porque han cambiado los métodos y el propio hijo le cuestiona que así no es como le enseñó su Seño, o porque los padres  no tienen tiempo para dedicarle, porque hay otros hijos mas pequeños que atender, entre otras razones expuestas. De pronto, siempre buscando entre mis libros palabras inspiradoras, apareció la de un compatriota que tiene una larga trayectoria docente y que considera imprescindible que cada familia sea protagonista en la construcción de la inteligencia de sus hijos. De ese libro, del Maestro uruguayo Alfredo Gadino quiero compartir con uds. algunas reflexiones…

¿Los  Abuelos  tenían  razón?

Cuando tengo un ratito libre y miro los cuadernos de mi hijo, pienso en cuanto ha cambiado lo que se aprende en la escuela. Si me quedo con él cuando hace los deberes y lo veo tropezar, quisiera ayudarlo, pero entre lo que me olvidé y lo que a mi me enseñaron de una manera distinta, yo mismo no sé por dónde empezar. Aunque no lo diga, resuelvo que estos temas de conocimientos queden para la escuela, mientras en casa nos ocupamos de otros aspectos: la salud del hijo, sus afectos, sus costumbres, los valores morales que va formando. “En eso, que es tan importante, si,  que la familia educa” me afirmo.

Si por casualidad el abuelo llega a oír esta reflexión seguramente protestará: “En otros tiempos si, que la familia educaba a los jóvenes. Ahora, en cambio, los padres nunca están…”

¿La familia actual, educa o no a los hijos?

¿Los padres de hoy no podemos ayudar a nuestros hijos a saber  más, a conocer mejor?

Los abuelos dicen que antes se educaba mejor.

Para llegar a una conclusión sobre este tema, lo mejor es que busquemos las características que tenían antes las familias, digamos por ejemplo un grupo familiar de sesenta o setenta años atrás, cuando los abuelos eran niños, para compararlo con la vida familiar tal como se desarrolla hoy y así, encontrar las diferencias, los cambios que hubo.

Es una buena ocasión para rebuscar en uno de esos cajones del armario que rara vez se abre, hasta encontrar alguna antigua fotografía de aquella época que por fin encontramos; nos llamó la atención una foto, fechada en …1920.!!

Allí se celebraba un acontecimiento especial: la llegada de un nuevo año. Pero la familia grande no esperaba el comienzo del año para reunirse: en cada cumpleaños, en los bautismos, en los casamientos, las navidades, en circunstancias de enfermedad o muerte, esa ocasión se repetía. Y si no totalmente, una gran parte de la familia se reunía cada domingo. Mientras se degustaba en la mesa la pasta amasada pacientemente por las señoras, mientras en la sobremesa se jugaba a la lotería o más tarde, en la rueda del mate, se comentaban las novedades de la familia, de la ciudad, del mundo, también se compartían las preocupaciones, se analizaban conductas y se buscaban salidas, – entre todos- a los problemas de cada uno.

La familia entera creaba un modelo de conducta para los jóvenes: una actitud basada en la obediencia, en el respeto a la autoridad de los mayores, en la solidaridad,  en el acento religioso de los conceptos morales que se inculcaban.

En esa época la educación infantil estaba regida por normas muy precisas, durante toda la primera infancia los niños permanecían en el hogar, ya que los Jardines de Infantes eran todavía un sueño de algunas educadoras. Después, los niños debían recibir en la escuela, la instrucción que les posibilitara mantenerse o ascender en la escala social.

Ya adolescentes, a los varones les correspondía su formación profesional como aprendices en el taller, el comercio o el escritorio de un pariente; mientras que las niñas, luego de la escuela primaria, debían ser preparadas para cumplir su futuro papel de amas de casa.

Nos interesa destacar que todos los parientes influían en el comportamiento de los niños.

La familia grande era algo así como el conjunto de piezas de un  mismo color del juego de ajedrez, que se mueven en direcciones diversas, que actúan unas y otras con leyes propias, pero dispuestas a enfrentar, apoyándose entre si, el conflicto con el mundo exterior.

Pero la vida, ni antes ni ahora, queda inmóvil como una imagen fija del pasado. El fotógrafo pudo detener por un instante el tiempo para esa familia, pero no más que por un instante, mientras esperaban el fogonazo que producía aquella máquina enorme, cubierta por un paño negro. Pero después del “Ya está”, todo el movimiento se reinició. Los hombres volvieron a sus trabajos en una ciudad en pleno desarrollo industrial y comercial, con permanente actividad portuaria. Los jóvenes se iniciaron en la nueva realidad política que había sustituido las luchas armadas por las discusiones en los clubes partidarios. Las mujeres soñaron con la participación más activa en la sociedad, que estaba posibilitada por el liceo femenino y el empleo en los comercios. El país crecía con nuevas oleadas de inmigrantes, con la formación de sindicatos, la instalación de bancos, creación de facultades en una Universidad cada vez más concurrida. El centro de la capital multiplicó su actividad  comercial, los barrios se llenaron de altas chimeneas industriales, el tranvía eléctrico los recorrió a todos, el carbón tuvo que dejar paso al petróleo, se empezaron a necesitar dactilógrafos, linotipistas, maquinistas de todo tipo; fueron necesarios más agrónomos, contadores, maestros…

La sociedad en su conjunto fue cambiando. Y todos esos cambios repercutieron inevitablemente en la organización de lo que  conformaba el tejido de la sociedad, su célula básica: la familia.

Esos cambios, ¿fueron para bien? No podríamos decirlo. Pero lo que sí sabemos, es que los padres de los niños de hoy no pueden reinstaurar las costumbres del pasado, reproducir las formas de educación que ellos recibieron. Deben crear nuevos modos porque los propios hijos les están pidiendo que los ayuden, ahora, en esta realidad: les están reclamando apoyo para comprender este entorno tan complejo de hoy, para poder construirse como jóvenes mientras construyen un mundo distinto.

 

 

 

Silvia Pérez Fonticiella

Consultora

 

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TRATAMIENTOS DE ESTIMULACIÓN NEUROCOGNITIVA Y NEUROPEDAGÓGICA

La Estimulación Neurocognitiva es una disciplina dentro de los programas de Neurorehabilitación, que tiene por finalidad mejorar la calidad de vida de los pacientes con alteraciones en sus funciones cerebrales superiores. Esto incluye a pacientes que van, desde déficit neuropsicológicos de grado leve a moderado, subyacentes a distintas patologías neurológicas, como ser:

Dislexia  – Disortografía

  • Trastorno Apracto-Agnósico

  • Disgrafía

  • Discalculia   –  Síndrome de Gerstmann

  • Trastorno de las Funciones Ejecutivas

  • Trastornos Generalizados del Desarrollo

  • Trastornos del Espectro Autista

  • Traumatismo encéfalo-craneano

  • ACV

  • Epilepsias con trastornos cognitivos

  • Enfermedades psiquiátricas que cursan con trastorno cognitivo.

  • Trastorno por déficit de atención con/sin Hiperactividad

  • Encefalopatías no evolutivas con déficit intelectual y déficit de lenguaje

  • Encefalopatías progresivas con deterioro neurológico cognitivo,(memoria, atención, gnosias, praxias), y del lenguaje.

  • Objetivos específicos:

    Mejorar la performance cognitiva a partir del entrenamiento sistemático de: atención, memoria, funciones ejecutivas, habilidades viso-espaciales, gnosias, praxias y lenguaje. En los últimos años, se han logrado documentar en el ámbito científico, numerosas experiencias de mejora en la calidad de vida y cambios en las capacidades funcionales, gracias a los procesos de remodelación del sistema nervioso y sus mecanismos de neuroplasticidad.

    Dar asesoramiento y orientación a fin de implementar en el entorno del paciente, estrategias destinadas a prevenir o disminuir el estrés familiar.

    Favorecer la reinserción social y escolar, en pacientes con lesiones adquiridas a través de la rehabilitación neuropsicológica.

    En este entorno de tratamiento individualizado, con un encuadre rico en diferentes materiales y estrategias,  la Informática Rehabilitativa ocupa un lugar destacado,  ya que la diversidad de técnicas que el paciente,  con un mediador capacitado, puede desarrollar con la computadora, abarcan instancias que favorecen y potencian aspectos cognoscitivos, psicomotrices, de lenguaje, emocionales, lúdicos, comportamentales y pedagógicos, entre otros.

    Los ejercicios realizados en la computadora, se complementan con ejercicios en cuadernillos de trabajo diseñados para la reeducación de cada patología. (Ej. dislexia, discalculia, disfunción atencional, etc).

    También contamos con la consola Nintendo Wii, que se está utilizando en diferentes centros médicos de USA y Europa, para la Neurorehabilitación. Este dispositivo cuenta con diversos programas de juegos que nos permiten apuntar a mejorar la precisión de los movimientos, acomodar la equilibración apoyada en la búsqueda de buenas posiciones posturales y depuración de movimientos aislados, (brazos, hombros, muñecas, manos, dedos), que pueden reorientarse para el logro de determinados objetivos, como tomar un objeto, señalar hacia una dirección, reconocer lateralidad, etc.

    A diferencia de otros videojuegos, que sólo requieren del uso de los dedos de la mano, la consola Wii exige el empleo de todo el cuerpo con equilibrio y coordinación de movimientos”

    Ben Rucks Director  Serv Rehabilit. Hospital Riley USA.

    Con este tipo de actividad lúdica, donde el paciente debe involucrar muchas partes de su cuerpo, (a diferencia de los videojuegos tradicionales), vamos logrando la internalización del movimiento,  trabajando la inhibición muscular necesaria para ajustar las  respuestas a los estímulos, y la reeducación de las funciones cerebrales superiores, como atención, memoria, percepción visual, gnosias, praxias, y lenguaje. Desde el punto de vista socio-emocional, es notoria la mejoría en la autoestima y también en su interacción social.

    “La Informática Rehabilitativa ha demostrado favorecer eficientemente aspectos tales como: la comunicación, el equilibrio motivacional, velocidad en la presentación de material, mayor independencia en las realizaciones, ejecuciones controladas para favorecer la concentración y atención sostenida, desarrollo del pensamiento lógico, facilitación en la adquisición de estrategias cognitivas y metacognitivas por parte del paciente.”

    Prof. Dr. Máximo Etchepareborda. Neurólogo Infantil. SANI-Soc. Argentina de Neurología Infantil

    Los programas utilizados en Informática Rehabilitativa,  apuntan a potenciar y mejorar:  los tiempos de reacción, la atención selectiva, sostenida y concentrada; la coordinación visomotora y la orientación viso-espacial,  asi como el pensamiento abstracto y el ordenamiento lógico; el  mejoramiento de los procesos semánticos y sintácticos, enfatizando los procesos de comprensión. También contamos con programas más específicos que tienden a mejorar la lectura y escritura, (en diversos códigos, estilos de letras y estímulos de interferencia), así como la  reestructuración cognitiva del aprendizaje de la matemática y el entrenamiento de la percepción visual. Otros programas, son potenciadores de situaciones interactivas de aprendizaje y se utilizan en la reeducación fonoaudiológica y psicomotriz; y también se trabaja con programas de estilo lúdico que favorezcan y  promuevan el  desarrollo de la creatividad; todo el software utilizado, forma parte de un plan de tratamiento elaborado a la medida de cada paciente.

    “Se ha descubierto que los estímulos periféricos son capaces de modificar la organización espacial de la corteza, debido a la plasticidad neuronal  y la reorganización de la corteza cerebral  y  sus conexiones, con implicación en la recuperación de funciones tras una lesión cerebral precoz.”

    James Schwartz, MD, PhD  Professor Center of Neurobiology and Behavior Columbia Univ

    Principios de Neurociencia Schwartz, Kandel, Jessel.

    Referencias:

    Información en Internet – Blog : www.iinnuar.wordpress.com

    Reeducación y Rehabilitación cognitiva en Entornos Informatizados. Dra. Silvia Pérez Fonticiella.

    La elevación del CI en entornos informatizados.  Prof.Silvia Pérez Fonticiella/ Miguel A.  Solari

    La tecnología que mejora la calidad de vida. Silvia Pérez Fonticiella.

    La Informática en la reeducación y la rehabilitación de las dificultades del aprendizaje y de conducta. S- Pérez Fonticiella.

    El lenguaje del niño. Juan Narbona/Claude Chevrie Muller

    Principios de Neurociencia.  E.Kandel, (Premio Nobel 2000), J.Schwartz, T Jessell

    Prof. Neuropsic, Ing.   Silvia Pérez Fonticiella.

    Consultora en Neurociencias

    CÓRDOBA  Capital – iinnuar@gmail.com

     
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    Publicado por en marzo 18, 2010 en ADDH, ADHD, Adolescencia, AFASIAS, Ansiedad, aprender a leer, aprendizaje, Atención, audiovisual, Autismo, Autocontrol, Autoestima, bebés, Cerebro, cerebro humano, CIENCIAS, Ciencias del cerebro, COMPORTAMIENTO DISRUPTIVO, computadoras, comunicación, conciencia fonológica, Conducta, CONSOLA NINTENDO WII, CULTURA ICÓNICA, Damasio, A., DEFICIT DE ATENCIÓN, Desarrollar el potencial humano, Desarrollar la lectura, Desarrolle el potencial lector de su hijo, Dificultades, Dificultades aprendizaje, discalculia, DISFUNCIÓN EJECUTIVA, DISGRAFÍA, Dislexia, Disortografía, Educación, ENSEÑANZA-APRENDIZAJE, Enseñe a leer a su bebe, entornos informatizados, Epilepsia, ESCRIBIR, Escritura, ESCUELA INCLUSIVA, Escuela para padres, Espectro Autista, Estimulación cognitiva, Estimulación Neurocognitiva, Estimulación temprana, estimulacion cerebral, estimulacion cerebral adultos, evaluacion neuropsicologica, Fonoaudiología, Funciones cerebrales superiores, funciones ejecutivas, GARDNER H., genes, iconografico, IMAGINACION, informática aplicada, INTELIGENCIAS MULTIPLES, Kandel, Lectura, Leer y escribir, lenguaje, Literatura, MATEMATICA, McLuhan, Memoria, motricidad, NECESIDADES EDUCATIVAS ESPECIALES, Neurociencias, Neurologia, NEUROPEDAGOGÍA, Neuroplasticidad, Neuropsicóloga Silvia Pérez, Neuropsicóloga Silvia Pérez Fonticiella, NEUROPSICOLOGÍA, Neuropsiquiatria, neurorehabilitación, Niños, Niños hiperactivos, Nintendo, Nintendo Wii, NIVEL INTELECTUAL, nuevas tecnologías, Padres hijos, patologías origen genético, PLASTICIDAD, Platicidad cerebral, Prader Willi, Problemas de aprendizaje, problemas de atención, Problemas de conducta, PROCESAMIENTO DE LA INFORMACIÓN POR EL CEREBRO, Psicología, Psicopedagogía, Psiquiatria, Pubertad, Rehabilitación Nintendo Wii, REHABILITACION CON WII, retraso mental, RTS, Rubisntein Taybi, Salud, SCHWARTZ, sistema nervioso, SPW, TALLER ESTIMULACION, TDAH, tecnologías, TEDL, TGD, TRASTORNO APRACTO-AGNOSICO DEL LENGUAJE, Trastorno de Atencion, Trastornos de conducta, Trastornos de lenguaje, Trastornos del Neurodesarrollo, Trastornos especificos de desarrollo del lenguaje, Trastornos generalizados del desarrollo, Trastornos motores, Tratamiento estimulación neurocognitiva, tratamientos, Videojuegos, Vigotsky, Vinculos, Wii

     

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    LA REVOLUCIÓN DE LA ESPERANZA

    Hace algunos días caminando por la calle Belgrano hacia la Terminal, descubro con alegría que contamos con una nueva librería en la ciudad, hecho que me agradó sobremanera, porque este tipo de emprendimientos relacionados a la Cultura con mayúscula, y en especial a las Letras, no abundan en Carlos Paz.

    Ahí me encontré con una buena cantidad de libros de muy variados temas y autores, pero el que motivó mi reflexión, fue La Revolución de la Esperanza – Hacia una tecnología humanizada – de Erich Fromm.

    El título ya es bastante sugerente, y uno se pregunta: se puede seguir escribiendo sobre la esperanza en esta época?. ¿Por qué hay que humanizar la tecnología? ;¿ qué se nos fue de las manos? Y ahí inevitablemente nos viene la imagen de algunas novelas o ensayos de “ciencia Ficción”, como las de Un mundo feliz de A. Huxley, o 1984, de Orwell, y legendarias películas como Tiempos Modernos o Metrópolis.

    Fromm plantea un tema muy polémico por estos días, relacionado a la trampa en que caemos los integrantes de esta sociedad de consumo, respecto a la necesidad (un poco interna, y otro poco creada por los medios), de poseer bienes materiales, y por otro lado, la permanente queja e insatisfacción en que estamos sumidos.

    Esta contradicción que se hace más evidente en los adultos, esta angustia existencial del querer tener, y una vez logrado, seguir experimentando la herida abierta de que algo, igual me sigue faltando y que nada colma, ese estado de insatisfacción permanente, esa queja constante de aburrimiento, de no saber qué hacer, de no tener ganas, que tanto nos molesta en el discurso y actitudes de los niños y adolescentes de hoy, en realidad, es una semillita que hemos sembrado los adultos. Recordemos, que somos su mejor y su peor espejo.

    “La creciente insatisfacción con nuestra actual forma de vida, con su pasividad y su silencioso aburrimiento, su abolición de la vida privada y su despersonalización, aunada al ansia de una existencia dichosa y significativa, que responda a esas necesidades especificas desarrolladas por el hombre durante los últimos milenios de su historia y que lo hacen diferente tanto del animal como de la maquina computadora. Esta tendencia es muy fuerte porque la clase opulenta de la población ha gustado ya de la plena satisfacción material y ha descubierto que el paraíso del consumidor no da la felicidad que promete. El pobre, dice Fromm, desde luego no ha tenido oportunidad alguna de descubrirlo, excepto observando la falta de alegría de aquellos que “poseen todo lo que un hombre podría desear”.

    Hasta las ideologías y los conceptos han perdido mucho de su atractivo, asi como los clises tradicionales de “izquierda” y “derecha” o “comunismo” y “capitalismo” han perdido su significado.

    “Los individuos buscan una nueva orientación, una nueva filosofía, que tenga por centro la prioridad de la vida – física y espiritual – y no la prioridad de la muerte.”

     

    Cuando los papás nos consultan por un niño entre los 5 y los 11 años que no quiere ir a la primaria, que no quiere estudiar ni hacer tareas que tengan que ver con aprender cosas nuevas, que ni siquiera se motiva en ir a la escuela, como lugar de reunión y socialización con otros chicos, nos preocupa más, que el encontrarnos con algún trastorno de lenguaje, o dificultades en las matemáticas. Saben por qué?, Porque la motivación , la alegría de vivir , la alegría de conocer , de dominar la lectura y el cálculo para acceder a todo un universo de conocimientos, y aventuras, no se enseña, por lo menos con los métodos de educación y reeducación tradicionales.

    La alegría de vivir y compartir y saciar la curiosidad del niño y el adolescente, se contagia. Se trasmite con el ejemplo, no con el discurso, con la pasión en que nuestro hijo nos ve resolver un problema, escuchar atentamente una conversación, leer un libro, un diario, una revista, discrepar con respeto en una discusión con los amigos.

    Es un importante “virus” que debemos inocular los adultos próximos al niño, padres, docentes, amigos, desde las primeras etapas de vida.

    Hace algunos días, una mamá me contaba fascinada de su última adquisición tecnológica, un columpio digital. Tú colocas al chico, me explicaba, dentro de una bolsa de tela con orificios para que cuelguen las piernitas del bebé, aprietas un botón y el columpio hamaca automáticamente al niño a diferentes velocidades, acompañado si quieres de música funcional, solo apretando otro botón,…y como broche de oro, lo podes disponer justo frente a la TV y allí, el niño estará siendo mecido, arrumacado , y cantado por su mama electrónica, viendo las mejores secuencias de dibujitos con personajes de formas nada humanas que se lanzan unos sobre otros violentamente, que gritan estrepitosamente, teniendo que salvar al mundo de algún villano o de la amenaza de una explosión nuclear.

     

     

    LA CULTURA ICÓNICA.

    Ya lo he planteado en otros artículos publicados, que la cultura icónica en la que se mueven los niños y adolescentes de hoy, acaba por transformar sus gustos, sus hábitos perceptivos e incluso sus procesos mentales, convirtiendo en obsoletas e ineficaces muchas de las formas de comunicación utilizadas tradicionalmente.

    Esas modificaciones perceptivas, afectan no solo a la aceleración en la estimulación sensorial, sino también a la exigencia de la calidad de los estímulos, y esto nos lleva a caer abruptamente en el consumo, – cada vez demandamos más y mejor imagen – , mejor calidad de sonidos, nuevos equipos de audio y nuevas computadoras se vuelven rápidamente “antiguas”.  

    Ya lo señalamos en “El discreto encanto de la seducción audiovisual”, artículo, publicado en este Semanario: resultados de investigaciones recientes nos han aportado información, acerca de los riesgos que tiene el pasar muchas horas frente a la Tv para niños y adolescentes, en especial, como altera sus niveles de atención, la regulación de la conducta y compromete sus aprendizajes.

     

    LECHE Y MIEL.

    Fromm nos enseñaba, en su hermoso libro “El Arte de Amar”, que La mayoría de las madres son capaces de dar “leche”, pero sólo unas pocas pueden dar “miel” también.

    Que significa esto?

    Fromm decía: “Para estar en condiciones de dar miel, una madre debe ser no sólo una “buena madre”, sino una persona feliz -y no son muchas las que logran alcanzar esa meta-.

    No hay peligro de exagerar el efecto sobre el niño. El amor de la madre a la vida es tan contagioso como su ansiedad.

    Ambas actitudes ejercen un profundo efecto sobre la personalidad total del niño; indudablemente, es posible distinguir, entre los niños -y los adultos- los que sólo recibieron “leche” y los que recibieron “leche y miel”.

     

    Yo me pregunto y les pregunto, parafraseando a un conocido periodista, se necesita algo más que sentido común, para darnos cuenta que no es lo mismo, ayudar a crecer a un bebé y a un niño desprovisto del contacto humano, de unos brazos que lo abracen y acunen cálidamente, de unas manos que mesan suavemente su cuna o su columpio, o de la privación de la melodía inconfundible de la voz materna o paterna cantando una canción de cuna….

    Esta experiencia humana, es irrepetible y nos marca para siempre. Si me preguntan dónde está la génesis de las ganas de vivir, de la esperanza, de la confianza en que vivir vale la pena, que desarrolla un ser humano, les diría que está ahí, en esas primeras experiencias e interacciones entre un bebé y su madre o su padre. Experiencias que nos marcan para toda la vida, que modelan nuestras actitudes, nuestra predisposición a ser espectadores o actores en el escenario humano, y que se cristalizan en recuerdos.

    ¿Y qué es Recordar?… como nos señala el escritor uruguayo Eduardo Galeano, Recordar viene del latín “re cordis”, y quiere decir, volver a pasar por el corazón…

    Silvia Pérez Fonticiella

    CONSULTORA EN NEUROCIENCIAS

     

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    FLEXIONES SOBRE TECNOLOGÍA Y EL PROCESO DE ENSEÑANZA y APRENDIZAJE

    La tecnología nos ha abierto  la posibilidad de nuevas formas de enseñar y aprender, pero la compañia del adulto es fundamental para el niño, es el soporte afectivo que lo impulsará en su deseo de conocer y explorar…


    REFLEXIONANDO SOBRE LA INCORPORACIÓN DE TECNOLOGÍA AL ÁMBITO EDUCATIVO Y TERAPÉUTICO.

    Cuando uno comienza a navegar en este mundo de la tecnología de la informática y comunicaciones encuentra ofertas muy interesantes y seductoras. Al principio vamos acaparando de todo un poco, bajamos de Internet muchísimos programas que se ofrecen gratuitamente, compramos utilitarios que después solo usamos muy ocasionalmente ya que las urgencias cotidianas ni nos han permitido evaluarlos bien.

    En fin, como dice el tango “uno busca lleno de esperanzas el camino que los sueños prometieron a sus ansias”… pero de pronto se da cuenta que va llenando su disco duro, que sus alumnos o pacientes requieren determinados contenidos mas concretos, que en ese desborde de acaparamiento de materiales no podemos ya encuentrar el material adecuado en el momento que lo necesitamos y ahí viene entonces la importancia de la sistematización del trabajo.

    Como decía un psicoanalista francés… el hombre va “de la ansiedad al método”.

    Es asi, que lograr elaborar un plan de trabajo, poder dar forma a esa plan para implementar el uso de los recursos que disponemos y los que podemos llegar a generar y poder evaluar nuestra practica docente o clínica, así como poder medir el impacto que el uso de estas herramientas tienen sobre nuestros alumnos o pacientes parece ya un recurso que no debe faltarle a ningún docente o técnico.

    Creo que esa tendencia con añoranza artesanal que teníamos los docentes de preparar el día anterior cada clase en la soledad de nuestra casa, o en la mesa de un café, seria deseable de ser superada, por la elaboración de u n plan de trabajo por lo menos trimestral o adecuado a los tiempos institucionales, que además no sea elaborado por un solo docente sino que permita relacionar varias asignaturas o técnicas (en los casos de clínicas).

    Porque es fundamental partir de una visión holistica del individuo, no de un hombre fragmentado., de una visión de un hombre corporativo, que se construye con otros y por lo otros en mutua colaboración.

    El empleo de la sistematización de una forma de trabajo nos permite lograr indicadores medibles en determinados lapsos de tiempo, que permiten poder hacer posteriores análisis cualitativos para retroalimentar nuestros planes y nuestra praxis de la forma mas provechosa haciendo de ella una tarea disfrutable y compartida.

    Silvia Pérez Fonticiella

     

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