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LA EDUCACIÓN EN LOS BORDES DE LA MODERNIDAD LÍQUIDA. Cine-Aprendizaje

LA EDUCACIÓN EN LOS BORDES DE LA MODERNIDAD LÍQUIDA. Cine-Aprendizaje

INTRODUCCIÓN.

Dice el Zorro: “Domestícame!!”

Y que hay que hacer para domesticarte? dijo el principito.

Hay que ser muy paciente – respondió el zorro. Te sentarás al principio un poco lejos de mí, así en la hierba. Te mirare de reojo y no digas nada. La palabra es fuente de malentendidos. Pero, cada día, pobras sentarte un poco más cerca.

Al día siguiente volvió el principito.

-Hubiese sido mejor venir a la misma hora – dijo el zorro. Si vienes por ejemplo a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres. Cuánto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto; descubriré el precio de la felicidad! Pero si vienes a cualquier hora, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón.

El Principito. Antoine de Saint-Exupery, 1980.

Este fragmento de una escena de encuentro entre el zorro y el principito, nos evoca una serie de imágenes propias de un niño o adolescente en situación de aprendizaje.

El zorro plantea una serie de pautas para que se pueda dar su aprendizaje. Las pautas del zorro, delimitan un marco ético del contrato zorro-principito (alumno-docente), dónde él enfatiza aquellas que especialmente tienen que ver con el tipo de comunicación que debería establecerse entre ellos.

Este tipo de comunicación que plantea el zorro, es muy sutil, porque pretende ser intencional y graduada. Parte de interacciones sensoriales, así como parte el ser humano en sus intercambios sociales inaugurales, ya desde la vida intrauterina, primero propone poner en juego el cuerpo, luego la mirada,, y por último la palabra….

En su discurso, donde dialogan posturas y miradas, el zorro casi sin palabras, le habla de su deseo y motivación de aprender, de su necesidad de respeto de su cronobiología.

Para ello, bien lo dice Freire, es necesario el ejercicio de oír y de hablar para poder comprender el mundo de los otros.

Escuchar al otro, para apropiarnos de parte de su universo vocabular, entrar en su lógica, en la profundidad de su campo semántico, para que cuando le hablemos, experimente empatía, pueda sentir nuestro interés y nuestra preocupación por comprender sus inquietudes, sus expectativas, sus temores.

Si parto desde la matriz cognitivo-emocional e interaccional del otro, tendré menos probabilidad de convertirme en un Pigmalión…

“Pigmalión nos da pues, acceso a comprender el mito de la fabricación: todo educador, sin duda es siempre en alguna medida, un Pigmalión que quiere dar vida a lo que fabrica.” Phillipe Meirieu

El zorro-alumno plantea primero una comunicación entre ellos no verbal, pues según él, “las palabras pueden llevar a malentendidos”. Esos malentendidos, se producen cuando las palabras no provienen de la experiencia existencial del alumno, sino de la experiencia del educador…

El zorro pide que lo domestiquen, pide que lo ayuden a adaptarse a un mundo de reglas, a cumplir objetivos, a poder planificar acciones, y a tener conciencia de las consecuencias de las mismas, pide constancia en el manejo del tiempo.

Pero cada “zorro-alumno”, tiene su manera de expresar tanto lo que quiere como lo que necesita, en el ambiente escolar, estas diversas formas de “estar en el mundo”, de ser y de pedir, que no siempre pasan por la comunicación verbal, muchas veces no son bien interpretadas, leídas, decodificadas, y justamente, allí se producen “los malentendidos”, las discriminación y la “sospecha..”; de algo de esto se trata la película sobre las que les propongo reflexionar: “Freedom Writers” , “Escritores de la Libertad”, o “Diarios de la calle”

… “El carácter único del “yo” se esconde precisamente en lo que hay de inimaginable en el hombre. Solo somos capaces de imaginarnos lo que es igual en todas las personas, lo general. El yo individual es aquello que se diferencia de lo general, o sea lo que no puede ser adivinado y calculado de antemano, lo que en el otro es necesario descubrir, desvelar, conquistar.”

Milan Kundera. La insoportable levedad del ser.

Los supuestos sociales respecto a cuáles son las cualidades para enseñar y aprender, lo que se espera que un alumno ponga en juego durante un ciclo escolar, su postura frente a la vida, la clase social a la que pertenece, la escuela a la que concurre, los hábitos de vida que tiene, su etnia, entre otras variables, la mirada social de aprobación o desaprobación, asi como los discursos que legitiman supuestos y prácticas discriminatorias, le van devolviendo una imagen, que el propio sujeto “compra”, sobre la que constituye su idea de sí, y a partir de la que aparece un empobrecimiento y reducción del campo de interés y de sus niveles de actividad.

Ante este “arrinconamiento” del deseo, su expresión en general se reduce a dos formas de expresión, aquellas formas “socialmente permitidas”, o a las que denotan importantes sentimientos autodefensivos, oposicionistas y que se traducen fenoménicamente como formas de transgresión del orden social, con un componente previsible de violencia. Violencia, que a mi modo de ver, sería una forma de externalización de la violencia simbólica o psicológica de la que ha sido objeto la persona en diferentes ámbitos y también como parte de su habitus.

En la película Freedom Writers, traducida al castellano como Diarios de la Calle, se muestra un hermosa y profunda experiencia de enseñanza y aprendizaje; por un lado , muchos docentes se pueden sentir identificados con la protagonista que trata de dar lo máximo de si para realizar su labor, y por otra parte, tenemos el grupo escolar , que es particularmente extremo, ya que más que problemas de aprendizaje escolar, presenta problemas de conducta, como consecuencia de su impronta socio-cultural, diversidad étnica, situación de extranjeros en el país que viven, y muchos de ellos pertenecientes a “pandillas” o grupos marginados por su condición socio-económica.

Esta condición de “frontera” de estos grupos, unidos a su cosmovisión del mundo de la sociedad en que han crecido, junto con la conflictiva familiar de desamparo, ya sea porque sus padres han muerto en la “guerra de pandillas”, otros están presos u otros simplemente tratando de sobrevivir como pueden con la ”carga” de la adolescencia de sus hijos, en un entorno sumamente hostil y donde la vida humana no tiene gran valor, han desarrollado importantes mecanismos de autodefensa y supervivencia, y un estado de alerta y ataque que se dispara en forma instantánea ante cualquier desencadenante mínimo.En especial han perdido la confianza…

La población de esta escuela, ( que podría ser la de su hijo o el mío), cuyo plantel directivo y docente “pretende” apostar a la diversidad, se compone sobre todo de chicos latinos, negros, coreanos, y diversos grupos que pelean arduamente por ocupar un lugar en el territorio social y que hasta ese momento, no tienen conciencia de negociar esos lugares para constituir una convivencia pacífica, sino que parece que todo se jugara en un universo bicromático, blanco o negro signado por la violencia no sólo física, sino esencialmente simbólica, que ejercen entre sí, y desde los estamentos docentes y de autoridades escolares.

PELICULA: FREEDOM WRITERS o DIARIOS DE LA CALLE.

Escena de la biblioteca. Diálogo de la Prof, Erin G. y la Coordinadora Srta Campbell.

Prof. Erin:–“Estábamos discutiendo sobre el holocausto” Erin muestra el libro Diario de Ana Frank a la Srta Campbell.

Campbell — No, ellos no podrán leer eso.

E:—Podemos intentarlo, los libros simplemente están guardados aquí.

C—Mire sus notas de lectura. Y si les doy estos libros a sus muchachos, nunca los veré de nuevo…los dañarán.

E— Y éstos? Romeo y Julieta… esa es una gran historia de pandillas.

C— No, libros no, Esto es lo que les damos. Es Romeo y Julieta en versión comprimida, e incluso estos mire como los tratan, ve como los rompen? Dibujan sobre ellos.

E–Sta Campbell, Ellos saben que solo consiguen estos, porque nadie piensa que son suficientemente inteligentes para los libros verdaderos.

C–Bien, yo no tengo presupuesto para comprar libros nuevos todos los semestres cuando ellos los devuelven.

E–Y que hago, comprar yo sus libros?

–Bien, eso depende de Ud. Pero estaría derrochando su dinero.

E–Hay alguien más con quien yo pueda hablar sobre esto?

C–Perdón?

E–Está de acuerdo el Consejo de Educación de Long Beach que estos libros deben mantenerse aquí y no se deben usar en absoluto?

C–Permítame explicarle, se llama la instrucción “basada en el sitio”, significa que tanto el Director como yo tenemos la autoridad para tomar este tipo de decisiones sin tener que ir a la Junta, que tiene problemas más importantes que resolver. Ahora entiende cómo funciona?

E— Lo siento no quise sobrepasar su autoridad. Solo que no sé cómo hacerlos interesar en la lectura.

C— No puede obligar a alguien a querer una educación. Lo mejor que puede hacer es intentar conseguir que ellos obedezcan, aprendan disciplina, eso sería un tremendo logro para ellos.”

Esta escena, da cuenta de los diversos atravesamientos que tiene cualquier situación de enseñanza y aprendizaje formal, dentro de una institución escolar.

Me propongo apoyar las posturas educativas y psicológicas que enfatizan la gran relevancia que tienen en el fracaso escolar las variables que provienen del ambiente sociocultural; Baquero, Terigi, Vigotski, Wertsch, Merieu, Freire, entre otros.

Como en toda institución, tenemos un discurso oficial, arraigado y reguardado por los estamentos e integrantes que conforman lo instituido escolar. (Ej. Director, coordinadora, el docente del aula de alumnos distinguidos)

Por otra parte, emergentes, que apuntan a constituirse en factores instituyentes que produzcan algún cambio, (la nueva docente, la alumna que se cambia del grupo de los “distinguidos” al de Erin).

“…la institución nos precede nos sitúa y nos inscribe en sus vínculos y sus discursos…. Descubrimos también que nos estructura y que trabamos con ella relaciones que sostienen nuestra identidad.” Didier Anzieu.

El fracaso escolar produce efectos de desubjetivación que profundizan la devastación subjetiva que suelen padecer los niños socialmente marginados. La desubjetivación es entendida por S. Duschatzky y C. Corea como aquello que hace referencia a «una posición de impotencia, a la percepción de no poder hacer nada diferente de lo que se presenta». No hay cabida para ellos en el seno de la sociedad, como tampoco la hay para sus padres, desocupados en su gran mayoría, otros presos, en definitiva padeciendo el exilio de los escenarios públicos.

Con todo alumno, más allá de su condición “adquirida” de “normal” o “marginado”, es necesario inaugurar una experiencia dialogal, intra e intergeneracional, donde la conversación permita que estos sujetos obligados al exilio en tantas áreas de la sociedad puedan desarrollar y autogestionar una serie de visiones y paradigmas que les permitan explorar sus propias experiencias e historia de manera más minuciosa y profunda, de modo de ir desarrollando mejores estrategias para vivir en una sociedad que no está preparada para la diversidad.

A esto apunta la docente Erin, que primero a nivel grupal, acepten sus diferencias , para luego, mostrarles que puede aportar cada uno desde esa condición irrepetible que tiene cada ser humano. La docente apunta a devolverles una imagen especular “reparada”, reconciliada con ellos mismos, donde puedan ver los aspectos positivos y fuertes de la diversidad, la potencialidad de cada uno, como co-constructor de si, procura en definitiva, devolverles la condición de sujeto humano, que la sociedad, el sistema educativo ha cosificado.

“Los sujetos que no logran atrapar la lógica y contenido de las actividades que se les proponen(…) no constituyen la explicación del “fracaso”, sino en todo caso, síntoma de una historia de fracasadas prácticas educativas”.

Ricardo Baquero.

Se puede decir que el ser humano tiene como necesidad antropológica la externalización de su actividad interior, de sus emociones, de sus pensamientos, de sus impulsos, de sus hábitos y estos productos internos, son co-fundadores del orden social. A su vez, entendemos este proceso en forma dialéctica, el hombre a la vez que construye el mundo, se construye a si mismo con y por lo otros

Toda práctica humana es un fenómeno social que no sólo socializa saberes, teje redes vinculares, diseña formas organizacionales y distribuye capital cultural, sino que además, es co-productora de subjetividad.

El hombre, comienza construyéndose a partir de otro, identificándose desde el comienzo a través de una suerte de mímesis, de géneros imitativos que le sirven de molde para prefiguran su autoconstrucción como sujeto.

Por eso es importante la lectura de obras que nos permitan identificarnos y diferenciarnos a la vez, que nos permitan comparar diferentes marcos axiológicos, aprender imitando la experiencia de los personajes, cuestionándola, desarrollando nuestro sentido reflexivo y crítico.

Que les permitan imaginar, jugar, crear, para luego poder pasar a ser ellos protagonistas de su propio guión, lo que sucede cuando la docente les entrega un cuaderno para escribir sobre sus vidas.

El hombre, a medida que transcurre a través de diferentes etapas de maduración y desarrollo, genera vínculos, que le permite ir entrando y dominando ese universo discursivo que lo codifica, así como los “juegos de lenguaje” (Wittgestein), y se va edificando a través del proceso secundario como autor de su propia diégesis.

La narración de ese sujeto como autor, enriquecida por, la potencialidad del mundo de la vida sobre el que se sustenta nuestra capacidad de interpretar: tradiciones, lenguajes, (códigos, presuposiciones), formatos narrativos, mundos posibles, modelos de mundo, se transforma en texto colectivo productor de nuevos símbolos que vuelven al sujeto a través de su vínculos con los otros.

La comunión con el símbolo, antes que a través suyo, permite que las personas puedan completar los perfiles de una Figura (percepción representación de sí), que ya conocían o sustituirla por otra, total o parcialmente, encontrar su rol, su posición grupal o social. Lo esencial, sin embargo, es que esa Figura les atañe íntimamente a ellos mismos, a cada uno de nosotros.

Nos encontraríamos en una situación a la que Kant denominaría: “Ilusión trascendental”, colocando en un mismo nivel dos fenómenos incompatibles:

Por un lado, tenemos una institución educativa, que debería actuar como “zócalo cultural”, que da sustento y que “genere” espacio para la emergencia de la psiquis, que “produzca” sujetos reflexivos, que puedan ir modulando su conducta y aprendiendo a “estar en sociedad”, que puedan respetar la diversidad., no obstante, como pueden esta institución ser sostén, ser modelo, campo de ensayo de la vida, si las personas que la dirigen sustentan “sospechas”, prejuicios, miedos, y consideran que el concepto de integración es una farsa.

Esta es una institución educativa, que yo denominaría, al borde de la modernidad líquida, por parafrasear a Bauman, donde, los preceptos educativos se cambian por prescripción de disciplina, donde el objetivo educativo, “se desvanece en el aire” . “lo mejor que les puede enseñar es que ellos obedezcan” dicen la coordinadora.

“Reconocerse un derecho a pensar implica renunciar a encontrar en la escena de la realidad una voz que garantice lo verdadero y lo falso, y presupone el duelo por la certeza perdida. Tener que pensar, dudar de lo ya pensado, verificarlo, son las exigencias que el yo, no puede esquivar”

Piera Aulagnier

La docente, Erin, no se conforma con este rol de disciplinador, ella se da cuenta que puede despertar potencialidades académicas y afectivas en estos chicos, y lograr que ellos no deserten del sistema escolar.

“Aprender es siempre tomar información del entorno en función de un proyecto personal” MEIRIEU 1987

La transmisión de saberes y conocimientos no se realiza nunca de modo mecánico y no puede concebirse en forma de una duplicación de idénticos como la que va implícita en muchas formas de enseñanza. Supone una reconstrucción, por parte del sujeto de saberes y conocimientos que ha de inscribir en su proyecto y de los que ha de percibir en que contribuyen a su desarrollo.

Esto lo tiene claro la docente, a pesar de su corta experiencia, se da cuenta que desde su lugar de educador, y desde una posición ética, tiene que dar lo mejor de sí, pero no renunciar al intento de despertar inquietudes en estos chicos, de lograr que tengan las herramientas necesarias para tomar no sólo la decisión por “aprender”, sino de mejorar sus condiciones de existencia.

Para esto no hay mejor fundamentación que esta cita de Phillipe Meirieu de su libro Frankenstein Educador.

“Solo el sujeto puede decidir aprender”

“Pero aunque a veces quizá haya que renunciar a enseñar, no hay que renunciar nunca a hacer aprender”. Hay el peligro, al descubrir la dificultad de transmitir saberes de modo mecánico, de caer en el despecho y el abandono (Meirieu 1991).

Eso sería tomar la decisión de mantener deliberadamente a alguien fuera del circulo de lo humano; seria condenarle, por otra vía, a la violencia. Por eso es tan grave alegar la dificultad de “enseñar” a determinados alumnos para justificar una renuncia educativa a su respecto. Por eso hay que intentar escapar al dilema de la exclusión o el enfrentamiento y a nuestro entender, el único modo de conseguirlo es admitir una vez por todas que nadie puede tomar por otro la decisión de aprender.”

Cuando la escuela no respeta el origen sociocultural de los niños, desvalorizando sus modismos, sus costumbres, sus creencias, sus valores, o simplemente desconociéndolos, imponiendo un lenguaje, incurre en un exceso de lo que Bourdieu llama, “violencia simbólica”

Desde la perspectiva de P. Bourdieu el sistema educativo reproduce las desigualdades de

clase: “a través de mecanismos extremadamente complejos la institución escolar contribuye a

reproducir la distribución de capital cultural, y con ello, a la estructura del espacio social.”

Es decir, que la lógica escolar traduce a “términos” educativos las diferencias sociales, produce y reproduce las desigualdades.

La categoría de campo o espacio como red de relaciones de oposición y jerarquía es

central en la propuesta teórica de Bourdieu. La aplicación de este concepto al ámbito educativo

implica pensar al sistema educativo como espacio de las instituciones educativas y permite

visualizar diferencias y similitudes de Curriculum, edificio, modelos pedagógicos entre los

establecimientos educativos y reconocer cómo se organizan las desigualdades a partir de la

mayor/menor cantidad de recursos (capital económico y cultural). Al utilizar el concepto podemos observar que el paso de una escuela a otra significa para los alumnos y sus familias ascender y descender en la jerarquía de las instituciones educativas.

Esto se ve claramente en la película cuando el prof del curso “distinguidos”, se queja, de que la escuela ha descendido de categoría debido a la integración de esta nueva población escolar.

Las trayectorias escolares probables de los alumnos, impregnadas de este discurso descalificante, estarán condicionadas entonces por su origen social y sus condiciones de vida, : “por suerte, el año que viene ya no estarán aquí”, dice el profesor de los “”distinguidos”.

También desde el concepto de habitus de Bourdieu, las predisposiciones adquiridas en una historia individual en determinadas condiciones sociales, determinan trayectorias educativas y contribuyen a la conformación del habitus y autopercepción entendida como la manera que tiene el chico de calificarse o autoevaluarse.

El ámbito educativo desigual, emerge como campo de batalla de sendas luchas simbólicas de clasificaciones o categorizaciones anudadas en torno a los términos de educable/ineducable e inteligente/no inteligente.

En este sentido las prácticas escolares contribuyen a conformar categorías de percepción y apreciación sobre los alumnos que funcionan como pares dicotómicos: capaz/incapaz, obediente/desobediente, soberbio/humilde, bien/mal alimentado, rápido/lento, entre otras, que en definitiva hacen referencia a cuestiones ligadas a la formación de hábitos sociales adecuados a las exigencias de la vida escolar (Castorina, 1996).

La autopercepción entendida como adjetivación de sí mismo es el resultado del ejercicio de una dominación simbólica en el ámbito educativo y de la aceptación implícita de esas categorías de autopercepción, que terminan convertidas en creencias, en doxa.

Castorina, nos advierte, acerca de que en los útlimos años se reconoce que estas clasificaciones también están naturalizadas por psicólogos y psicopedagogos: “se puede considerar, entre otras, a las intervenciones profesionales que diagnostican de modo estático a la inteligencia infantil, contribuyendo a la conciencia de los límites. A pesar de que su intención sea ayudar al niño, el efecto directo o indirecto de calificar al niño con una edad mental, con un “numerito” nada más, es de alguna manera una agresión simbolica, es no respetar su singularidad, y caer en el mal uso y desconocimiento de todo lo que algunas herramientas psicométricas pueden aportar de la persona integral.

En mi experiencia, no son los test validados internacionalmente los que causan el problema, sino los profesionales que no se capacitan adecuadamente para usar esas técnicas, menos aún para hacer informes sobre los resultados de las mismas, y que no las usan dentro de una marco de investigación, sino tan solo como aplicación de recetas.

Prof. Neuropsic Silvia Pérez Fonticiella.

Consultora en Neurociencias

 

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Bauman z. – Manzini e. Articulación de conceptos.

 

ImagenCarolina Cardone.

Introducción

El proceso de cambios tecnológicos por efecto de la reestructuración productiva, conocido como globalización ha generado impactos y cambios en la sociedad actual dando lugar a una nueva modernidad, llamada postmodernidad.
El presente trabajo es un intento de analizar y encontrar las tendencias actuales en cuestiones sociales, productivas, ambientales entre algunos de los factores importantes que los autores estudian desde sus perspectivas, para explicar la sociedad en la época actual.

Sobre ZygmuntBauman

Es un sociólogo y filósofo nacido en Polonia en 1925, proveniente de familia judía. Por su condición de judío, tuvo que huir de los nazis a la Unión Soviética. Militó en el partido comunista en Polonia.Se ha dedicado básicamente a la docencia como profesor de filosofía y sociología en universidades europeas (Varsovia, Inglaterra) y actualmente sigue desarrollando actividades como docente en Inglaterra.

Bauman desarrolló una cantidad importante de obras, como por ej. “Modernidad y Holocausto”, “La globalización y las consecuencias humanas”,” Trabajo, consumismo y nuevos pobres”,” Modernidad liquida”, “Identidad”, entre otras,  en las cuales revela el interésy trabajo comprometido sobre conceptos y perspectivas muy importantes de análisis de la realidad y época actual, planteando el paso o transformación de la modernidad solida a la modernidad liquida, dos conceptos básicos para entender su perspectiva, relacionada a la visión del paso de la modernidad a la postmodernidad que expresan los mismos conceptos.

Define a la sociedad sólida como aquella en la que se valoraba lo perdurable, la unión, la tradición, el compromiso a largo plazo, la seguridad.Ésta ha quedado ya lejos de la actualidad en donde afirma, sucede todo lo contrario definiendo la sociedad liquida como aquella de lo efímero, lo incierto, lo impredecible, de valores relativos.

Desde este enfoque para Bauman, la sociedad actual no tiene “barreras” que canalicen su cauce  y por ende fluye libremente.En ella nada se mantiene firme y todo adquiere formas inestables, haciendo una analogía con los líquidos.El hombre ya no acepta moldes, sino que genera el suyo propio, el cual está dispuesto a cambiar infinidad de veces y donde su capacidad de acción ahora es infinita.

Bauman sostiene que la globalización es el producto y el motor de la modernidad liquida, ya que es un proceso que rompe los límites del espacio y el tiempo.

En su libro la “La Globalización – consecuencias humanas”  Bauman se refiere a la palabra globalización como provocadora de sensaciones ambivalentes, para algunos es felicidad y para otros infelicidad.Hay en realidad dos procesos interconectados que tienen que ver con que la globalización,  divide en la misma medida que une, la comprensión tiempo espacio que marca la transformación de la condición humana, muestra que así como por un lado pueden producirse flujos de negocios y de información de dimensiones planetarias, también hay movimientos que promueven procesos “localizadores” de fijación del espacio.

Para Bauman, la inmovilidad no es una opción realista en un mundo de cambio permanente, pero así como hay algunos grupos, poblaciones, etc. verdaderamente “globales”, hay otros que quedan detenidos en su “localidad. Efectivamente los “globales” dan el tono, ponen las reglas del juego de la vida, para lo cual ser “local” implica una penuria o degradación social, ocupar una posición de interpretador y no de creador, pues pierden su capacidad de negociar y generar valor.

Los procesos globalizadores incluyen una segregación, separación y marginación social progresiva.

En esta época, la característica es el espacio variable, la deslocalización de los saberes,  la deslocalización del poder,  con su consiguiente “pérdida de poder”, una nueva jerarquía caracterizada por algunos que ocupan la “cima” y otros que ocupan la “base” y una nueva clase media que oscila entre los dos extremos, situación que le hace padecer  una aguda incertidumbre existencial, ansiedad y miedo.

En el mundo que habitamos la distancia no parece ser demasiado importante, desde que se navega por la web, el espacio dejo de ser un obstáculo.

“La globalización arrastra las economías a la producción de lo efímero, lo volátil (mediante una reducción masiva y generalizada del tiempo de vida útil de productos y servicios) y lo precario (trabajos temporarios, flexibles, de tiempo parcial). Ricardo Petrella (Especialista en economía política) publicado en  “Una máquina infernal” 1997.

La industria actual está montada para producir atracciones y tentaciones, pero se produce una carrera en pos de deseos nuevos, no tanto de formas de satisfacerlos, la clave está en mantener en movimiento al deseo.

La sociedad de la etapa industrial era una sociedad de producción que utilizaba a sus miembros como productores y soldados, cada uno debía cumplir y hacerlo de buen grado. En la etapa actual, lo que importa no es tener “soldados”, sino consumidores; la norma a cumplir es ser consumidor. Para aumentar la capacidad de consumo hay que mantener despierto y alerta al consumidor, hay que producir un consumidor que quiera dejarse seducir. No todos pueden ser consumidores, no basta desear, para que el deseo sea realmente deseable, para ser una autentica fuente de placer, es necesario tener la esperanza razonable de acercarse al objeto deseado.

La sociedad posmoderna, de consumo, esta estratificada de modo tal que hay grados de movilidad, los de arriba, los de abajo,  pero una diferencia entre los de arriba y los de abajo es que los de arriba pueden alejarse de los segundos pero no a la inversa. Las experiencias vitales entre los que viven en un lado y los que viven en el “otro”, son tan radicalmente distintas que según Bauman no está claro sobre que podrían hablar los residentes de uno y otro lado si se conocieran y quisieran conversar.Los “de arriba” tienen la satisfacción de andar por la vida a voluntad, de elegir su destino de acuerdo con los placeres que se le ofrecen, pero los “de abajo”, les sucede que los echan una y otra vez del lugar que quisieran ocupar.

El acceso a la movilidad global se ha convertido en el más elevado de todos los factores de estratificación.

Para los globalmente móviles, (los de arriba, los del primer mundo) el espacio ha perdido sus restricciones  y se atraviesa fácilmente, Bauman los llama “turistas”. Para los “localmente sujetos”, los que están impedidos de desplazarse,  el espacio real se cierra, y Bauman los llama “vagabundos”.La “globalización” está estructurada para satisfacer los sueños y deseos de los turistas. Su efecto colateral, pero inevitable es la transformación de muchos más en vagabundos.

Independiente del espacio, el capital ya no necesita una mano de obra fija en diferentes lugares.Dos mundos, dos percepciones del mundo, dos estrategias. El posmodernismo no hace más que expresar las vivencias de la casta de los globales, no explica ni expresa otras vivencias que también integran la escena posmoderna. Hay una ruptura casi total entre las elites cultas y el pópulus.

Sobre EzioManzini

Arquitecto, ingeniero y profesor de diseño industrial en el politécnico de Milán. De origen italiano. Es director de la unidad de investigación DIS Diseño e Innovación para la Sostenibilidad (red internacional, http://www.desis-network.org).

 Es uno de los mayores pensadores del diseño de la actualidad, ya que basa su perspectiva y sus teorías de diseño en las posibilidades de transformación social a través del diseño industrial, disciplina en la que trabaja considerando que los cambios actuales necesarios son profundos y de raíz y que el diseño debe estar a la altura y dar respuestas en desarrollos de solución perdurables, garantizando lacalidad de vida máxima para la humanidad y su evolución.

Escribió numerosos textos sobre diseño industrial “La materia de la invención” “Artefactos” “Para una transición cultural hacia la sostenibilidad” “Diseño e innovación social”“Ecología y Democracia” “Equilibrio eco-tecnológico” entre otros.

Tiene una importantísima participación mundial sobre diseño estratégico para la sustentabilidad e innovación social (Italia, China, ONU, Japón, Brasil, Holanda, Australia, etc.) siendo un experto en la materia en la que trabaja y dedica sus investigaciones desde hace 30 años.

Los conceptos más importantes desarrollados por Manzini son el de Innovación social como camino hacia un nuevo modelo de vida, desarrollando soluciones y planteamientos de escenarios a través del Ecodiseño. Propone dos maneras de actuar, una a través de la “táctica” mediante políticas medioambientales, y a través de la “estrategia”de alcanzar una ecoeficiencia social, es decir generando y propiciando nuevos comportamientos de consumo.

Otro concepto importante es el de Sustentabilidad, que Manzini define como los límites del medio físico y semiótico y la complejidad de los sistemas. Como capacidad de permanecer, de mantenerse activo en el transcurso del tiempo. El desarrollo sostenible que permite cubrir las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de generaciones futuras de cubrir sus necesidades.

Manzini plantea que en la actualidad la percepción de la actividad productiva y técnica se ha “fluidificado”, esto se refiere a la sobreofertas de alternativas (ofertas sin límites) con propuestas de infinidad de formas que aparecen aceleradamente y que generan una importante confusión en la sociedad que no puede asimilarlas, “nos enfrentamos a la híper eleccióncon la impresión de que nunca elegimos de verdad” dice Manzini. Por esto, propone como diseñadores cambiar el concepto de bienestar basado en el consumo de productos, por el bienestar basado en la cultura de la calidad y no de la cantidad.

Las estrategias para lograr mediadores entre la oferta y la demanda se definen en dos líneas fundamentales: las que llevan a la producción de productos flexibles y las que ponen en marcha procesos flexibles. El concepto de producto flexible, implicara que el producto se adapte a diferentes tipos de usos, o destinado a diferentes usuarios para lo cual pueda ofrecer significados diferentes.  En cuanto a procesos flexibles, se refiere a que permitan soluciones técnicas, con rápidos cambios en los productos.

En la época preindustrial, en el campo de los productos materiales no había mucho para elegir, es decir, había una variedad de productos manufacturados que se han delineado en el tiempo y sobre todo en un espacio, donde por ejemplo hablar de un jarrón significaría para los miembros de un mismo grupo social, un mismo tipo de jarrón.  Y esta situación podía darse, pues eran contextos de gran estabilidad cultural y tecnológica, donde se había logrado una “convención”. Esta convención determinaba que las características de una cosa fueran implícitas, algo socialmente adquirido.

“La formación del pensamiento moderno (con la valoración de la subjetividad del individuo) y sobre todo la revolución industrial (con la introducción de nuevas formas de vida, de nuevos modelos culturales y nuevos productos) condujeron a la ruptura de todo el aparato de convenciones que constituía la cultural material de la fase precedente.”

En la época actual, el sujeto se da cuenta que no es posible vivir sin convenciones, sin algún tipo de modelos, porque elegir continuamente dice el autor es “un gran derroche de energía. “Se apunta a crear una nueva convención, que se define como “convención sistémica” en la que la velocidad de flujos de información permite a todos los productores acercarse rápidamente a la solución que mejores resultados haya dado en la práctica”.

En esta fase de industrialización madura, los procesos productivos se organizan para generar  la variedad. Señala Manzini, que en esta época  vivimos en un ambiente semiótico contaminado de mensajes, donde se produce una saturación de formas con la consecuente dificultad del público para orientarse y elegir en un contexto “tan ruidoso”. Por eso plantea el autor, que es fundamental que se re contextualice la variedad, pues estamos frente a un ambiente (tanto semiótico como físico) que contamina, que nos deja en un estado de “sin sentido.”La futura calidad del ambiente artificial dependerá de la calidad de difusión de este proyecto-producción.

La producción de identidad técnico cultural

En la fase de revolución industrial, los cambios que privilegiaban al acero, eran coincidentes con aquellos en los que se daba lo “nuevo” en maquinarias, ferrocarriles y grandes construcciones entre otros. Concretamente, esta estrecha conexión entre las propiedades del material y los campos aplicativos innovadores en los que este se venía utilizando, repetida durante un tiempo suficiente, produjo con rapidez un significado socialmente reconocido: el acero como símbolo de la dinámica innovadora moderna y del progreso.

Sin embargo, la historia de los materiales poliméricos, en la segunda fase de la revolución industrial es totalmente diferente: su introducción no solo se dio en tiempos más rápidos  sino también en campos aplicativos diversificados y aprovechando a fondo su naturaleza “plástica” es decir su capacidad para asumir formas superficiales diferentes, no asumieron una identidad propia sino que han buscado imitar identidades pasadas.El proceso de atribución de un significado cultural a los plásticos puede considerarse como el primer caso en el que la semantización de un soporte matérico deja de ser un fenómeno “espontaneo”, sino que presenta una componente de diseño consciente, aunque todavía no explicita.

Conclusiones: Algunas ideas que comparten estos autores sobre la sociedad posmoderna.

1 – Ambos autores consideran el tema de cómo funciona la “elección” en la sociedad posmoderna?Bauman considerando que es la clase de “los globales” la que marca tendencia, orienta y pauta los modelos y formatos de productos y servicios a gestionar, producir y consumir bajo la consigna de un deseo que nunca se satisface.En similar línea, Manzini piensa que nos enfrentamos a una híper- elección con la impresión que nunca elegimos de verdad, y de que los objetos no tienen un significado que nos identifiquen culturalmente.

2 – Otro aspecto en que podemos ver que sus pensamientos se aproximan, es con respecto a que en nuestra época actual “ya no hay grandes modelos de referencia” las convenciones, y valores  se disuelven dice Manzini bajo el impacto de los medios de difusión. Habla de una “fluidificación” en las actividades productivas, las cuales presentan limites indefinidos en la producción de cada vez más formas que la sociedad no puede asimilar y entra en una voracidad ciega de consumo sin sentido.Por su parte, Bauman, utiliza su conocida metáfora de “modernidad liquida”, donde procura acentuar  las características de perdida de solidez y de buenos puntos de anclaje en lo real, ya que en  nuestra sociedad los puntos de referencia son  tan dinámicos, móviles, flexibles que no da tiempo “a leer las instrucciones”.

3 – Ambos coinciden en la búsqueda de una identidad, Bauman desde la modernidad liquida, se refiere al proceso por el cual el individuo tiene que poder integrarse a una sociedad cada vez más global, pero sin identidad fija pero si maleable y voluble.Por su parte Manzini se refiere a la identidad, como la búsqueda de una estética (lenguaje y sensibilidad)  en las relaciones humanas, la cual aún no ha sido construida y lo plantea como un desafío para los diseñadores. Ambos autores, cada uno dentro de su especialidad y visión sobre el mundo, parecen coincidir en que las formas en que se gestionan los recursos materiales para producir diversos productos se pueden equiparar  con diferentes formas en la semantización de la realidad. Las sociedades han pasado por distintas épocas históricas sociales, que modelaron, delinearon y sirvieron de modelos de actuar y vincularse entre los seres humanos. Bauman ve en esta evolución de la sociedad la pérdida de identidad respecto a las raíces culturales, y tanto los saberes, como el poder están deslocalizados y perdiendo efectividad. Manzini por su parte señala que los soportes materiales de la sociedad parecen haber perdido su tradicional inercia y estabilidad, y destaca la superficialización de la experiencia y lo difuso de los límites que hacen que el sujeto se sienta perdido, navegando en una cultura donde es difícil producir significación.

4 – Otro punto de encuentro es por ejemplo en que Bauman refiere a los conceptos de modernidad sólida y modernidad liquida como un proceso en el cual se ha dejado atrás la “solidez” para entrar en una nueva estructura social fundada en la razón, que al no haber sido construida aun, se ha ocupado con lo “liquido”, con lo inestable, lo frágil, lo que necesita pasar a otro estado (de solidificación o evaporación) y donde lo único seguro es el “cambio”.Por su parte, Manzini también menciona este proceso, como de haber pasado de la era del acero, y toda la fortaleza, solidez, duración que representa este material, a la era de los polímeros, flexibles, menos sólidos y durables. Es decir, que también los cambios en la utilización de los materiales se acompañan con cambios en la forma de las relaciones sociales. De una sociedad “acero” a una sociedad “polímero”, flexible que toma forma según la necesidad cambiante, que no dura tanto y que en las relaciones sociales se manifiesta como “no involucrarse”, “no tomar partido” y acomodarse a las situaciones de manera superficial.

5 – Para terminar he analizado alguna relación entre los autores en cuanto al paso siguiente que debe dar la humanidad en el sentido de una transformación social profunda, que alcance los niveles de calidad de vida necesarios para la existencia. Desde la perspectiva de Manzini, el plantea que el proceso de transformación social está dado por el proyectode Innovación Social,  trabajando activamente sobre los comportamientos de consumo y en las tecnologías empleadas para alcanzar estos fines y generar nuevos escenarios de consumo, que permitan un estado de bienestar sostenible. Por lo tanto el papel de la tecnología es fundamental con lo cual podemos pensar su uso para el cambio hacia una sociedad sustentable, lo cual implicaría un cambio en la conciencia y hábitossociales. “En la competencia industrial, sobrevivirá lo que sea más capaz de adoptar nuevas condiciones productivas y ambientales, proponiendo soluciones de calidad.” Bauman en cambio, plantea más bien un escenario basado en la incertidumbre, donde no busca dar respuestas definitivas, dado el proceso de incesantes cambios. Bauman busca en todo caso, presentar otra manera o visión del mundo contemporáneo, para cuestionarnos sobre cuál es el futuro que queremos y cual el que nos espera.

 

Bibliografía y sitios consultados

ZygmuntBauman

La globalización. Consecuencias humanas 1999

Amor Líquido 2005

Modernidad Liquida 2004

Identidad 2005

http://es.wikipedia.org/wiki/Zygmunt_Bauman

Las instituciones en los bordes de la modernidad líquida.  Prof. Silvia Pérez Fonticiella

http://elextranjero.com.mx/wordpress/?p=670

http://www.lecturalia.com/autor/2331/zygmunt-bauman

EzioManzini

Artefactos. Hacia una nueva ecología del ambiente artificial 1990

Ecología y Democracia

Equilibrio Eco tecnológico

La materia de la invención

http://www.changedesign.org/Resources/Manzini/ManziniMenuMain.htm

Entrevista en Universidad Nacional  de Colombia http://vimeo.com/7510917

http://designthinks.blogspot.com.ar/2008/07/ezio-manzini.html

 

 

 

 

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LAS INSTITUCIONES AL BORDE DE LA MODERNIDAD LIQUIDA

INTRODUCCIÓN.

Me parece pertinente, hacer algunas puntualizaciones previas respecto a la constitución social del ser humano, para poder dar un marco teórico referencial a las ideas que se exponen posteriormente sobre las instituciones.

La auto-producción del hombre es siempre una necesidad, una empresa social.

Los hombres producen juntos un ambiente social con la totalidad de sus formaciones socio-culturales y psicológicas, estas formaciones, no son sólo  producto de la constitución biológica del hombre, la que  proporciona limites exteriores para la actividad productiva humana. El ser humano no puede desarrollarse como tal en aislamiento, como tampoco puede producir aislado un ambiente humano.

La humanidad específica del hombre y su socialidad están entrelazadas íntimamente.

El homo sapiens es siempre y en la misma medida, homo socius.

El orden social no forma parte de la naturaleza de las cosas y no puede derivar de las leyes de la naturaleza. Existe solamente como producto de la actividad humana.

Tanto por su génesis (el orden social es resultado de la actividad humana pasada), como por su existencia en cualquier momento del tiempo (el orden social solo existe en tanto que la actividad humana siga produciéndolo), es un producto humano.

Se puede decir que el ser humano tiene como necesidad antropológica la externalización de su actividad interior, de sus emociones, de sus pensamientos, de sus impulsos, de sus hábitos y estos productos internos, son co-fundadores del orden social. A su vez, entendemos este proceso en forma dialéctica, el hombre a la vez que construye el mundo, se construye a si mismo con  y por lo otros.

Si conceptualizamos la institución como “sistema de vinculación en el cual el sujeto es parte interviniente y parte constituyente… “, (R. Kaes), podemos considerar que ya desde el primer esbozo de vida intrauterina, en la polifonía de los intercambios madre-hijo, estamos ante un  fenómeno social, institucional inaugural.


La necesaria solidez….

“La institución, las instituciones, aseguran silenciosamente continuidades ensambladas que forman el trasfondo implícito de nuestra vida psíquica; el zócalo cultural complementario de la roca biológica, sobre las cuales se afirma el espacio de la psiquis. La irrupción de la institución en este espacio lo transforma. “

“…la institución nos precede nos sitúa y nos inscribe en sus vínculos y sus discursos…. Descubrimos también que nos estructura y que trabamos con ella relaciones que sostienen nuestra identidad.”

“… esta externalización de un espacio interno es la relación más anónima, violenta y poderosa que mantenemos con las instituciones”

“dos conceptos limites articulan por vía de apuntalamiento, el espacio psíquico a sus dos bordes heterogéneos: el borde biológico, que la experiencia corporal actualiza, y el borde social, actualizado por la experiencia institucional.”

Sufrimiento y psicopatología de los vínculos institucionales.  René Kaës.

“El mundo institucional se experimenta como realidad objetiva, tiene una historia que antecede al nacimiento del individuo.  La biografia del individuo se aprehende como un episodio ubicado dentro de la historia objetiva de la sociedad.
Las instituciones están ahí, fuera de él, persistentes en su realidad, quiéralo o no: no puede hacerlas desaparecer a voluntad. Resisten a todo intento de cambio o evasión; ejercen sobre el un poder de coacción , tanto de por si, por la fuerza pura de su facticidad, como por medio de los mecanismos de control habitualmente anexos.”

La construcción social de la realidad.  Peter Berger , Thomas Luckmann

El discreto encanto de la fluidez….

 “Los líquidos no se pegan al espacio ni se atan al tiempo, no conservan una forma durante mucho tiempo”.

“Consideremos que la fluidez o la liquidez son metáforas adecuadas para aprehender la naturaleza de la fase actual de la historia de la modernidad”

Modernidad Líquida. Zygmunt Bauman.

“¿Quién cree aún en el  trabajo cuando conocemos las tasas de ausentismo..? ¿Quién cree aún en la  familia cuando los índices de divorcios no paran de aumentar, cuando los viejos son expulsados a los asilos, cuando los padres quieren permanecer “jóvenes’…? ¿Quién cree aún en el ejército cuando por todos los medios se intenta declararlo inútil, cuando escapar del servicio ya no es un deshonor? Después de la Iglesia, que ni tan sólo consigue reclutar a sus oficiantes, es el sindicalismo quien pierde igualmente su influencia…

El sistema funciona, las instituciones se reproducen y desarrollan, pero por  inercia, en el vacío, sin adherencia ni sentido, cada vez más controladas por los  ‘especialistas’, los últimos curas, como decía Nietzsche, los únicos que todavía quieren insertar sentido, valor, allí donde ya no hay otra cosa que un desierto apático”

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La Era del Vacío.  Gilles Lipovetsky

PARALAJE SOLIDO-FLUIDO.

La naturaleza errática y esencialmente impredecible del cambio contemporáneo, ha modificado nuestra forma de “estar en el mundo”, ya sea por estar signados por el síndrome de la prisa, o participar en una red de significantes institucionales y sociales cuyos  discursos, sustentados en enunciados que han dejado de contener aquellas palabras que nos servían de referencias por remitir a solidez, estructura y duración, han sido sustituidas por otras que aluden a la volatilidad, reemplazo fácil  y corta vida.

Toda práctica humana es un fenómeno social que no sólo socializa saberes, teje redes vinculares, diseña formas organizacionales y distribuye capital cultural, sino que además, es co-productora de subjetividad.

Frente a este modelo en el que lo único permanente es el cambio y dentro del cual la sociedad actual se sumerge irreflexiva, existe la necesidad de asegurarse la existencia. Este problema, ha atravesado todas las formaciones sociales de las distintas épocas históricas, y a través de ellas, reconocemos que el sujeto es un buscador de certidumbres.

Al decir del filósofo Peter Sloterdijk, la existencia humana depende de la disponibilidad de estructuras de seguridad vitalmente indispensables, o como él las llama, estructuras de resguardo o estructuras inmunes.

A través del tiempo, los hombres han ido disolviendo estructuras de inmunidad que eran más imprecisas y embarcados en un movimiento civilizador produjeron una transición, desde formas de vida religiosas y rituales a formas de vida regidas por la técnica y pragmáticas, donde la seguridad o la inmunidad son fabricadas. Por otro lado, podemos ver que también la filosofía ha procurado brindar técnicas de certezas en el marco de una filosofía basada en estrategias optimistas.

No obstante, tampoco la filosofía pareció ser la panacea para que el hombre encuentre verdaderas certidumbres de las que asirse y tal vez por eso, entendemos el éxito de las compañías aseguradoras, dice Sloterdijk.

Pero en mi opinión, lo que ha permitido al hombre no disolverse, juntar sus fragmentos y recomponerse,  es su participación, su co-construcción subjetiva en las diversas instituciones con las que interactúa en el entramado social desde el nacimiento hasta la muerte.

El hombre busca resguardo e inmunidad, esencialmente psíquicos, así como alguna forma de contención afectiva para su ansiedad de fragmentación en  las diversas instituciones por las que transita a lo largo de su vida.

Tiempo y memoria, dos dimensiones importantes constitutivas de la identidad.

Einstein afirmaba que sólo existen dos tiempos: el tiempo psicológico y el tiempo físico. El tiempo psicológico, es el que cada uno de nosotros experimenta de forma cotidiana y que tendrá tantas posibilidades de variación como nuestras sensaciones subjetivas.

El segundo tiempo, el tiempo físico, depende de los sistemas de referencia de los diferentes observadores y tiene un límite que constituye la otra cara de la relatividad einsteiniana, la constante física de la velocidad de la luz. Los fotones, partículas que viajan a la velocidad de la luz, carecen de tiempo, no envejecen.

Pero nuestros sistemas de referencia externos, esos que atraviesan nuestras instituciones, también se han modificado a lo largo de las épocas, lo que provoca una sensación de inquietud o desorientación cosmológica en nuestra existencia; nuestro universo ya no es el de Ptolomeo, pero también ha dejado de ser el de Copérnico, el de Galileo o el de Newton.

Las investigaciones coinciden en que mas allá de las diferencias personales, respecto de la sensación de velocidad y durabilidad, la generalización apunta a una sensación de que el tiempo ya no está a nuestra disposición, a nuestro alcance, como que constituye una dimensión ajena a nosotros.

El proyecto moderno se ha vuelto híper-moderno, la “razón instrumental”, que señalaba Habbermas, se vuelve finalidad en sí misma. La innovación industrial y tecnológica imprime una celeridad, una instantaneidad, que atraviesa todos los sectores de la vida institucional y personal; las instituciones son estructuras tecnológicas impersonales en las que los hombres padecen tal inflación de expectativas que pierden la dimensión del hoy, diseñando instrumentos materiales y psicológicos para “colonizar el futuro”. Me viene la imagen del conejo de “Alicia en el país de las maravillas”, siempre corriendo temeroso con la impresión de “llegar demasiado tarde a todas partes”.

Esta línea tendiente a deshacerse de lo pesado, de manipular lo transitorio, de hacer una liposucción de la memoria, atenta directamente contra  la identidad del individuo y la de las instituciones.

En la modernidad “sólida”, nuestros recuerdos, nuestra historia enmarcada en la historia de las instituciones, era un valor positivo que permitía tener una mirada longitudinal de la evolución de los proyectos institucionales, de cómo el rescate de los valores fundantes de la organización, continuaban dando cohesión tanto al proyecto institucional como al personal. La memoria es parte de lo que permite tener atrapado al fantasma que sigue dando sentido, en cada uno, a lo grupal.

En la aldea global, ya no es necesario que todos los integrantes de la institución conozcan y busquen sus significantes en la historia oficial y latente de ésta. Ya no hay anfitriones que presidan los rituales de iniciación de los nuevos integrantes,  porque cada uno si así lo quiere, puede bucear en internet, en los archivos de los servidores y buscar la información precisa y puntual que necesita, porque cada uno viene a ocupar un lugar en la larga cadena de engranajes.

¿Pero, qué sucede cuando las instituciones se vuelven vulnerables al vértigo paroxístico del cambio de estado, a un tiempo en el que parece absorbido por los agujeros negros de la cotidianidad tecnológica, a una memoria expulsada del cerebro, y como al decir de Marx, todo lo sólido se desvanece en el aire?

“…Todo lo estamental y estancado se esfuma, (todo lo sólido se desvanece en el aire), todo lo sagrado es profanado…”. Karl Marx.

Subsiste por tanto, y esa es precisamente la necesidad que impulsa a los hombres a considerar serenamente, una y otra vez, sus condiciones de existencia y sus relaciones recíprocas. Es de este ejercicio de donde surgen las cuestiones candentes de cada época.

Es el material del que se nutren los sueños y las crisis.

Las instituciones son un campo de pruebas que recrea la experiencia vital, como también los sueños, en cierto modo. Tal vez por esto, Marcelo Percia, considera que:

“Hacer clínica de las instituciones significa pensar hechos como sueños”

Para Didier  Anzieu,  un grupo es una especie de sondeo en el inconsciente social.

Anzieu, a partir de su extenso trabajo con grupos e instituciones, aporta su hipótesis de la correspondencia entre la organización institucional y la organización fantasmática, de la cual tomó y analizó algunas formulaciones:

“La institución “realiza” el fantasma; lo realiza de un modo que lo “fija”; la movilidad del deseo está “ligada”, al mismo tiempo que lo está la permanencia de las instituciones y de la sociedad garantizada” – D. Anzieu

Me pregunto qué sucede en el sujeto cuando la institución, la sociedad misma, ya no puede asegurarle esa fijación de su deseo y su fantasma.

Williard Quine, sostenía que nuestra verdad no se presenta sola sino vinculada a un conjunto de convenciones culturales; ¿qué sucede con nuestra verdad, cuando nuestras convenciones se convierten en fluidos?

“El sueño realiza los deseos inconscientes, pero lo hace al precio de un distanciamiento entre el contenido latente y el manifiesto.”    D. Anzieu

De forma semejante, dice Anzieu, hay una distancia entre la fantasmática dominante en el inconsciente social y las instituciones de la sociedad correspondiente. Esa distancia fundamenta ”la libertad de fantasmatización individual, permite la crítica y garantiza una posibilidad de evolución social.”

¿Será esa distancia la clave para mantener una homeostasis institucional más allá de las críticas, intervenciones y diferentes posiciones que puedan adoptar sus integrantes?; ¿Será que establecer esa distancia, al modo de Cosimo Piovasco, el personaje de “El Barón rampante”, de Italo Calvino, es la clave también para poder realizar pluralidad de miradas y mantenerse imparcial, pero no neutral?

“Un grupo, un organismo social o un país, funciona mal cuando el distanciamiento ha llegado a ser demasiado grande entre la organización fantasmática y la organización institucional.”

Señala  Anzieu que pretender cambiar la organización formal para dar vida a la colectividad, es una operación inútil si la fantasmática subyacente no es recambiada en su sentido o si una nueva fantasmática dominante no ha emergido.

“El deterioro de un grupo o la decadencia de una civilización sobrevienen cuando se ha agotado la carga emocional que da sentido a esta fantasmática; una institución sin fomentación fantasmática subyacente se convierte entonces en una ostra vacía.”

“La revolución apunta a dar vuelta a las instituciones correspondientes a una fantasmática periclitada y a inventar instituciones nuevas que expresen y vinculen la fantasmática que haya emergido en su lugar y que garanticen un nuevo equilibrio entre la vida colectiva y el inconsciente social.”

El hombre, comienza construyéndose a partir de otro, identificándose desde el comienzo a través de una suerte de mímesis, de géneros imitativos que le sirven de molde para prefiguran su autoconstrucción como sujeto.

A medida que transcurre el tiempo, el vínculo con los otros le permite ir entrando y dominando ese universo discursivo que lo codifica, así como los “juegos de lenguaje” (Wittgestein), y se edifica a través del proceso secundario como autor de su propia diégesis.

La narración de ese sujeto como autor, enriquecida por, la potencialidad del mundo de la vida sobre el que se sustenta nuestra capacidad de interpretar: tradiciones, lenguajes, (códigos, presuposiciones), formatos narrativos, mundos posibles, modelos de mundo, se transforma en texto colectivo productor de nuevos símbolos que vuelven al sujeto  a través de su vínculos con los otros.

La comunión con el símbolo, antes que a través suyo, permite que las personas puedan completar los perfiles de una Figura (percepción representación de sí), que ya conocían o sustituirla por otra, total o parcialmente, encontrar su rol, su posición grupal o social. Lo esencial, sin embargo, es que esa Figura les atañe íntimamente a ellos mismos, a cada uno de nosotros. Son nuestras imágenes y conceptos de lo humano o nuestras imágenes y sentidos consustancialmente humanos, nuestro aporte al genoma social que se constituye como “contenido de un metacontinente (la institución)”.(Kaes).

A MODO DE CIERRE.

Yo creo que la crisis ya se ha instalado como arquitectura permanente de las instituciones,  del hombre y de sus vínculos, de los fenómenos sociales co-constituyentes de su subjetividad.

Nos encontraríamos en una situación a la que Kant denominaría: “Ilusión trascendental”, colocando en un mismo nivel dos fenómenos incompatibles:

Por un lado, la institución como “zócalo cultural”, que da sustento y que “genera” espacio para la emergencia de la psiquis y por otro lado, una institución que yo diría más que transformarse en fluido, ya casi transita hacia un estado gaseoso, evanescente.

La solidez o la fluidez, comparten la insuperable brecha de paralaje, la confrontación de dos perspectivas estrechamente vinculadas entre las cuales no es posible ningún campo neutral común.

No hay territorio compartido entre ambas nociones, pero sin embargo, con asistencia de Lacan, podríamos interpretarlos como lados opuestos de una banda de Moebius, partes de la misma estructura, pero cuya visibilidad dependerá de la posición en que se sitúe el observador.

Propongo reflexionar sobre la crisis, pues si ésta ya forma parte de lo instituyente y también de lo instituido, deberíamos desarrollar dispositivos que nos permitan encontrar nuevos puntos de anclaje en estos paradigmas institucionales fronterizos, que de alguna manera hacen navegar al sujeto en los bordes de un océano de incertidumbres, abriendo así a la posibilidad de una multiplicidad de praxis, de lecturas y de escuchas que permitan acceder a nuevos campos de comprensión de sentido y de prolongación de nuestros “axones sociales”, para no quedar sumidos en la fragmentación y el aislamiento.

Parafraseando a Macedonio Fernández, tal vez habría que buscar estrategias de supervivencia, donde entrenar el  “derrotar la estabilidad de cada uno en su yo”.

ooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

“Sereno y estudioso, Luis Pereda se dirigió a Buenosayres:
–De acuerdo con ese punto de vista, ¿cuál es tu posición de argentino?
–Muy confusa –le respondió Adán–. No pudiendo solidarizarme con la realidad que hoy vive el país, estoy solo e inmóvil: soy un argentino en esperanza. Eso en lo que se refiere al país. En cuanto a mí mismo, la cosa varía: si al llegar a esta tierra mis abuelos cortaron el hilo de su tradición y destruyeron su tabla de valores, a mí me toca reanudar ese hilo y reconstruirme según los valores de mi raza. En eso ando. Y me parece que cuando todos hagan lo mismo el país tendrá una forma espiritual.”

Adán Buenosayres   -Leopoldo Marechal.

BIBLIOGRAFIA.

ANZIEU, DIDIER – El grupo y el inconsciente.

BAUMAN, ZYGMUNT – Modernidad Líquida.

BERMAN, MARSHALL – Ensayo: El camino ancho y abierto.

BERGER, P, LUCKMANN T. – La construcción social de la realidad.

CALVINO, I.  – El barón rampante.

FRIGERIO, GRACIELA – Los bordes de lo escolar.

MARECHAL, LEOPOLDO – Adán Buenosayres

KAËS, RENÉ – Sufrimiento y psicopatología  de los vínculos institucionales.

KAËS, RENÉ – De un singular, plural

LIBERTELLA, HÉCTOR – Entrevista sobre Macedonio Fernández.

LIPOVETSKY, GILLES –   La Era del Vacío.

PEREZ FONTICIELLA, SILVIA – El discreto encanto de la seducción audiovisual-    http://www.iinnuar.wordpress.com.

SLOTERDIJK, PETER    –   Ensayo: Riesgo en la sociedad del confort.

SLAVOJ ZIZEK –   Visión de paralaje.

VATTIMO, G . El fin de la Modernidad.

SILVIA PÉREZ FONTICIELLA

Consultora en Neurociencias

ALGUNAS PREGUNTAS MÁS….

“Las nuevas tecnologías cambiaron efectivamente nuestra experiencia del tiempo, nuestra percepción de los acontecimientos y nuestro sentido del yo”

Marshall  McLuhan  

Cada vez que leo esta frase de McLuhan, e investigo sobre cómo impacta la tecnología nuestra forma de enseñar y aprender, y nuestra forma de vida en general, me pregunto:

¿Estamos frente a un cambio de paradigma socio-cultural, frente a un proceso evolutivo de la experiencia perceptiva, en un pasaje  de lo que podríamos llamar del homo tipográfico, al homo iconográfico?

El lector, se enfrenta a una realidad estática, abstracta, analítica, lógica , a un universo de conceptos e ideas; el televidente o el cibernauta en cambio, se enfrenta a una realidad dinámica, concreta, inmediata, a un universo de objetos y realidades, de emociones y sensaciones, a la instantaneidad que se produce de clic a clic

La cultura icónica en la que se mueven los niños, adolescentes y adultos  de hoy, acaba por transformar sus gustos, sus hábitos perceptivos, sus vínculos, su inserción social,  e incluso sus procesos mentales, convirtiendo en desfasadas e ineficaces muchas de las formas de comunicación utilizadas tradicionalmente.

Esas modificaciones perceptivas, afectan no solo a la aceleración  en la estimulación sensorial, sino también a la exigencia de la calidad de los estímulos, y esto nos lleva a caer abruptamente en el consumo, cada vez demandamos más y mejor imagen, mejor calidad de sonidos, nuestro equipos de audio, nuestras computadoras se vuelven rápidamente “antiguas”, todo cae en la obsolescencia rápidamente, los amores y los amigos ya no duran “para toda la vida”, ni siquiera años, a veces…y nuestras instituciones, sólo basta con leer titulares de las noticias, para darnos cuenta que  “hacen agua” por todos lados…

¿Qué papel cumple el uso masificado y el acceso a la tecnología, y estos nuevos vínculos reales y virtuales que estamos desarrollando? , ¿Cómo impactan nuestra subjetividad, y nuestras instituciones, …. nuestra forma de vernos y de ver a los otros, nuestra forma de construir y construirnos con otros?

Creo que tenemos mucho por delante para investigar estos temas.

 

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