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EL DISCRETO ENCANTO DE LA SEDUCCION AUDIOVISUAL

“Las nuevas tecnologías cambiaron efectivamente nuestra experiencia del tiempo, nuestra percepción de los acontecimientos y nuestro sentido del yo”

Marshall  McLuhan  

 

Uno de los mayores problemas que enfrentan padres, educadores y profesionales de la salud, es la contradicción que existe entre el sistema educativo y el entorno sociocultural en el que nacen y crecen las nuevas generaciones.

 

El niño esta dentro de una situación paradójica, pues la escuela se enfrenta en la actualidad a un tipo diferente de alumno, modelado por los medio de masas electrónicos, con su predilección por la imaginería visual, la inmediatez, la no-linealidad y la fragmentación.

El modelo de aprendizaje que ofrece la Escuela al alumno, pone el acento en la presentación secuencial de los contenidos, el orden social, la jerarquía, la continuidad y el rechazo de la actitud inmediata.

 

Uno de los problemas mas serios que debería plantearse hoy la pedagogía es la divergencia, o incluso contradicción  desde el punto de vista de los parámetros comunicativos, entre la esuela y la sociedad para la cual teóricamente educa, entre el ámbito escolar y el entorno sociocultural en el que crece el alumno.

Mientras en la Escuela la forma de expresión hegemónica es la verbal, en la sociedad es la icónica o audiovisual, características de una cultura mosaico.

Mientras que la escuela educa fundamentalmente en la palabra hablada y escrita y con la palabra hablada y escrita, en la sociedad el alumno recibe fundamentalmente mensajes de tipo audiovisual. 

 

Estamos frente a un cambio de paradigma socio-cultural, frente a un proceso evolutivo de la experiencia perceptiva, en un pasaje  de lo que podríamos llamar del homo tipográfico, al homo iconográfico.

El lector, se enfrenta a una realidad estática, abstracta, analítica, lógica , a un universo de conceptos e ideas; el televidente en cambio se enfrenta a una realidad dinámica, concreta, inmediata, a un universo de objetos y realidades, de emociones y sensaciones.

La cultura icónica en la que se mueven los niños y adolescentes de hoy, acaba por transformar sus gustos, sus hábitos perceptivos e incluso sus procesos mentales, convirtiendo en desfasadas e ineficaces muchas de las formas de comunicación utilizadas tradicionalmente.

Esas modificaciones perceptivas, afectan no solo a la aceleración  en la estimulación sensorial, sino también a la exigencia de la calidad de los estímulos, y esto nos lleva a caer abruptamente en el consumo, cada vez demandamos mas y mejor imagen, mejor calidad de sonidos, nuestro equipos de audio, nuestras computadoras se vuelven rápidamente “antiguas”.

 

Como lo señalamos en otro artículo ya publicado, investigaciones recientes nos han aportado información, acerca de los riesgos que tiene el pasar muchas horas frente a la Tv para niños y adolescentes, en especial, como altera sus niveles de atención, la  regulación de la conducta y compromete sus aprendizajes.

Pero no quedan ahí los efectos. La TV es una prolongación de la vista y el oído que impone un ritmo visual trepidante. Una investigación, que se hizo sobre la densidad de planos en la publicidad televisiva, analizo 115 spots publicitarios.

Cada plano es una Toma del spot. Estudiando la publicidad que se destinaba a los niños, cada toma no duraba más de 1,11 segundos por plano.

Cada cambio de plano, supone un cambio de la realidad representada o, al  menos un cambio del punto de vista desde el que se observa la misma realidad. Las nuevas generaciones, que según las estadísticas ven un promedio diario de tres horas y 12 minutos de TV , cambian de realidad observada , o por lo menos de punto de vista en un periodo menor a los dos segundos.

Aunque no toda la TV tenga el ritmo de la publicidad , no hay duda de que los parámetros expresivos de la publicidad acaban de imponerse en la configuración de los demás discursos televisivos.

 

 

Vemos como la posibilidad que nos da la tecnología, acaba convirtiéndose en una necesidad psicológica, las nuevas generaciones necesitan cada vez mas estimulación visual para poder captar su atención y mantener su interés. Y por si la estimulación visual no fuera bastante frenética, el espectador la incrementa mediante el cambio mas o menos compulsivo de canal, el zapping.

Este fenómeno y esta palabrita inglesa ha prendido tanto en la actitud de las personas, que hace pocos dias, una mamá me vino a consultar con su hijo de 6 años por problemas de hiperactividad y conducta, y me dice describiéndome al niño: “su vida es un zapping total”

Este tipo de comportamientos fragmentarios frente al televisor, obviamente van incorporándose a otros ámbitos de la vida, los chicos cada vez mantienen su atención en el aula menos tiempo, cada vez leen menos libros y textos menos extensos, se comunican mas telegráficamente, ya sea hablando o escribiendo, pensemos en la nueva cultura de mensajes por celular, que ha puesto en boga un nuevo código de comunicación donde todo se abrevia, se sustituyen letras, se omiten otras, y después nos planteamos en los Congresos, que pasa que cada vez nos encontramos con mas alumnos con importantes trastornos del lenguaje, especialmente de la lectura y la escritura.

 

En virtud de lo expuesto:

¿Como puede pretenderse que los alumnos moldeados por los medios de masas audiovisuales, puedan mantener horas su atención y motivación hacia un docente que se limita a expresarse verbalmente y al que además deben contemplar casi siempre desde un único plano?

 

Creo que el devenir tecnológico es parte de esta realidad que hemos construido socialmente, realidad que nos modifica, y que modificamos. Ya no podemos parar estos cambios que se han producido, pero si podemos reflexionar y aprender a tomar de las mismas fuentes que generaron estas problemáticas socio-culturales las herramientas que utilizan para tener éxito.

Hay todo un aspecto que tiene que ver con la intención de la publicidad y el discurso audiovisual, que involucra la seducción.  Seducir implica interesar a otro, hacer que nos preste atención, suscitar su curiosidad e interés por conocer más. Sin duda, tenemos que investigar y  aprender mas sobre como seducir a las nuevas generaciones.

“No se habla para decir algo, sino para conseguir un determinado efecto”

Me gusta pensar, que después de dar una clase o una conferencia, los que me han escuchado, me recuerden, no por los contenidos que pude trasmitir, sino por la inquietud que puedo haber generado en ellos sobre determinados temas. En realidad, el conocimiento, los saberes, pueden estar acumulados en libros, en hipertextos, en grabaciones, en pinturas, en los ancianos de una tribu, o en otros medios, lo importante son las preguntas que podamos hacer surgir en cada uno. Preguntas que nos llevan a lo largo de la vida por inesperados caminos donde vamos tratando de encontrar las respuestas.

 

“El Maestro que intenta enseñar, sin inspirar en el alumno el deseo de aprender esta tratando de forjar un hierro frío.”

 

 

Silvia Pérez Fonticiella

 

 

 

 

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LAS “NUEVAS” AVENTURAS de TOM SAWYER.

“ Diablo de chico! ¡Cuándo acabaré de aprender sus mañas! ¡Cuántas jugarretas como ésta no me habrá hecho, y aún le hago caso. Parece que adivina hasta dónde puede atormentarme antes de que llegue a montar en cólera, y sabe, el muy pillo, que si logra desconcertarme o hacerme reír ya todo se ha acabado y no soy capaz de pegarle.  Cada vez que le dejo sin castigo me remuerde la conciencia, y cada vez que le pego se me parte el corazón. “

Este monólogo podría ser uno de los tantos de hoy día, que provoca la conducta disruptiva de  algún niño o adolescente de esos,  inquietos, traviesos, que se hamacan en las sillas, que no hacen caso, que hacen papelones en las reuniones familiares, que no paran de hablar y discutir, que van tirando todo a su paso, en escenas a veces tragi-cómicas, sacando a sus mayores de las casillas y que cuando escuchamos sus quejas, hacen que  los compadezcamos.

Sin embargo, estas quejas son de la tía Poly, personaje de Las aventuras de Tom Sawyer novela escrita por el estadounidense Mark Twain en 1876.

Tom Sawyer, el niño terrible de esa novela que ha sido disfrutada por varias generaciones, bien podríamos diagnosticarlo como un niño con Síndrome de Déficit atencional con hiperactividad.

Twain, nos revive en este relato de historia antigua, las mismas que se viven en la actualidad, porque niños asi, obviamente siempre han estado y están presentes en muchos hogares de todo el mundo.

Viejos problemas en nuevos niños.

“La mañana del lunes encontró a Tom Sawyer afligido. Las mañanas de los lunes le hallaban siempre así, porque eran el comienzo de otra semana de lento sufrir en la escuela.”

Una de sus áreas conflictivas que tratan de evitar: la escuela, o quedarse en casa y asumir responsabilidades. Para ello despliegan toda clase de estratagemas, el dolor de panza, el dolor de cabeza, que se olvido de copiar la tarea y la maestra lo va a rezongar, que para que va a la escuela?, el clásico, “ya va…” y aparece, con suerte a la media hora…que es un niño y quiere jugar, entre otras. Actitudes que “agotan” a los adultos, y los hacen ir acumulando sensaciones de impotencia, de frustración, de rabia.

Hay una serie de conductas que llevan el sello distintivo del TDAH, y que se complican cada vez más en la medida que se asocian síntomas de ansiedad en el niño. La ansiedad se puede ver, en la forma desmedida que actúan respecto a cosas banales,  y que se expresan:

A nivel cognitivo, en forma de fobias, ideas obsesivas, oposicionismo, terquedad.(realizan travesuras peligrosas por un lado, y por otro tal vez no pueden dormir sin la luz prendida).

A nivel somático, en hipertermia, algias, migrañas, diarreas.;  a nivel inmunológico en alergias respiratorias, dérmicas, intolerancias alimentarias e incluso algunos autores señalan desequilibrios neurohormonales.

Las  “malas compañías”

“Huckleberry era cordialmente aborrecido y temido por todas las madres, porque era holgazán, y desobediente, y ordinario, y malo…, y porque los hijos de todas ellas lo admiraban tanto y sedeleitaban en su velada compañía y sentían no atreverse a ser como él. Tom se parecía a todos los muchachos decentes en que envidiaba a Huckleberry su no disimulada condición de abandonado y en que había recibido órdenes terminantes de no jugar con él. Por eso jugaba con él en cuanto tenía ocasión.”

Debido a sutiles anomalías anatomo-funcionales especialmente en la corteza orbito-frontal, que determina la presencia de inestabilidad en todas las dimensiones del temperamento, son muy vulnerables a dejarse llevar por otros chicos, que los provocan, o los proponen desafíos, y los “hacen meterse en líos” donde la cara visible “siempre son ellos”, y donde después reaccionan ante la decepción con desbordes emocionales, que van desde arranques de cólera, insultos, pegar a otros, hasta oposicionismo, o ataques de llanto.

Pero también, niños con este trastorno, tienen cierta habilidad para seducir y manipular a otros, esto lo podemos ejemplificar en la novela de Twain, cuando relata que la tía Poly mando a Tom a pintar la cerca de madera de su casa, y cómo Tom se las ingenió, para evitar la tarea, convenciendo a otros niños, que era un honor hacer ese trabajo, y hasta logro que le pagaran por hacerlo:

“Para cuando llegó la tarde, de ser literalmente un niño fastidiado por la mañana Tom había pasado a nadar en la abundancia. tenía doce canicas, un cristal azul para mirar a través de él, un trozo de tiza, un soldadito de plomo, seis cohetes sorpresa, un gato con un solo ojo, un collar de perro, el mango de un cuchillo…. Encima lo había pasado estupendamente, con mucha compañía, y la valla tenía tres capas de pintura primorosamente puesta! Si no se hubiera quedado sin pintura, podría haber llevado a la bancarrota a cada niño del pueblo.

Atención.

“Cuando sus compañeros se calmaron, Tom hizo un honrado intento de estudiar; pero el tumulto de su cerebro no se lo permitía. Ocupó después su sitio en la clase de lectura, y fue aquello un desastre; después en la clase de geografía, convirtió lagos en montañas, montañas en ríos y ríos en continentes, hasta rehacer el caos; después, en la de escritura, donde fue «rebajado» por sus infinitas faltas y colocado el último, y tuvo que entregar la medalla de peltre que había lucido con ostentación durante algunos meses.”

“Esta en las nubes”.. “es un despistado”, “pierde cosas”… “se olvida de decirme que hay reunión en el colegio”.. “Hace zapping con todo ..” son algunas de las quejas frecuentes en los padres que acuden a la consulta buscando orientación y ayuda. Focalizar su atención y mantenerla es uno de los problemas más acuciantes de los chicos con TDAH.

“Cuanto más ahínco ponía Tom en fijar toda su atención en el libro, más se dispersaban sus ideas. Así es que al fin, con un suspiro y un bostezo, abandonó el empeño. Le parecía que la salida de mediodía no iba a llegar nunca.”

Aproximación a  la dimensión cognitivo emocional del TDAH.

“ -, no era lo que se llama malo, sino enredador y travieso. Nada más que tarambana y atolondrado, sí, señor. No tenía más reflexión que pudiera tener un potro. Nunca lo hacía con mala idea, y no había otro de mejor corazón… -y la Tia Poly empezó a llorar ruidosamente “

La autoestima es un factor nuclear de la autoimagen, y se construye sobre la base de dos sentimientos: el sentimiento del propio valer, cualidades y talentos que los demás ven en él,  y el del propio poder, construido sobre la percepción de ser capaz de generar cambios positivos en si mismo, y en los demás.

La autoestima del niño, se construye a través del “verse” en las actitudes y comentarios de los otros: “es tan solidario”… “es tan inteligente” …”es insoportable”… “ya no sabemos que hacer con él”, pero especialmente sobre la base de la comunicación no verbal, de los gestos que hacemos, de las actitudes hacia él y toda la variedad de dinámicas comunicacionales no verbales.

Los niños con TDAH, tienden a tener muy baja su autoestima, porque provocan tantas situaciones conflictivas en la casa, en la escuela, en su entorno en general, que podemos entender que no provoquen  juicio positivo y alentador ni de su entorno social ni familiar o sean objeto de múltiples reproches y golpes: “por que me haces esto a mi ¿??”… “ te voy a matar , mira lo que hiciste, no servís para nada!”.

Permaneció sentado largo rato meditando, con los codos en las rodillas y la barbilla en las manos. Le parecía que la vida era no más que una carga, y casi envidiaba a Jimmy Hodges, que hacía poco se había librado de ella. Qué apacible debía de ser, pensó, yacer y dormir y soñar por siempre jamás, con el viento murmurando por entre los árboles y meciendo las flores y las hierbas de la tumba, y no tener ya nunca molestias ni dolores que sufrir.

El “locus de control externo” del TDAH.

Entre los 7 y los 10 años la familia, la escuela y la comunidad entregan a los niños un corpus de normas, valores y principios que gradualmente internalizarán como propios, asi como  los limites que apuntan a protegerlos y/o favorecer su socialización adecuada . Pero, para que todo esto funcione, no alcanza con la parte de los adultos, sino que depende también de la madurez socio-emocional del niño. Un niño que no reflexiona, que es impulsivo y que no lo logra aprender de sus errores y sacar conclusiones, ( “ayer lo puse en penitencia  por lo que hizo, y hoy vuelve a hacerlo, no le importa nada, ya no hay con que entrarle…”), es un chico que tardara enormemente en adquirir un corpus valórico firme y consistente. Permanece si, sujeto al “principio de la obediencia impuesta”, solo se someterá a las normas y principios éticos por temor a las sanciones, pero va a trasgredirlos cada vez que crea que no hay riesgo de ser sancionado.

Hay un abanico de conductas que sacan de quicio a los adultos, como el “no” permanente a cada cosa que le pedimos, el excesivo egocentrismo, las conductas desafiantes, transgresoras, e incluso a aquellas que pueden poner en riesgo su integridad física o la de otros.

En los niños con TDAH, decimos que su locus de control es externo, pues no ha internalizado los valores y normas y de este modo no puede regular socialmente su conducta. Y en general, la conducta altanera y desafiante, es una forma de enmascarar su autodesvalorización.

“…el terror que le llevaba cada noche a arrepentirse de sus travesuras y a disponerse a actuar con rectitud…. disposición que se diluía al amanecer, cuando las sombras dejaban de parecer amenazadoras.”

También hay un desarrollo insuficiente a nivel del cíngulo anterior,  corteza temporal,  dorsolateral y orbito-frontal del cerebro, que conduce a una pobre capacidad para utilizar la memoria de trabajo, y la noción de temporalidad , necesaria para la construcción de la memoria biográfica que consolida nuestra identidad y nuestro autoconocimiento; permitiendo conceptualizar nuestras emociones, llevando a los chicos a experimentar sensaciones viscerales molestas, autorreproches, insatisfacción crónica, apatía, (todos les aburre, parecen indiferentes al esfuerzo y dedicación de sus padres y maestros), tienen fases de humor  depresivo.

Las grietas de la relación del niño con su familia llevan a un mal pronóstico del niño con TDAH que no es tratado a tiempo.

La mayoría de los papas de estos chicos, llegan a la clínica, relatando episodios de trastornos en alguna esfera de la conducta, ya desde el primer año de vida: “no nos dejaba dormir”, “no paraba de llorar “, “nadie sabia que le pasaba, lo tenia que hacer santiguar por el mal de ojo o la pata de cabra”.

Luego, se suman las quejas de los educadores, en la etapa preescolar y escolar, todos reconocen que es inteligente, que dice y hace cosas que parecen de niños superiores a su edad, pero que no logra cumplir con los requerimientos académicos que se esperan de él según el grado, que se “hace el payaso” en la clase, que contesta precipitadamente, que cumple con las tareas con el mínimo esfuerzo.

No faltando por supuesto, el vecino que nos llama para decirnos que le abrió la jaula a su pájaro, que le tiro una piedra y le rompió un vidrio, que no deja de molestar a su perro.

Todos estos procesos de quiebre de la relación del niño con su familia y el entorno familiar llegan a un punto critico a medida que el chico va llegando a la pubertad y la adolescencia. Esta etapa, provoca en los chicos un desequilibrio mayor de su autorregulación emocional, aumentando la ansiedad que los chicos canalizaran a través de la TV, los videojuegos, el hablar eternamente por teléfono o chatear, el mal talante, el desafío, el consumo de drogas o alcohol.

Desde el conocimiento científico del tema, y mi experiencia profesional, siempre recomiendo a los padres, atender al chico con estas características antes de llegar a esta etapa, que por cierto tiene ya sus complicaciones normales y propias, que hacen mas difícil aun revertir la problemática del niño y su entorno y lograr una mejora de la calidad de vida.

“La tía estaba preocupada; empezó a probar toda clase de medicinas en el muchacho.”

Las preocupaciones de la tía Poly y su “matadolores”, nos brinda un panorama muy real del angustiante peregrinar de los padres entre  maestros, escuelas, psicólogos, psicopedagogos, medicaciones, sintiéndose frustrados porque no ven buenos resultados a la brevedad, porque aspectos áridos y reiterativos de la personalidad de su hijos no cambian sustancialmente.

No hay soluciones mágicas, hay que tener calma, comprensión y sobre todo mucho conocimiento sobre el tema, para poder ayudar a estas personitas y su grupo familiar. Hay que trabajar en equipo, profesionales de diferentes disciplinas, la familia y las instituciones sociales y educativas, interactuando y consolidando los vínculos necesarios para entender la problemática del sujeto,  e ir logrando modificaciones de su “mundo interno” que repercutan en el externo y nos permitan ir encontrando que ese niño, niña, adolescente o adulto con TDAH, puede recomponer su caleidoscopio y mostrarnos también , las mejores facetas de si mismo.

No encuentro mejores palabras para dar cierre al artículo que las del propio Mark Twain, palabras con las que hacen referencia al entramado social, a nuestros hijos, y a los que cada uno de ellos tiene de nosotros mismos y de nuestros ancestros:

“La mayoría de las aventuras que refiero en este libro son reflejo de la realidad; una o dos me han ocurrido a mi mismo; el resto son anécdotas de otros niños, compañeros míos de la escuela. Huck Finn ha existido; Tom Sawyer también, si bien no se trata de un solo individuo; es una combinación de las características de tres chiquillos amigos. Es pues un trabajo arquitectónico de orden compuesto.
Las raras supersticiones de las que doy fe prevalecían entre los niños y los esclavos del Oeste en la época de este relato.
A pesar de que destino este libro a pasatiempo de muchachos, espero que no lo despreciarán los hombres ni las mujeres, ya que en parte está compuesto con la idea de despertar recuerdos del pasado en los adultos y exponer cómo sentían, pensaban y hablaban, y en qué raras empresas se embarcaban.” MARK TWAIN

Prof. Neuropsic. Ing. Silvia Pérez Fonticiella

Consultora en Neurociencias. IINNUAR.

ALGUNAS RECOMENDACIONES PARA EL TRABAJO CON LOS CHICOS EN EL AULA Y EN LA CASA. 

https://iinnuar.wordpress.com/2011/05/21/adecuaciones-escolares-algunas-guias/

AGENDA DE ACTIVIDADES 2014 IINNUAR    https://iinnuar.wordpress.com/agenda-2014/

 

 

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UNA MIRADA SOBRE LOS PROBLEMAS DE ATENCION

Una mirada sobre los problemas de aprendizaje y de

conducta

relacionados a ciertos trastornos de la Atención.

Dice el Zorro:  “Domestícame!!”

Y que hay que hacer para domesticarte ? dijo el principito.

Hay que ser muy paciente – respondió el zorro.  Te sentarás al principio un poco lejos de mi, asi en la hierba. Te mirare de reojo y no digas nada. La palabra es fuente de malentendidos. Pero, cada dia, pobras sentarte un poco mas cerca.

Al dia siguiente volvió el principito.

-Hubiese sido mejor venir a la misma hora – dijo el zorro. Si vienes por ejemplo a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres. Cuanto mas avance la hora, mas feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto; descubriré el precio de la felicidad! Pero si vienes a cualquier hora, nunca sabré a que hora preparar mi corazón.

El Principito. Antoine de Saint-Exupery, 1980.


Este fragmento de una escena de encuentro entre el zorro y el principito, nos evoca una serie de imágenes propias del niño con trastorno de déficit atencional. El zorro prefiere una comunicación entre ellos no verbal, “las palabras pueden llevar a malentendidos”, del mismo modo, algunos niños no logran expresar correctamente en forma verbal lo que piensan y sienten, con la consiguiente  frustración de los adultos por no entenderlos y considerarlos rebeldes o mal intencionados.

El zorro pide que lo domestiquen, pide que lo ayuden a adaptarse a un mundo de reglas, a cumplir objetivos, a poder planificar  acciones, y a tener conciencia de las consecuencias de las mismas, pide constancia  en el manejo del tiempo.

Esta demanda del zorro tiene relación con las condiciones que presentan la gran mayoría de los niños y adolescentes portadores del TDAH (Trastorno de déficit atencional con hiperactividad), y que son consecuencia de lo que hoy reconocemos como una disfunción de la corteza cerebral prefrontal-frontal o una alteración de las Funciones Ejecutivas.

Pensemos ahora, en un niño con estas características que se enfrenta a un ambiente nuevo, el escolar, donde existen normas, deberes que cumplir y en el cual  la atención voluntaria, cumple un papel importantísimo.

La maestra explica, y el niño intenta escucharla, pero al mismo tiempo no logra abstraerse de lo que hacen sus compañeros, de los ruidos que vienen de la calle entre otros. Terminar sus trabajos, organizar las tareas, no perder los materiales, regular su conducta parecen ser desafíos muy grandes para este niño.

Si el déficit también  presenta hiperactividad, el niño parece un torbellino de movimiento que va haciendo desastres a su paso. En la primaria, es más común verlo moverse en el asiento, agitando pies, manos y hablando en forma casi constante. En el recreo no participa de los juegos adecuadamente, quiere imponer su voluntad, no respeta turnos, esto hace que tenga mala relación con los otros chicos y sea mal aceptado por el grupo.

En la casa, los papas señalan que es inteligente y capaz para lo que el quiere,  desobediente y rebelde, desprolijo, distraído, e interpretan que hace todo esto porque es un “sinvergüenza”.

¿Cómo ayudar a ese niño a adaptarse a estos ámbitos que le devuelven una imagen tan negativa de sus posibilidades y competencias?

Como lograr que adquiera pautas de autorregulación de su conducta, que contenga sus reacciones abruptas e impulsivas, que supere su apatia, y que  organice su tiempo?

El primer paso, es realizar un diagnostico acertado del trastorno, lo que resulta complejo, y requiere la intervención de profesionales formados en neurociencias, con abundante experiencia Clínica, ya que síntomas y signos similares pueden deberse a múltiples causas. Se ha constatado en los últimos años un elevado número de chicos mal diagnosticados, etiquetados como TDAH, y un uso descontrolado de medicación indicada por personas o profesionales no autorizados científica o legalmente para hacerlo.

Luego de realizar una valoración Clínica cualitativa y cuantitativa que modernamente se realiza dentro del marco de una evaluación neuropsicológica, y habiendo llegado a un diagnostico positivo de TDAH, se pasa a elaborar un programa integral de medidas terapéuticas basadas en un enfoque biopsicosocial.

Esto implicara un compromiso por parte de los profesionales a cargo del tratamiento del chico, los docentes y los padres para apoyarlo en la modificación de las funciones cerebrales superiores alteradas, realizando las adecuaciones cognitivas, conductuales, socioemocionales y farmacológicas que sean necesarias, las  que requerirán ser evaluadas y ajustadas en determinados lapsos de tiempo procurando mejorar la calidad de vida del paciente y su entorno. Teniendo presente un enfoque integral y evolutivo y teniendo tolerancia y paciencia como pide el zorro, diremos que:

“…la persona crece, y al madurar, puede descubrir que las mismas cosas que le crearon tantos problemas en la infancia eran justamente los rasgos que la condujeron a tener éxito en la vida adulta”.

Silvia Pérez Fonticiella. –Especialista en  Salud Mental-  IINNUAR

CONSULTORA EN NEUROCIENCIAS    – Sanatorio Allende.

 

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