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Diagnóstico y Tratamiento en Córdoba

Diagnóstico y Tratamiento en Córdoba

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Publicado por en marzo 9, 2017 en DEFICIT DE ATENCIÓN, Depresión, Desarrollar el potencial humano, Desarrollar la lectura, Diagnóstico, Dificultades, Dificultades aprendizaje, discalculia, DISFUNCIÓN EJECUTIVA, DISGRAFÍA, Dislexia, Disortografía, Docentes, DSIFUNCION EJECUTIVA, Educación, educación especial, ENSEÑANZA-APRENDIZAJE, Enseñar a leer, entornos informatizados, ESCUELA INCLUSIVA, Escuela para padres, Escuelas Técnicas, Espectro Autista, Estimulación cognitiva, Estimulación Neurocognitiva, Estimulación temprana, estimulacion cerebral, Estres, evaluacion neuropsicologica, FRACASO ESCOLAR, Funciones cerebrales superiores, funciones ejecutivas, IINNUAR, IMAGINACION, Incentivar lectura en bebes, Inclusión, Indicadores abuso físico en niños y niñas, informática aplicada, INSTITUTO NEUROCIENCIAS CORDOBA, Institutos rehabilitación neurocognitiva Córdoba, INTELIGENCIA, INTELIGENCIAS MULTIPLES, Kandel, Learning to learn, Leer y escribir, lenguaje, Libros, MEDIOS, NEUROPEDAGOGÍA, Neuroplasticidad, Neuropsicóloga Silvia Pérez Fonticiella, NEUROPSICOLOGÍA, NEUROPSICOLOGIA CORDOBA, NEUROPSICOPEDAGOGIA, neurorehabilitación, Niños, Niños hiperactivos, Problemas de aprendizaje, problemas de atención, PROCESAMIENTO DE LA INFORMACIÓN POR EL CEREBRO, PSICOANALISIS, Psicología, Psicopedagogía, Silvia Pérez Fonticiella, SINDROMES EPILEPTICOS, TEC, TEDL, Televisión y aprendizaje, Terapia cognitiva, TEST DE INTELIGENCIA, Trastornos de aprendizaje, Trastornos del lenguaje, Tratamiento estimulación neurocognitiva, Tratamientos reahbilitación Córdoba

 

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Todos los problemas…… ¿son problemas de Educación?

Con frecuencia, padres, tíos o abuelos de los pacientes, comparten con nosotros muchas inquietudes del contexto inmediato, relacional e institucional en el que participan sus niños. Así, surgen conversaciones muy interesantes que nos llevan a replantear algunos temas, que intercambiamos a través de  e-mails y archivos, lo que permite estrechar lazos y vínculos con ellos, logrando que la tarea del terapeuta, del médico, del profesor, del psicopedagogo…,  se despliegue en un ámbito más amplio que el consultorio, beneficiando con ello al niño, a su familia y también a nuestra praxis.

Un joven abuelo, recordaba sus tiempos escolares, cuando las diferencias entre los chicos se resolvían: “a la vuelta de la escuela”; se llegaba a casa sin corbata, con algún botón de menos en el guardapolvo, ya irreconocible por el barro, pero al día siguiente se volvía a compartir un “picadito” de fútbol con ese mismo compañero. Si los sucesos de “incompatibilidad de  caracteres” se producían dentro de la escuela, el niño varón, (en esa época las nenas eran más tranquilas, por lo menos las que llegaban a la Escuela), debía ir a la Dirección. Ahí,  no importaba si era mujer u hombre, alto o petizo, uno no podía mirar a la cara al docente Director por la vergüenza que sentía; era como estar frente a un prócer, como haber cometido un delito contra la patria, no hacían falta más que sus palabras de reprimenda, para que uno se volviera al aula calladito y la próxima vez, lo pensaría dos veces antes de sucumbir a la tentación de armar lío. Y ni hablar cuando se llegaba a la casa con la cartita de la maestra dirigida a los padres. Los padres neoliberales nos cortaban la salida a jugar o mirar TV, o las moneditas para comprar bolitas, figuritas o revistas. Los otros padres, fieles a su ortodoxia de: “la letra con sangre entra”, hacían uso de la clásica: “zapatilla pedagógica”. Hoy, padres, abuelos, tíos y otros adultos en general, se preguntan qué pasó con el modelo que teníamos; qué ocurrió para que ahora un chico, vaya la primera semana al colegio y los docentes, atentos a que ya no pueden con él, llaman a la familia y piden que sea atendido por un psicólogo o una psicopedagoga; algunos, incluso, van más allá y piden que sean medicados.

Pero el tema es más complejo que planteos recién expuestos.  Como ya lo hemos planteado en varios artículos, anteriormente, la sociedad evoluciona y el ser humano, tanto en sus aspectos intelectuales como de personalidad, se va transformando. Además, el avance científico permite conocer, por ejemplo en nuestra área de las neurociencias, el origen fundamentalmente orgánico de las dificultades de aprendizaje, (el Dr. N. Fejerman ha realizado una clara clasificación al respecto), o de algunos desórdenes de la personalidad  o de la conducta, que  llevan a prestar atención  a causas  multifactoriales, dejando atrás teorías predominantemente basadas en el inconsciente, en el vinculo madre-hijo, o en las circunstancias de vida, como causa única. Los mismos desarrollos tecnológicos que permiten tener al instante la novedad de la noticia, conocer con mayor profundidad la causa de las enfermedades y de las conductas , así como brindar cada vez mejores tratamientos o instancias de entretenimiento para lograr mejor calidad de vida, son los que nos han aportado el modelo de la inmediatez, de la rapidez, del mínimo esfuerzo, de la pasividad del espectador, con toda la connotación negativa que esto trae a la hora de poner en marcha procesos de enseñanza-aprendizaje especialmente en los niños. Como decía Maria Elena Walsh, “en mis tiempos había tiempo”;  los padres de hoy pasan más tiempo en el trabajo, en el súper, en el auto llevando y trayendo a sus hijos a la escuela, a la maestra particular, a  la clase de danza o patín, al club deportivo, al psicólogo, a la psicopedagoga, que el que deberían compartir con ellos en el hogar, leyendo cuentos, jugando al ludo, haciendo una torta para tomar la leche, hablando de los temas importantes de la familia, contándole historias de cuando ellos eran chicos, ayudándolos a hacer la tarea… En definitiva, ¿con qué pautas y valores van creciendo nuestros hijos?  -con las ajenas. Un buen día, descubrimos que hacen y dicen cosas, que nadie les enseñó en casa; muchos padres me dicen:  “no sé por qué hace esto, si nosotros en ca sa no somos así”; en definitiva, ven a su propio hijo como a un extraño… Y lamentablemente, esto trae consecuencias, tanto en los padres como en los hijos. Los padres nos consultan porque no saben qué hacer con el niño: “tiramos la toalla”, “ya no hay penitencia ni palmada que funcione”, “hace lo que quiere”… Existe una subversión de valores y roles, que me recuerdan al brillante  libro de M. Tort, llamado: “Fin del dogma paterno”, en el que se plantea que  “el inconsciente no entiende que el Padre ya no es lo que era”; pero también nos alienta planteando: “En la sociedad ha quedado un lugar vacante para otros recorridos de la parentalidad , en los cuales se ha inscripto otra versión del psicoanálisis de larga data, a partir de su experiencia práctica y no del reciclaje del Padre de la religión”(en términos freudianos). Creo que aquí está la clave, La tarea común a resolver, será entre los profesionales del campo neuropsi y los educadores, conjuntamente con los padres. Estas dificultades de los padres para desempeñar adecuadamente su rol,  sin caer en los extremos de la negligencia o el autoritarismo, llevan a los niños a una importante confusión y hace que ellos llenen esos pequeños intersticios, esos  vacios  de autoridad, limites y valores, con su deseo, con su tendencia al mínimo esfuerzo, con sus ganas de seguir siendo chiquitos y no asumir las responsabilidades acorde a su crecimiento.

Cuando el niño tiene “no sólo” falta de límites…..

Cuando a estas situaciones, más comunes de lo que se cree, se agrega la posibilidad de que un  niño con nivel intelectual normal, traiga alguna enfermedad congénita o disfunción de origen neurológico, la que se manifestará a través de dificultades de aprendizaje o trastornos de conducta, los padres comienzan a recibir llamados de atención de la escuela y sugerencias, sobre cómo ayudar  al niño a tener mejor vinculo con sus pares y mejorar su rendimiento escolar. Pero si además, luego de realizar una correcta evaluación neurológica, psicológica y clínica del niño, nos encontramos con un diagnóstico frecuente hoy día, como es el de TDAH, (Trastorno por déficit de Atención, con/sin Hiperactividad), la situación se torna aún más compleja. Los niños con diagnostico de TDAH,  presentan  un nivel intelectual dentro del promedio poblacional, lo que implica que no debería tener inconvenientes para adquirir los aprendizajes necesarios acorde a su edad y grado escolar. Pero debido a su elevado nivel de desatención, desmotivación hacia las tareas escolares en general y su impulsividad y necesidad constante de “estar haciendo algo”, presenta pocos resultados en su rendimiento escolar. Esta conducta, en realidad, se manifiesta desde muy pequeño; sus papás lo han atendido adecuadamente y sin embargo, no han encontrado solución para  modificar esta conducta y actitud del niño, quien no sólo genera “desacomodos”, en el medio familiar, sino también en el medio social y escolar.  Le ha costado sin dudas y le cuesta, llevar el ritmo del grupo en el aula; se dispersa, habla en momentos que no corresponde, molesta a sus compañeros o asume una conducta oposicionista ante la tarea. De este modo, queda como “desconectado” de lo que se da en clase, presenta dificultades en todas aquellas tareas que requieren una atención sostenida, así como en las actividades en las que es preciso memorizar material para su posterior recuperación.  Si el  niño presenta también síntomas de hiperactividad, tendrá mayor dificultad en seleccionar datos pertinentes,  en filtrar de entre toda la estimulación que le llega, cuál es la más importante en cada momento, a cuál debe atender y cuál puede obviar; esto hace que incurra en muchos errores.  Por otro lado, y como consecuencia también de las alteraciones neurofisiológicas de este síndrome, puede quedar fijado en un detalle trivial, que logra captar su atención durante un largo tiempo, o incluso hasta obsesionarle.

Cuando las tareas requieren mayor  capacidad de abstracción, es posible que se complique aun más.  El razonamiento abstracto exige, no sólo prestar atención, sino manejar mentalmente una serie de datos, operar con ellos y buscar una respuesta. Para el niño hiperactivo este proceso resulta, en la mayor parte de los casos, sencillamente imposible, ya que le requiere poner en marcha precisamente aquellos procesos para los que está menos preparado. En su “almacén de datos” la información sólo se mantiene un tiempo corto y debe salir inmediatamente para permitir la entrada de nueva información de manera continua. Esto provoca que su memoria a corto plazo sea algo deficiente, gran inconveniente de cara a las tareas escolares más habituales. No ocurre lo mismo con la memoria a largo plazo, que suele estar muy bien desarrollada: a estos niños le cuesta mucho recordar lo que ha sucedido unos momentos antes, pero si, la información pasa al almacén a largo plazo, (bien porque el material se repita con frecuencia o porque sea de gran interés para él, podrá retenerla por más tiempo).

¿De qué modo promueven las conductas características del trastorno de hiperactividad y déficit atencional, las estructuras cerebrales y los defectos genéticos que se van encontrando? La raíz parece estribar en el deterioro de la inhibición conductual y del autocontrol,  según Barkley,R. que viene estudiando este tema desde hace varios años. El autocontrol, la capacidad de inhibir o frenar las repuestas a un estímulo, es una función crucial para la realización de cualquier tarea. La mayoría de los niños, conforme van creciendo, adquieren la capacidad de poner en práctica las funciones ejecutivas, actividades mentales que les ayudan a apartar las distracciones, fijar metas y dar los pasos para alcanzarlas.

En los primeros años, estas funciones ejecutivas se exhiben al exterior, los niños hablan en voz alta mientras juegan y hacen las actividades. A medida que crecen, comienzan a interiorizar estas funciones ejecutivas y desaparecen paulatinamente las verbalizaciones.

Las funciones ejecutivas pueden agruparse en cuatro actividades mentales:

1. La memoria operativa: tener en mente la información mientras se trabaja en una tarea.

2. La interiorización del habla, que permite a uno pensar para sí, seguir reglas e instrucciones.

3. El control de las emociones, la motivación y el estado de alerta, que ayuda a conseguir metas y diferir las emociones que nos interfieren.

4. La función de la reconstitución, que nos ayuda a ser flexibles y creativos al fragmentar las conductas observadas y volver a combinarlas en nuevas acciones.

Según las investigaciones más recientes y debido a causas genéticas, los niños TDHA  adquieren en forma deficiente, estas capacidades y en consecuencia despliegan un comportamiento y un habla excesivamente “públicos”. No son capaces de guiarse por instrucciones internas, ni de modificar su comportamiento. Su memoria operativa, o “buffer” para almacenar información que deberá utilizar en otra instancia o paso de la misma tarea que realiza, es muy lábil debido sin duda a su dificultad en prestar atención, lo que deriva en que se quede con información fragmentada, que escuche sólo parte de una consigna y por lo tanto, obtenga resultados negativos a la hora de resolver la tarea.

Inhibir, o controlar sus impulsos le resulta muy difícil, porque no ha madurado convenientemente el soporte de circuitos neurológicos que le permiten adquirir este autocontrol, de modo que podemos observar, que no pueden contener el impulso de molestar a otros niños, no quieren ir a la escuela, acatar pautas de trabajo grupal ni jugar con los demás.

Esta patología es de origen neurobiológico y no “se cura” sola, ni con los años, ni la maduración; requiere de tratamientos especializados de reeducación de las funciones cerebrales alteradas, y en muchos casos, de medicación psico-estimulante que logre mejorar sus niveles de atención y que debe ser indicada y controlada por un neurólogo  o psiquiatra de niños.  Por qué un neurólogo o un psiquiatra, por algunas razones importantes:  primero, que es frecuente que veamos en la clínica, chicos que vienen diagnosticados como TDAH, con largo tiempo de tratamientos sin resultados de progresiva mejoria, y no son TDAH, sino, Trastornos Border line de la personalidad , patologia que va aumentando su frecuencia de presentación en la sociedad, y que tiene muy mal pronóstico si no lo abordamos a tiempo y correctamente. Segundo, porque a veces la co-morbilidad con trastornos de conducta tiene tal dimensión que se debe modular su comportamiento con antipsicóticos, antidepresivos, etc, ..la medicación adecuada sólo puede evaluarla un médico especialista.

Obviamente, la medicación logra estabilizar los niveles de atención del niño y mejora su control de impulsos y su toma de decisiones, pero no alcanza para que adquiera los conocimientos de base, que por diversas razones, anteriormente expuestas, no adquirió; para ponerlo “al día” con su grupo escolar, además de la medicación necesita tratamiento especializado. Este tratamiento debe ser realizado por profesionales del área de la salud o educadores especializados en rehabilitación, no por una maestra de “apoyo escolar”, ya que al tratarse de una patología de origen neurobiológico, exige una intervención neuropedagógica e interdisciplinaria que provoque cambios en la estructura neuronal que presenta comportamiento disfuncional o alterado, es decir, sobre el sustrato neuronal de la memoria, la atención, las emociones, las funciones ejecutivas, el sistema motriz y los módulos cerebrales responsables del lenguaje y el razonamiento. Respecto al trabajo de la maestra en la Escuela, partimos de la base que todo docente da lo mejor de sí, para sacar adelante a niños que presentan determinadas dificultades en diversas áreas, más aun hoy día, cuando se tiende a la integración de chicos con diferentes capacidades.  El equipo de tratamiento externo que atienda al niño con TDAH, puede asesorar y brindar a la maestra determinados materiales, adecuar las evaluaciones que le tomarán, darle contención respecto a las frustraciones que generan este tipo de alumnos, pero consideramos que muchas veces, se depositan en las instituciones escolares, expectativas  que exceden sus responsabilidades y cometidos educacionales y ante la frustración, se tiende a subestimar y desvalorizar la labor del maestro de aula. No debemos olvidar que el rol central de la educación en valores de un niño, debe ser la familia. De lo anteriormente expuesto, se puede observar claramente la angustia, que sin duda vive este niño, quien no poder controlar su conducta y sus impulsos; como consecuencia de ello, externaliza esa angustia, sin embargo, de una forma que resulta paradójica para los adultos: con indiferencia, oposicionismo, actitudes de aislamiento, de meterse en problemas, de no poder medir las consecuencias de sus acciones. Estos chicos, en general no piden ayuda, o al menos, no lo hacen de la forma verbal que esperaríamos. Los adultos, en general, realizan una mirada rápida y desde sus urgencias por cumplir con las responsabilidades inherentes a su rol, ( padres, educadores, familia, etc), y desde esa posición tendemos a ser bastante poco tolerantes con estos chicos, quienes realmente alteran nuestro ritmo, los vínculos familiares y nuestra planificación escolar. Estos niños requieren tratamiento especializado, realizado por profesionales preparados para contenerlos y poner límites, para “educar” esas estructuras neurales que determinan su comportamiento rebelde y disruptivo, y que lo llevan a tener tan baja opinión de sí mismo. Además, trabajar junto con la familia y los docentes en las modificaciones ambientales, sociales, conductuales y cognitivas, que mejor se adecuen a las necesidades y al estilo cognitivo del niño. Niños hiperactivos y “difíciles” hubo siempre, pero la sociedad y la familia, eran antes más sólidas en el mantenimiento de determinados valores y pautas de educación y respeto; actualmente,  vemos que estas estructuras se hacen más laxas, por diversas razones.

En las entrevistas con padres de niños con TDAH, ellos mismos reconocen que el niño “se les va de las manos”, que “ya no saben qué penitencia implementar “, que “no pueden más”… Si los papás no pueden, imaginen  la frustración del maestro que procura desplegar todas sus estrategias posibles de seducción y contención, para que el niño se motive a trabajar, y el niño le presenta un muro infranqueable. La tarea por delante no es fácil, pero según nuestra experiencia, todos estos niños, si han sido bien diagnosticados, y en especial a tiempo, en la infancia, y tienen un tratamiento acorde a sus necesidades pedagógicas, emocionales  y conductuales y un buen acompañamiento escolar y familiar, salen adelante, y en algún momento de su vida y de su escolaridad, hacen ese “clic”, tan necesario y tan esperado por todos.

Prof. Neuropsic. Ing. Silvia Pérez Fonticiella.

Consultora en Neurociencias.

 

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TRATAMIENTOS DE ESTIMULACIÓN NEUROCOGNITIVA Y NEUROPEDAGÓGICA

La Estimulación Neurocognitiva es una disciplina dentro de los programas de Neurorehabilitación, que tiene por finalidad mejorar la calidad de vida de los pacientes con alteraciones en sus funciones cerebrales superiores. Esto incluye a pacientes que van, desde déficit neuropsicológicos de grado leve a moderado, subyacentes a distintas patologías neurológicas, como ser:

Dislexia  – Disortografía

  • Trastorno Apracto-Agnósico

  • Disgrafía

  • Discalculia   –  Síndrome de Gerstmann

  • Trastorno de las Funciones Ejecutivas

  • Trastornos Generalizados del Desarrollo

  • Trastornos del Espectro Autista

  • Traumatismo encéfalo-craneano

  • ACV

  • Epilepsias con trastornos cognitivos

  • Enfermedades psiquiátricas que cursan con trastorno cognitivo.

  • Trastorno por déficit de atención con/sin Hiperactividad

  • Encefalopatías no evolutivas con déficit intelectual y déficit de lenguaje

  • Encefalopatías progresivas con deterioro neurológico cognitivo,(memoria, atención, gnosias, praxias), y del lenguaje.

  • Objetivos específicos:

    Mejorar la performance cognitiva a partir del entrenamiento sistemático de: atención, memoria, funciones ejecutivas, habilidades viso-espaciales, gnosias, praxias y lenguaje. En los últimos años, se han logrado documentar en el ámbito científico, numerosas experiencias de mejora en la calidad de vida y cambios en las capacidades funcionales, gracias a los procesos de remodelación del sistema nervioso y sus mecanismos de neuroplasticidad.

    Dar asesoramiento y orientación a fin de implementar en el entorno del paciente, estrategias destinadas a prevenir o disminuir el estrés familiar.

    Favorecer la reinserción social y escolar, en pacientes con lesiones adquiridas a través de la rehabilitación neuropsicológica.

    En este entorno de tratamiento individualizado, con un encuadre rico en diferentes materiales y estrategias,  la Informática Rehabilitativa ocupa un lugar destacado,  ya que la diversidad de técnicas que el paciente,  con un mediador capacitado, puede desarrollar con la computadora, abarcan instancias que favorecen y potencian aspectos cognoscitivos, psicomotrices, de lenguaje, emocionales, lúdicos, comportamentales y pedagógicos, entre otros.

    Los ejercicios realizados en la computadora, se complementan con ejercicios en cuadernillos de trabajo diseñados para la reeducación de cada patología. (Ej. dislexia, discalculia, disfunción atencional, etc).

    También contamos con la consola Nintendo Wii, que se está utilizando en diferentes centros médicos de USA y Europa, para la Neurorehabilitación. Este dispositivo cuenta con diversos programas de juegos que nos permiten apuntar a mejorar la precisión de los movimientos, acomodar la equilibración apoyada en la búsqueda de buenas posiciones posturales y depuración de movimientos aislados, (brazos, hombros, muñecas, manos, dedos), que pueden reorientarse para el logro de determinados objetivos, como tomar un objeto, señalar hacia una dirección, reconocer lateralidad, etc.

    A diferencia de otros videojuegos, que sólo requieren del uso de los dedos de la mano, la consola Wii exige el empleo de todo el cuerpo con equilibrio y coordinación de movimientos”

    Ben Rucks Director  Serv Rehabilit. Hospital Riley USA.

    Con este tipo de actividad lúdica, donde el paciente debe involucrar muchas partes de su cuerpo, (a diferencia de los videojuegos tradicionales), vamos logrando la internalización del movimiento,  trabajando la inhibición muscular necesaria para ajustar las  respuestas a los estímulos, y la reeducación de las funciones cerebrales superiores, como atención, memoria, percepción visual, gnosias, praxias, y lenguaje. Desde el punto de vista socio-emocional, es notoria la mejoría en la autoestima y también en su interacción social.

    “La Informática Rehabilitativa ha demostrado favorecer eficientemente aspectos tales como: la comunicación, el equilibrio motivacional, velocidad en la presentación de material, mayor independencia en las realizaciones, ejecuciones controladas para favorecer la concentración y atención sostenida, desarrollo del pensamiento lógico, facilitación en la adquisición de estrategias cognitivas y metacognitivas por parte del paciente.”

    Prof. Dr. Máximo Etchepareborda. Neurólogo Infantil. SANI-Soc. Argentina de Neurología Infantil

    Los programas utilizados en Informática Rehabilitativa,  apuntan a potenciar y mejorar:  los tiempos de reacción, la atención selectiva, sostenida y concentrada; la coordinación visomotora y la orientación viso-espacial,  asi como el pensamiento abstracto y el ordenamiento lógico; el  mejoramiento de los procesos semánticos y sintácticos, enfatizando los procesos de comprensión. También contamos con programas más específicos que tienden a mejorar la lectura y escritura, (en diversos códigos, estilos de letras y estímulos de interferencia), así como la  reestructuración cognitiva del aprendizaje de la matemática y el entrenamiento de la percepción visual. Otros programas, son potenciadores de situaciones interactivas de aprendizaje y se utilizan en la reeducación fonoaudiológica y psicomotriz; y también se trabaja con programas de estilo lúdico que favorezcan y  promuevan el  desarrollo de la creatividad; todo el software utilizado, forma parte de un plan de tratamiento elaborado a la medida de cada paciente.

    “Se ha descubierto que los estímulos periféricos son capaces de modificar la organización espacial de la corteza, debido a la plasticidad neuronal  y la reorganización de la corteza cerebral  y  sus conexiones, con implicación en la recuperación de funciones tras una lesión cerebral precoz.”

    James Schwartz, MD, PhD  Professor Center of Neurobiology and Behavior Columbia Univ

    Principios de Neurociencia Schwartz, Kandel, Jessel.

    Referencias:

    Información en Internet – Blog : www.iinnuar.wordpress.com

    Reeducación y Rehabilitación cognitiva en Entornos Informatizados. Dra. Silvia Pérez Fonticiella.

    La elevación del CI en entornos informatizados.  Prof.Silvia Pérez Fonticiella/ Miguel A.  Solari

    La tecnología que mejora la calidad de vida. Silvia Pérez Fonticiella.

    La Informática en la reeducación y la rehabilitación de las dificultades del aprendizaje y de conducta. S- Pérez Fonticiella.

    El lenguaje del niño. Juan Narbona/Claude Chevrie Muller

    Principios de Neurociencia.  E.Kandel, (Premio Nobel 2000), J.Schwartz, T Jessell

    Prof. Neuropsic, Ing.   Silvia Pérez Fonticiella.

    Consultora en Neurociencias

    CÓRDOBA  Capital – iinnuar@gmail.com

     
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    Publicado por en marzo 18, 2010 en ADDH, ADHD, Adolescencia, AFASIAS, Ansiedad, aprender a leer, aprendizaje, Atención, audiovisual, Autismo, Autocontrol, Autoestima, bebés, Cerebro, cerebro humano, CIENCIAS, Ciencias del cerebro, COMPORTAMIENTO DISRUPTIVO, computadoras, comunicación, conciencia fonológica, Conducta, CONSOLA NINTENDO WII, CULTURA ICÓNICA, Damasio, A., DEFICIT DE ATENCIÓN, Desarrollar el potencial humano, Desarrollar la lectura, Desarrolle el potencial lector de su hijo, Dificultades, Dificultades aprendizaje, discalculia, DISFUNCIÓN EJECUTIVA, DISGRAFÍA, Dislexia, Disortografía, Educación, ENSEÑANZA-APRENDIZAJE, Enseñe a leer a su bebe, entornos informatizados, Epilepsia, ESCRIBIR, Escritura, ESCUELA INCLUSIVA, Escuela para padres, Espectro Autista, Estimulación cognitiva, Estimulación Neurocognitiva, Estimulación temprana, estimulacion cerebral, estimulacion cerebral adultos, evaluacion neuropsicologica, Fonoaudiología, Funciones cerebrales superiores, funciones ejecutivas, GARDNER H., genes, iconografico, IMAGINACION, informática aplicada, INTELIGENCIAS MULTIPLES, Kandel, Lectura, Leer y escribir, lenguaje, Literatura, MATEMATICA, McLuhan, Memoria, motricidad, NECESIDADES EDUCATIVAS ESPECIALES, Neurociencias, Neurologia, NEUROPEDAGOGÍA, Neuroplasticidad, Neuropsicóloga Silvia Pérez, Neuropsicóloga Silvia Pérez Fonticiella, NEUROPSICOLOGÍA, Neuropsiquiatria, neurorehabilitación, Niños, Niños hiperactivos, Nintendo, Nintendo Wii, NIVEL INTELECTUAL, nuevas tecnologías, Padres hijos, patologías origen genético, PLASTICIDAD, Platicidad cerebral, Prader Willi, Problemas de aprendizaje, problemas de atención, Problemas de conducta, PROCESAMIENTO DE LA INFORMACIÓN POR EL CEREBRO, Psicología, Psicopedagogía, Psiquiatria, Pubertad, Rehabilitación Nintendo Wii, REHABILITACION CON WII, retraso mental, RTS, Rubisntein Taybi, Salud, SCHWARTZ, sistema nervioso, SPW, TALLER ESTIMULACION, TDAH, tecnologías, TEDL, TGD, TRASTORNO APRACTO-AGNOSICO DEL LENGUAJE, Trastorno de Atencion, Trastornos de conducta, Trastornos de lenguaje, Trastornos del Neurodesarrollo, Trastornos especificos de desarrollo del lenguaje, Trastornos generalizados del desarrollo, Trastornos motores, Tratamiento estimulación neurocognitiva, tratamientos, Videojuegos, Vigotsky, Vinculos, Wii

     

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    ESA DIFICIL TAREA DE APRENDER A LEER Y ESCRIBIR…

    La lectura es una de las herramientas básicas para adaptarse al contexto social y escolar; un fracaso en este aprendizaje, genera prematuramente una serie de   riesgos para el niño como son actitudes negativas, repetición, deserción escolar y fundamentalmente, una asociación de aprendizaje con angustia y con sentimientos de incompetencia en relación a la tarea.

    El habla esta constituida por sonidos, a estos sonidos les llamamos fonemas, estos son  las consonantes, las vocales, los grupos consonánticos y los diptongos.

    Aprender a leer y escribir, requiere que una persona tenga los recursos cognitivos para asociar en su cerebro el sonido o fonema, con el símbolo grafico o visual que le corresponde (llamado grafema), eso implica que pueda reconocer las letras y las agrupaciones de letras  para que luego pueda acceder a lo que significa esa palabra.

    Este proceso, que parece tan común y que se realiza casi mecánicamente sin embargo para algunos niños es una fuente de dificultades y sufrimientos.

    Existe un grupo de dificultades en el desarrollo del lenguaje que no pueden ser suficientemente justificadas por defectos instrumentales auditivos o de mecánica fonoarticulatoria, ni por retraso intelectual ni por otros trastornos psicopatológicos o deprivación socio-afectiva. Estos trastornos son denominados trastornos específicos del desarrollo del lenguaje (TEDL), y presentan ciertas modalidades clínicas, según la proporción en que estén afectadas las competencias fonológicas, sintácticas y lexicales en las áreas de comprensión y expresión. A su vez, pueden asociarse a trastornos de la comunicación (espectro autista) o proporcionar el trasfondo de trastornos del aprendizaje, como la dislexia-disortografía.

    El niño disléxico-disortográfico, es biológicamente diferente porque hay un bagaje genético especial que ya ha moldeado su percepción del mundo aún antes de todo aprendizaje formal.

    Diferencias en el cerebro del disléxico.

    Los estudios actuales, nos permiten señalar que su cerebro, es en su origen, diferente desde el nacimiento y cuando llega la hora de enseñarle a leer, ya ha interactuado con su entorno de manera diferente a la de todos los demás. Desde las primeras palabras, su lengua materna ha sido percibida por su cerebro de manera diferente; desde los primeros contactos con su entorno visual, la representación que se construye su cerebro sobre el mundo circundante, y  hasta sus percepciones del espacio y del tiempo serán igualmente diferentes.

    El desarrollo de la neuropsicología nos ha permitido conocer que el cerebro del niño, a semejanza que el del adulto, esta organizado de forma modular, es decir, que esta constituido por redes interconectadas, teniendo cada una bajo su dependencia distintas partes del funcionamiento intelectual. Cada una de esas redes, puede estar alterada en su funcionamiento, al menos de dos maneras: ya sea por haber sufrido una  lesión, un daño circunscrito a una zona del cerebro (como por ejemplo, en un grave traumatismo de cráneo), o porque esa zona se ha desarrollado de manera imperfecta desde los primeros momentos de la vida del feto o del recién nacido.

    En ambos casos, las consecuencias suelen ser similares. Cuando las redes alteradas son normalmente necesarias para una actividad compleja como lo es la lectura, el individuo, es entonces confrontado a dificultades específicas en la lectura, respondiendo al término general de dislexia. Cuando la dislexia surge en el adulto que había aprendido a leer de manera normal anteriormente, se habla de dislexia adquirida. Pero cuando el problema esta presente antes de la edad de la lectura, es el aprendizaje el que resultara perturbado, y se habla entonces de dislexia de desarrollo.

    ¿Qué ocurre en el cerebro del niño con dislexia?

    El cerebro humano, esta formado por dos hemisferios derecho e izquierdo, que se comunican entre si por una estructura que hace de puente entre ellos, llamada cuerpo calloso.

    Cada hemisferio esta especializado en ciertas funciones. El izquierdo se especializa en los procesos de lenguaje, mientras que el derecho se especializa en el procesamiento de la información visual y espacial.

    Los hemisferios cerebrales trabajan de modo diferente, el izquierdo procesa la información secuencialmente, es decir, unos datos tras otros, mientras que el derecho, lo hace simultáneamente, o sea, muchos datos a la vez.

    Al leer se combinan  los dos tipos de estrategias en el manejo de la información, pero en los niños disléxicos,  la disfunción o fallo en el hemisferio izquierdo afecta la velocidad de procesamiento de la información, lo que hace difícil al niño poder procesar cambios rápidos de estímulos o sucesiones tanto en el área visual como auditiva.

    La evidencias de alteraciones anatómicas y funcionales en la dislexia, quedaron expuestas exhaustivamente en un informe presentado por Kaufman y Galaburda en 1989, donde mostró que en los cerebros de los disléxicos, se presentan malformaciones de la corteza cerebral específicas, asi como diferentes asimetrías, en los lóbulos parietal, temporal y frontal y un metabolismo anormal en el cerebelo derecho.(Figure 12)

    Siendo la dislexia en principio un problema de aprendizaje, acaba por desarrollar una personalidad característica que en el aula se hace notar o bien por la inhibición y el retraimiento o bien por la aparición de conductas disruptivas, hablar, pelearse, no trabajar, como formas de obtener el reconocimiento que no puede alcanzar por sus resultados escolares.

    En ocasiones la dislexia va unida a dificultades de pronunciación, con mayor incidencia en la dificultad de pronunciación de palabras nuevas, largas o que contengan combinaciones de letras del tipo de las que le producen dificultades en la lectura.

    La dislexia ocupa un lugar central y  va unida en ocasiones a otros problemas de aprendizaje escolar, tales como la disgrafía (dificultades en el trazado correcto de las letras, en el paralelismo de las líneas, en el tamaño de las letras, en la presión de la escritura) y en fases posteriores aparece la disortografía (dificultades para el uso correcto de las reglas de ortografía, desde las que se llaman de ortografía natural a las de nivel más complejo.) y otros síndromes de la constelación “dis” que iremos viendo en próximas entregas.

    LA   CONSTELACIÓN   DIS- Y SUS PARIENTES….

    DISORTOGRAFIA       DISLEXIA     DISFASIA    SINDROME  HEMISFERICO DERECHO DEL DESARROLLO

    DISCALCULIA   DISCRONIA   TALENTOS PARTICULARES.

    ¿Cuáles son los síntomas a los que deben prestar atención los padres y educadores?

    Es posible apreciar, ya desde la etapa preescolar algunos signos o detalles que pueden hacernos sospechar que un niño es disléxico.

    En la etapa preescolar, entre los 3 y los 5 años.

    • Puede haber retraso en el desarrollo del habla con dificultades para pronunciar palabras, y una lenta adquisición de vocabulario.
    • Podemos observar que tienen cierta torpeza al correr o saltar, se llevan muebles por delante, no pueden controlar bien sus movimientos y fuerza; a nivel de su motricidad fina, les cuesta abrocharse los botones y atarse los cordones de los zapatos, destapar botellas y otras acciones que impliquen coordinación de brazo manos y dedos, como escribir, usar tijeras para cortar.
    • Tienden a ser muy dispersos, les cuesta mucho concentrar su atención, controlar sus impulsos y  hay una preferencia a los juegos que implican mucha actividad.
    • Les cuesta memorizar los números, las vocales, los días de la semana, los colores y las formas.
    • Pueden presentar conductas de inhibición por un lado, pero también irritabilidad y actitudes oposicionistas que afectan sus vínculos sociales con los adultos y con otros niños.

    En la etapa escolar, entre los 6 y los 11 años:

    ·         Presenta dificultad para asociar el sonido a una letra en particular, y en poder descifrar las palabras aprendidas.

    ·         Confunden derecha e izquierda, algunos escriben en espejo.

    ·         Invierte letras, números, palabras.

    ·         Confunde el orden de las letras dentro de las palabras al escribir, y también puede hacerlo al querer representar números.

    ·         También pronuncia mal las palabras, invirtiendo, sustituyendo o agregando silabas.

    ·         Su comprensión lectora es deficitaria, no obstante, logra relatar bien el argumento de una película o una lectura o programa de TV  que ha escuchado.

    ·         Se acentúa su torpeza motriz, e incluso tiende a ser de esos niños a los que todo le pasa, es propenso a accidentarse con mas frecuencia que otros.

    ·         Tiene un ritmo lento de trabajo, en general, no logra finalizar las tareas propuestas por la maestra en el aula, y da muchos rodeos a la hora de tener que hacer los deberes en casa.

    ·         Su déficit a nivel de motricidad fina, hace que su producción escrita sea desprolija, con mala caligrafía, muchas veces ilegible.

    ·         Le cuesta planificar sus acciones y pensamientos, por lo que la producción de textos puede aparecer muy desorganizada, con dificultad de hallar un hilo conductor del relato.

    ·         Presenta déficit de secuenciación auditiva y visual, así como de su memoria de trabajo, eso implica que necesite mas tiempo para procesar la información que recibe; esto no solo se ve reflejado a nivel del lenguaje, sino que le trae consecuencias importantes a nivel del aprendizaje de las matemáticas, afectando su razonamiento y el desarrollo de estrategias de incorporación de algoritmos y resolución de problemas.

    Etapa posterior a los 12 años

    • Tendencia a la escritura descuidada, desordenada, en ocasiones incomprensible.
    • Inconsistencias gramaticales y errores ortográficos, a veces permanencia de las omisiones, alteraciones y adiciones de la etapa anterior.
    • Dificultad para planificar y para redactar relatos y composiciones escritas en general.
    • Tendencia a confundir las instrucciones verbales y los números de teléfono.
    • Gran dificultad para el aprendizaje de lenguas extranjeras.
    • Baja auto-estima
    • Dificultad en la percepción del lenguaje, por ejemplo en seguir instrucciones .
    • Baja comprensión lectora.
    • Aparición de conductas disruptivas o de inhibición progresiva. A veces, depresión.
    • Aversión a la lectura y la escritura.

    Todos estos trastornos de inicio en la infancia, la niñez o la adolescencia, requieren ser tratados lo mas tempranamente posible, para evitar un monto muy elevado de sufrimiento del niño y su familia, y que tengan mayores posibilidades de mejora de su calidad de vida.

    La evaluación neurocognitiva, nos permite varios niveles de investigación, que parten de lo sindromatico, lo fisiopatológico y lo etiológico.

    El nivel sindromático nos permitirá evaluar los síntomas y signos que lo constituyen y nos llevan a pensar en un síndrome clínico que deberá confrontarse mas tarde con pruebas especificas de las habilidades académicas para confirmar el diagnostico presuntivo. La neuropsicología desempeña un papel relevante para poder reconocer los mecanismos cerebrales básicos involucrados en cada caso y asociada a estudios fisiopatológicos, nos brindara un panorama para poder diferenciar subtipos neuropsicológicos precisos.

    La posibilidad de contar con estudios complementarios que investiguen la estructura cerebral (neuroimágenes y estudios funcionales con compuestos radioactivos ,PET, Spect y CBF, y la funcionalidad de la misma (neurofisiología, potenciales evocados, potenciales cognitivos, EEGq, análisis de la coherencia inter e intra-hemisférica, completan el tercer nivel de investigación clínica básica para conocer la causa del trastorno, y asi poder comprender el pronostico del cuadro, como también plantear el tratamiento adecuado a la medida de cada chico.

    Silvia Pérez Fonticiella
    Esp. en Neuropsicología –  IINNUAR
    Instituto de Investigaciones Neuropsicológicas y Neuropedagógicas Argentino

     

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