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SOCIEDAD , SUJETO Y DIVERSIDAD

SOCIEDAD , SUJETO Y DIVERSIDAD

LA SOCIEDAD, EL SUJETO Y LA DIVERSIDAD
Mario A Valdez

LA ESCUELA

“Privar a un niño de su derecho a la educación,
es amputarlo de esa primera comunidad
donde los pueblos van madurando sus utopías.”
Ernesto Sábato

En la segunda mitad del siglo XX, Pierre Bourdieu revolucionó la mirada sociológica con su obra “Los herederos”, en la que expresa conceptos que dividieron las opiniones de una sociedad fuertemente movilizada por el final de una guerra cruenta, ávida de la conformación de otra forma social instituyente. Lo cierto es que el sociólogo francés cosechó adeptos y detractores con sus aportes sobre educación, en su capítulo “Los estudiantes y la cultura” de la citada obra. En ese libro y sus reflexiones posteriores, Bourdieu denuncia un sistema escolar y universitario cerrado a las clase populares, se refiere al “reproduccionismo” con propuestas de reforma a las instituciones educativas, se manifiesta contrario al neoliberalismo, impone el concepto de “violencia simbólica” que hoy está instituido y desarrollado en el ámbito social, psicológico y del desarrollo evolutivo.
Esta mirada “constructivista-estructuralista”, dio un nuevo giro a las inclinaciones sociológicas imperantes hasta entonces, propuestas por Durkheim, Weber y Marx; quizá, podríamos decir que tiene algo de cada una de estas corrientes, pero con una mirada propia y “aggiornada” a los nuevos escenarios sociales. De Marx, toma el concepto de clases dominantes pero a diferencia de aquél, no sitúa la lucha entre clases sociales, (aunque no la ignora), sino en espacios de poder dentro de diferentes campos sociales. El sociólogo situó en el “habitus” propio de cada sector del campo social, el lugar desde donde se ejerce la violencia simbólica que tiene como fin la reproducción y sostén de las clases dominantes.
En el ámbito de la educación, creo que la obra de Bourdieu ha instalado fuertemente el debate sobre la reproducción en la institución escolar y su discusión y modo de revertirlo. Todos los autores modernos toman este concepto para su análisis y propuestas innovadoras.
Más adelante en el tiempo, fue trabajándose la idea de que la escuela, reflejo social de las asimetrías, debía proponer cambios y una formación acendrada y mejorada del modelo desubjetivante y asimétrico al que aludía Bourdieu. Pero la sociedad no cede fácilmente su rol y sus intenciones; la escuela, eslabón de la cadena de controles que se reserva el estado, propone constantemente una apertura a la integración de la diversidad, a la igualdad de posibilidades, a la modernización de sus métodos, pero que se desvanecen en elocuciones bien estudiadas y poco efectivas. Así, la Escuela en toda América Latina fue encontrando una crisis, una ruptura del modelo anterior, pero con consecuencias quizá parecidas. Adriana Puiggrós observa que la Escuela de este modelo neoliberal, no se dirige a uniformar a la población, sino hacia una educación por bandas o sectores; la autora, plantea a partir de su metáfora de las “fronteras”, que la Escuela en sus movimientos de reorganización social modifica las fronteras pero no las elimina. Se han instalado, dice la autora, circuitos de escolarización que ratifican y ahondan las divisiones sociales.

En su libro: “La escuela de las oportunidades” (2005), Francois Dubet hace un señalamiento muy interesante. analizando los fenómenos del sistema educativo y las desigualdades sociales de Francia, pero que se vincula a la idea de las “fronteras que señala Puigrós. Su mirada focaliza en el momento de transición del “elitismo republicano a la igualdad de oportunidades” , ubicando este fenómeno en la etapa posterior a la segunda guerra mundial. El nacimiento, el origen social, era la mayor causa de desigualdades escolares, en un sistema en que a cada clase social se asignaba un tipo de escuela y una educación determinada. Las leyes que permitieron romper con este funcionamiento promoviendo una escuela obligatoria y gratuita, permitieron cierta movilidad social que trajo aires de justicia a un mundo social fundamentalmente desigual.
La ampliación del ingreso a la enseñanza, incluso a la secundaria, por la gratuidad , el aumento de las vacantes disponibles, y el otorgamiento de becas que permitían eliminar obstáculos económicos iba a romper con un sistema injusto y desigual que dejaba a los hijos de los pobres fuera del sistema educativo.
Pero como la sociedad siempre logra producir los que podríamos llamar invenciones de selección, Dubet señala que como todos los alumnos entran a la misma escuela, en la misma competencia, “…la selección ya no se produce en el ingreso a la escuela, sino en el curso mismo de la escolaridad. Asi pues , la heterogeneidad del alumno en el mismo marco escolar se convierte en una prueba pedagógica fundamental para los profesores. La cuestión de las desigualdades de acceso se sustituye por la de las desigualdades de éxito”.
El echo que la escuela democratica de masas haya construido las condiciones formales de igualdad meritocrática de las oportunidades, sin escapar a la influencia de las desigualdades sociales, ha generado grandes dificultades pedagógicas, y sobre todo ha construido un universo simbólico de representaciones que atraviesan las prácticas docentes y de los profesionales de la educación en todos los niveles. Para Dubet, hay un fenómeno de desencanto, que se observa tanto en los estudios sociales franceses como en latinoamérica, de un cierta pérdida de confianza en el papel democratico de la escuela.

Podemos observar como las practicas sociales, generan discursos de saber sobre el colectivo de alumnos, que levantan muros, fronteras, generando desigualdades de oportunidades, en este sentido nos ilustra el trabajo empírico realizado por Elosia Bordoli en Uruguay. Este equipo de investigación realiza entrevistas a docentes de escuelas publicas de Montevideo ubicadas en su mayoría en contextos de pobreza. A partir de las opiniones relevadas se puede observar como la ritualizacion de determinadas practicas como el “diagnostico escolar ” que se realiza en el primer mes al comienzo de clases, la planificación de contenidos y el abordaje didáctico del curriculum está teñido por representaciones que se ponen en juego tanto en docentes como en directivos, dependiendo del nivel socio-económico y cultural en que se inscribe la institución escolar , y la percepción de “niño carente”, dando un sesgo determinado y produciendo juicios a priori de que se puede o no se puede enseñar a esos chicos, y de que puede o no puede aprender el colectivo escolar, en términos bourdieanos, vemos comprometido su capital cultural en función de su capital social y económico.

Por su parte, Dubet y Martuccelli, rompieron con la mirada social imperante y le dieron nuevos giros de análisis que seguramente servirán para enriquecer el debate y pensar nuevas alternativas. Estos autores plantean la teoría de las “funciones de la escuela”. Otorga a ésta las funciones de distribución, educación y socialización, en la que pone el acento en la distribución de calificaciones que se transforman en “bienes” con valor de mercado, pero enfatizan que, en la medida que los alumnos se forman para manejar sus experiencias escolares, a través de estrategias sobre formas de vinculación con el mercado escolar, la cultura y el manejo subjetivo de los conocimientos, y no sólo en los aprendizajes de roles, están haciéndose cargo, en parte, de su educación, por lo cual ya no habría sólo inculcación o reproducción, sino también auto-educación. Esta visión sociológica de la educación, no difiere demasiado ideológicamente de lo propuesto por Pierre Bourdieu, pero lo complementa en la medida que no se queda en la comprensión de lo que fabrica la escuela, sino que apunta a captar la manera en que los alumnos construyen su experiencia, y esto nos coloca más allá del formato institucional y escolar.

En cuanto al panorama escolar argentino, en la actualidad, creo que muchos actores del sistema educativo y el estado mismo, desoyen las ideales premisas incorporadas a la Ley Nacional de Educación, suman a la población del aula a “diferentes”, a representantes de etnias desfavorecidas, a niños de contextos sociales difíciles, otros con discapacidades o disfunciones de aprendizaje y trastornos de conducta, pero no a través de una verdadera integración, sino simplemente “agregados”; creo que prima en las políticas educativas la falsedad, la mentira burocrática de la integración sin ningún tipo de acompañamiento que garantice la integración real, y por supuesto las aulas siguen súper pobladas y los docentes deben trabajar bajo las premisas de la escuela de la modernidad: homogeneidad y simultaneidad en el aula para cumplir con directivas tendientes a mostrarse progresistas y sensibles a la realidad social; no creo que sea posible pensar en una verdadera integración, con contenidos descontextualizados, ajenos a la realidad de muchos niños y con un sistema de evaluación individual que premia la concreción de metas, en lugar de acompañar los procesos; una educación que sólo puede sustentarse con un criterio meritocrático, funcionalista y “piramidal”, que prioriza las evaluaciones cuantitativas respecto a las cualitativas, en el que sólo se tiene en cuenta una variable: el alumno, y por si fuera poco, el “alumno bajo sospecha”, como ha acuñado Ricardo Baquero, dejando de lado otras como las condiciones de escolarización.
Podemos pensar que cuando el sistema educativo extrapola y aplica paradigmas evaluatorios ajenos a la realidad socio-económica educativa de sus alumnos, que no atienden al tipo de proyecto curricular implementado en el desarrollo de las intervenciones educativas, cuando pretende un rendimiento homogéneo en sujetos heterogéneos, singulares por naturaleza y por construcción propia, está desplegando una respuesta hipersensible hacia el alumno, un ataque que deja en condiciones de franca vulnerabilidad a ese estudiante para poder continuar determinada trayectoria educativa, y en algunos casos, le genera secuelas que ponen en riego su calidad de vida en general.

Nuestras esperanzas no se fundan en cambios que produzcan los estados, sino en la fuerza, convicción y potestad de cada docente en el aula, sea cual fuere la población con la que deba ejercer su profesión. Quiero graficar este pensamiento personal, con una genial definición de Ricardo Baquero, quien expresa: “Los sujetos que no logran atrapar la lógica y contenido de las actividades que se les proponen, (…), no constituyen la explicación del “fracaso”, sino en todo caso, síntoma de una historia de fracasadas prácticas educativas”.
Nuestras cajas de herramientas, y los diversos artefactos y dispositivos que hemos venido diseñando para sostener el formato escolar, siguen dejando aún muchos interrogantes planteados:
¿Qué función debe cumplir la escuela?; ¿Cómo enseñar para que el dispositivo escolar sea pluralista, inclusivo y universal, logrando que cada vez más sujetos accedan a la educación, respetando sus singularidades, sus tiempos, sus modalidades de aprendizaje, su multiculturalidad, entre otros valores importantes que debe procurar cultivar la institución escolar?;¿La escuela debe “preparar” a los alumnos para el trabajo o para continuar estudios superiores?;

Nelson Mandela asegura que: “La educación es el principal motor de la libertad”, pero cuando importantes sectores de algunas poblaciones no tienen ni siquiera asegurado el sustento alimenticio diario, ni siquiera trabajo para dignificarse como seres humanos, me pregunto: ¿qué sentido puede tener esta frase para ellos?
Y una pregunta fundamental:
¿Cómo enseñar, cómo transmitir conocimientos que permitan desarrollar pensamiento crítico, tolerancia en la diversidad de opiniones, promoción de prácticas inclusivas?;
¿Hay una sola manera de ser alumno y una sola manera de ser docente?;El formato escolar, ¿es el único válido para adquirir conocimientos?;¿Cómo acompañar los procesos de aprendizaje de estos jóvenes que tienen otros códigos, otros lenguajes de expresión diferentes a los que se formaron los docentes?
Los interrogantes tienen como meta disparar el debate, emprender un recorrido epistemológico que conduzca a las respuestas o más probablemente a un nuevo grupo de interrogantes en la búsqueda inacabada de certezas. Las críticas a lo instituido persiguen también el mismo fin: una exploración espeleológica en el corazón mismo de los problemas, pero no habría búsqueda si no hubiera esperanzas de que existe la posibilidad de un cambio. Deseo cerrar este tramo con una frase de Paulo Freire que resume el anhelo y la concepción social de este “explorador”:
“Formar es mucho más que simplemente adiestrar al educando en el desempeño de destrezas… Es necesario aprender a escuchar y escuchar implica siempre no discriminar” – Paulo Freire

SUJETO: CULTURA Y DIVERSIDAD
Aceptar y respetar la diferencia,
es una de esas virtudes sin las cuales
la escucha no se puede dar.
PAULO FREIRE
Desde el momento mismo del nacimiento, el sujeto recibe inscripciones que el semejante instaura, y es allí, a partir de las primeas huellas mnémicas, que se funda el inconsciente. Es decir que en esos momentos primitivos de la vida humana, el sujeto comienza, sin saberlo, a incorporar cultura, cultura que formará parte de su constitución subjetiva y determinará también, más allá de las experiencias netamente subjetivas, un modo de ser, de aprender, de pensar. A partir de esta premisa, cada uno es “diverso” en el sentido de que al momento de incursionar en la socialización secundaria, será el producto de ese “hábitus”, de esas huellas culturales, de esa lógica propia de su campo social. Cuando utilizo el término “diverso”, lo hago porque consideramos a diversidad a todo aquello que resulta diferente a uno mismo, a nuestra concepción, hábitus y cultura. Para ello, bien lo dice Freire, es necesario el ejercicio de oír y de hablar para poder comprender el mundo de los otros. Escuchar al otro, para apropiarnos de parte de su universo vocabular, entrar en su lógica, en la profundidad de su campo semántico, para que cuando le hablemos, experimente empatía, pueda sentir nuestro interés y nuestra preocupación por comprender sus inquietudes, sus expectativas, sus temores.
Las experiencias llevadas a cabo por investigadoras con compromiso en el campo de la diversidad, aportan en ese sentido una visión clara de la incomunicación existente entre la sociedad y la diversidad. Elena Achilli expresa sobre los “Espacios urbanos en disputa”, que dan cuenta de la “tensión” que se palpa entre las percepciones y representaciones de los docentes en las escuelas que albergan a sectores marginales y la comunidad educativa. Este problema, dice Achilli, trae consigo las dificultades de aprendizajes de niños pobres y aún más en migrantes de culturas diferentes, en especial en este caso de personas peruanas y bolivianas. Graciela Frigerio habla también de los sueños. En tiempos en que la “Modernidad ha muerto”, dice Frigerio, se reconoce que esta era le dio a la escuela: fachada, volumen, extensión y la pobló de muchos sueños, tanto en los poderes públicos como en los sujetos sociales. ¿Esos sueños habrán muerto, también? Lo cierto es que las políticas del estado persisten en igualar y fabricar, según aquél efecto Pigmalión, al que se refería Meirieu: “Pigmalión nos da pues, acceso a comprender el mito de la fabricación: todo educador, sin duda es siempre en alguna medida, un Pigmalión que quiere dar vida a lo que fabrica.”, decía Phillipe Meirieu. Pero en realidad colide con la verdadera diversidad, la diversidad de sujetos cuya constitución psíquica está empapada de cultura “diversa” y que no es escuchada. No podemos dejar de lado que la escuela, como dice Mariana Karol, “es la institución fundamental en la vida del niño, que da cuenta del pasaje de lo privado a lo público, de lo endogámico a lo exogámico; es en este pasaje, -dice la autora-, donde se ponen en juego aspectos de la constitución psíquica del niño y de la continuidad de lo social”.
Cada sujeto tiene su manera de expresar, tanto lo que quiere como lo que necesita; en el ambiente escolar, estas diversas formas de “estar en el mundo”, de ser y de pedir, que no siempre pasan por la comunicación verbal, muchas veces no son bien interpretadas, leídas, decodificadas, y justamente, allí se producen “los malentendidos”, las discriminación y la “sospecha”. El carácter único del “yo” se esconde precisamente en lo que hay de inimaginable en el hombre. Sólo somos capaces de imaginarnos lo que es igual en todas las personas, lo general. “El yo individual es aquello que se diferencia de lo general, o sea lo que no puede ser adivinado y calculado de antemano, lo que en el otro es necesario descubrir, develar, conquistar.”, Milan Kundera
Los supuestos sociales respecto a cuáles son las cualidades para enseñar y aprender, lo que se espera que un alumno ponga en juego durante un ciclo escolar, su postura frente a la vida, la clase social a la que pertenece, la escuela a la que concurre, los hábitos de vida que tiene, su etnia, entre otras variables, la mirada social de aprobación o desaprobación, así como los discursos que legitiman supuestos y prácticas discriminatorias, le van devolviendo una imagen, que el propio sujeto “compra”, sobre la que constituye su idea de sí, y a partir de la que aparece un empobrecimiento y reducción del campo de interés y de sus niveles de actividad. Ante este “arrinconamiento” del deseo, su expresión en general se reduce a dos formas de expresión, o aquellas formas “socialmente permitidas”, o a las que denotan importantes sentimientos autodefensivos, oposicionistas y que se traducen fenoménicamente como formas de transgresión del orden social, con un componente previsible de violencia. Violencia que sería una forma de externalización de la “violencia simbólica o psicológica” de la que ha sido objeto. El fracaso escolar produce efectos de desubjetivación que profundizan la devastación subjetiva que suelen padecer los niños socialmente marginados. La desubjetivación es entendida por S.Duschatzky y C. Corea como aquello que hace referencia a «una posición de impotencia, a la percepción de no poder hacer nada diferente de lo que se presenta». No hay cabida para ellos en el seno de la sociedad, como tampoco la hay para sus padres, desocupados en su gran mayoría, otros presos, en definitiva padeciendo el exilio de los escenarios públicos.
El hombre, a medida que transcurre a través de diferentes etapas de maduración y desarrollo, genera vínculos que le permite entrar a ese universo discursivo que lo codifica, así se va edificando a través del proceso secundario como autor de su propia diégesis. La narración de ese sujeto como autor, enriquecida por, la potencialidad del mundo de la vida sobre el que se sustenta nuestra capacidad de interpretar: tradiciones, lenguajes, (códigos, presuposiciones), formatos narrativos, mundos posibles, modelos de mundo, se transforma en texto colectivo productor de nuevos símbolos que vuelven al sujeto a través de su vínculos con los otros.
“Sólo el sujeto puede decidir aprender”, pero aunque a veces quizá haya que renunciar a enseñar, no hay que renunciar nunca a hacer aprender. “Existe el peligro, al descubrir la dificultad de transmitir saberes de modo mecánico, de caer en el despecho y el abandono” (Meirieu 1991).
Eso sería tomar la decisión de mantener deliberadamente a alguien fuera del circulo de lo humano; seria condenarle, por otra vía, a la violencia. Por eso es tan grave alegar la dificultad de “enseñar” a determinados alumnos para justificar una renuncia educativa a su respecto. Por eso hay que intentar escapar al dilema de la exclusión o el enfrentamiento y a nuestro entender, el único modo de conseguirlo es admitir una vez por todas que nadie puede tomar por otro la decisión de aprender.” Cuando la escuela no respeta el origen sociocultural de los niños, desvalorizando sus modismos, sus costumbres, sus creencias, sus valores, o simplemente desconociéndolos, imponiendo un lenguaje, incurre en un exceso de lo que Bourdieu llama, “violencia simbólica”. Podemos observar que el paso de una escuela a otra significa para los alumnos y sus familias, ascender y descender en la jerarquía de las instituciones educativas. El ámbito educativo desigual, emerge como campo de batalla de sendas luchas simbólicas de clasificaciones o categorizaciones anudadas en torno a los términos de educable-ineducable e inteligente-no inteligente.
Esta incomunicación, esta falta de voluntad política por resolver el problema de fondo, ha traído como respuesta-paliativo, la asistencia económica para los sectores desfavorecidos. Es innegable que esta asistencia no puede criticarse, pero la naturalización de esta condición de “asistidos” produce una “discriminación positiva” que acalla las voces del reclamo para dar lugar a un discurso “agradecido” que es integrado a la identidad misma de los beneficiarios. El estado, mientras tanto, se ufana por su sensibilidad humana en la asistencia y recoge votos. Las clases dominantes silencian el desvío de sus fondos públicos, dado que esta forma de “paz social” les otorga tranquilidad para continuar con su modo de vida. Los asistidos, mientras tantos reciben la marca social, el estigma que los identifica. Dice Goffman: “Las personas que tienen un estigma particular, tienden a pasar por las mismas experiencias de aprendizaje relativas a su condición y por las mismas modificaciones en la concepción del yo, causa y efecto del compromiso con una secuencia semejante de ajustes personales”. Silvia Duschatzky, dice en referencia a estas políticas focalizadas que parecen haber llegado para quedarse en los escenarios sociales de nuestra América Latina. Dice S.D.: “En los límites de un discurso de rígidas fronteras, se construye la posición de los receptores. Más agradecidos que “competentes”, los destinatarios del plan perciben los beneficios como salvadores y prefieren someterse al conjunto de demandas, muchas veces arbitrarias, con tal de no retornar a la precariedad del punto de partida”
Al modo de Durkheim, todo parece encontrar así un equilibrio surgido del consenso de todos los actores sociales, pero esta no es, ciertamente, la sociedad que soñé y sigo soñando. Los planes asistenciales son cada vez más, los destinatarios de las políticas focalizadas parecen aceptar con agrado su “marginación asistida” y como decía Joan Manuel Serrat: “…y con la resaca a cuestas, vuelve el pobre a su pobreza, vuelve el rico a su riqueza y el señor cura a sus misas…”.
Así las cosas, los actores sociales luchan por posicionarse dentro de sus campos sociales pero es evidente que nuevos intercambios simbólicos se imponen silenciosamente en nuestras vidas; la pregunta es entonces: ¿Cómo se reconfigura la subjetividad y las formas de representación de lo real, a partir de los nuevos intercambios?; ¿Cómo impactan estas nuevas subjetividades en las prácticas de las enseñanzas?; ¿Qué tipo de sociedad se formará con estas nuevas configuraciones?
SOCIEDAD Y DIVERSIDAD – PREJUICIOS Y EUFEMISMOS
“Cada ser humano tiene una combinación
única de inteligencia. Éste es el desafío educativo
fundamental. Podemos ignorar estas diferencias y suponer
que todas nuestras mentes son iguales.
O podemos tomar las diferencias entre ellas”.
H. Gardner.
Michel Foucault, siguiendo la línea de Canguilhem, refiere que en el siglo XVIII, deviene un proceso general de normalización política, social y técnica, que tiene efectos tanto en la educación, (escuelas normales), la medicina, (los hospitales), como también en la producción industrial. A partir de entonces comienza a pensarse el discapacitado como objeto de la ley, no natural, a quien le cabe el proceso de “normalización”. Así comenzó a verse la discapacidad como desviación o anomalía, asimilada a la enfermedad, es decir una desviación a la “norma de salud”. Tan inscripto ha quedado este concepto en la representación social, que se naturalizó, sin tener en cuenta, como bien lo dice Bourdieu, que la discapacidad es el fruto de una construcción social e histórica, absolutamente arbitraria. Ya L.Vigotsky había teorizado sobre el particular, echando luz sobre este sombrío constructo que impele a la competencia y a la segregación:
“El niño con defecto no es inevitablemente un niño deficiente. El grado de su defecto y su normalidad dependen del resultado de la compensación social, es decir, de la formación final de toda su personalidad. La sustitución y la compensación de funciones no solo se producen, no solo alcanzan en ocasiones enorme envergadura creando talentos a partir del defecto, sino que también inevitablemente, como ley, surgen en forma de aspiraciones y tendencias allí donde hay un defecto”. L. Vigotsky.
Sin embargo, este concepto social, arbitrario y discriminador, es instalado como un endemismo propio de la educación como también en el mercado laboral, para abarcar no sólo a aquellos sujetos con alguna deficiencia física, sino que por extensión caprichosa de las clases dominantes, hacia todos aquellos que no respondiesen fielmente a “la norma”. Niños con dificultades de aprendizaje por trastornos o inhibiciones, otros provenientes de sectores desfavorecidos cuyo desarrollo se ha visto obstaculizado y migrantes de regiones del país o de países vecinos, cuya cultura es anulada, discriminada o que representa un impedimento para el aprendizaje de un currículo homogéneo y monocultural. Así transcurrió por siglos la situación, en términos convenientes para la clase media, la resignación de las clases bajas y el reclamo sofocado de las personas involucradas. El estado, por su parte, se reservó el derecho de legislar sobre estos particulares sociales, pero siempre sin la consulta a los afectados, quienes en general, como colectivo, se les privó sistemáticamente del derecho y la capacidad de decidir. Mucho se ha dicho sobre la integración, la multiculturalidad, la inclusión, pero salvo en los profesionales comprometidos con las diferencias culturales y con la educación, para el resto de la sociedad y para el estado, parece ser más un discurso recitado que una preocupación. El lingüista búlgaro Tzvetan Todoróv, se expresaba de esta manera sobre la multiculturalismo:
“Pluralismo cultural o multiculturalismo es un modelo de organización social que afirma la posibilidad de convivir armoniosamente en sociedad entre aquellos grupos o comunidades étnicas que sean cultural, religiosa o lingüísticamente diferentes. Valora positivamente la diversidad sociocultural y tiene como punto de partida que ningún grupo tiene por qué perder su cultura o identidad propia”.
“En este modelo, la diversidad existente no desaparece sino que se mantiene, se recrea; no desaparece ni por adquisición de la cultura dominante y abandono del original ni por el surgimiento de una cultura integradora con los aportes de los preexistentes. La diversidad cultural se considera algo bueno y deseable, se fomenta la práctica de tradiciones etno-culturales, se buscan vías para que la gente se entienda e interactúe respetando las diferencias” T.Todorov.
La discapacidad es, por tanto, una categoría social y política, es un emergente de la relación particular que tiene la economía, la sociedad y la cultura, respecto de la deficiencia; es por tanto un estigma, una forma de opresión social que impone limitaciones a las personas que portan algún déficit o alguna singular forma de correrse de la “normalidad” socialmente establecida. Ahora bien, más allá de los eufemismos semánticos que las diferentes generaciones ensayan para aliviar su culpa por sentir y tener culturalmente incorporada la discriminación y reproducirla, es necesario procurar cursos de acción en favor de la convivencia entre actores sociales de “diversa” condición. Creo que es tiempo de que en el bosque, no canten solamente los pájaros, sólo porque lo hacen mejor. La palabra clave para ello es: CONVIVENCIA.
“La convivencia exige tolerancia, no en el sentido de concesión graciosa, paternalista y misericorde con el otro al que se domina, sino en el sentido de aceptar aquello que es diferente. Una actitud intolerante está reñida con el establecimiento de relaciones armoniosas o de convivencia porque rechaza al otro, ya sea en su totalidad o en algunos aspectos esenciales en la vida de relación” T.Todorov.
A partir de este análisis macro de la diversidad y luego de haber señalado los aspectos críticos de un estado que intenta mostrar una faz progresista con leyes comprensivas, pero que al momento de la puesta en acción actúa en concordancia con una sociedad culturalmente discriminadora, debo señalar también aquellas acciones que considero positivas, provenientes de muchas personas comprometidas con la educación, con la problemática de la diversidad y con la calidad de vida y de aprendizaje de los niños que son “diferentes”, según la medida impuesta por el viejo “normalómetro”, dos veces centenario. En efecto, el encuentro federal sobre Educación Especial y /o Escuela inclusiva, realizado en el año 2000, rescata conceptos imprescindibles para poner en palabras, sin eufemismos, que existen personas con deficiencias físicas o intelectuales, a los cuales la ciencia debe procurar su disminución, pero que la discapacidad es una construcción social que se manifiesta en la omisión de acciones tendientes a facilitar la vida de las personas con deficiencias.
Así planteada la cuestión semántica y sociológica de la diversidad, queda por inferir cuáles son las pautas recomendables, en educación, para “reducir” la discapacidad como constructo social. Posturas en favor de la escuela común inclusiva y otras en favor de una Escuela Especial, coliden permanentemente en el discurso de la sociedad, ambas teorías con cientos de fundamentos atendibles, lo que ha devenido en una discusión interminable. A partir de lo expuesto y no exento de opinión en favor de ambas posturas, me inclino por estar de lado de una doble escolaridad para las personas afectadas. Por un lado una Escuela Especial que atienda la rehabilitación de sus deficiencias para desenvolverse en la vida diaria,(en especial personas con déficit sensorial o motriz), y por otro lado una inclusión escolar en la escuela común, ergonómica, fuertemente adaptada para reducir la discapacidad. Quizá esto sea una utopía, pero son ellas las que generan verdaderos cambios; lo peor que puede suceder es permanecer anclados en un debate sin fin, que sólo favorece a los discriminadores y al modelo “gatopardista” de producir cambios para que nada cambie.
La Agenda nueva de la educación requiere de decisiones políticas y que la sociedad de una respuesta global y articulada a la diversidad, que permita reparar los profundos desamparos anteriores, y se cree un tejido de sostén que aloje sin incertidumbre a “todos”.

Mario A. Valdez.

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FOUCAULT – BOURDIEU Algunas nociones sobre el Poder…

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Algunos conceptos sobre “el poder” en Michel Foucault y Pierre Bourdieu
Mikaela Roel Pérez

mikaelaroelperez@hotmail.com


Algunos conceptos sobre “el poder” en Michel Foucault y Pierre Bourdieu.

Estos pensadores franceses contemporáneos, quienes indudablemente marcan la línea de pensamiento actual, han abordado diferentes aspectos sobre los que rige la sociedad actual. Uno de estos elementos, prioritario en la manera actual de conformación social, es el poder. Tanto P.Bourdieu como M.Foucault, analizan el poder como eje de funcionamiento, pero cada uno con matices diferentes.

El pensamiento de Michel Foucault.

En sus reflexiones sobre el poder, Michel Foucault se centra en el estudio de la historia de lo que somos y en lo que nos vamos transformando, para lo cual investigó archivos, legajos y documentos, en los que intenta develar cómo, en cada época, las instituciones y las normas influyen y modifican a los individuos.

Foucault piensa el poder como una trama extendida en toda la sociedad, que involucra a todos los individuos y de la que nadie es ajeno. Dice Foucault: “En todo lugar hay poder, el poder se ejerce, nadie es su dueño o poseedor, sin embargo sabemos que se ejerce en una determinada dirección, no sabemos quién lo tiene, sabemos quién no lo tiene”

El poder tiene un gran espacio en el que se manifiesta y da lugar a distintas formas de represión, con lo que cualquier enfrentamiento con el poder aparece como transgresión. En su libro “Microfísica del poder”, Foucault determina un momento central en la historia de la represión: el paso del castigo a la vigilancia. Dice Foucault: “el momento en el que se ha percibido que era, para la economía del poder, más eficaz y más rentable vigilar que castigar”.

Habla del poder en su forma capilar de existencia; el poder se encuentra, entonces, en el núcleo de los individuos y alcanza su cuerpo, sus gestos, sus actitudes, sus discursos y su aprendizaje. Es decir que está presente en la vida cotidiana de los mismos.

Foucault ha señalado a lo largo de su obra que su objetivo no se remitía a analizar el Poder con mayúsculas, ni siquiera las instituciones de poder o las formas generales o institucionales de dominación, sino en estudiar las técnicas y los procedimientos por cuyo intermedio se pretende conducir la conducta de los otros: “sustituir la historia de las dominaciones por el análisis histórico de los procedimientos de gubernamentalidad”. Foucault intenta descubrir  las “tecnologías” que permiten una economía del ejercicio del poder, que lo hacen más efectivo. Intenta plantear la cuestión de la norma de comportamiento en términos “ante todo de poder, y de poder que se ejerce, y analizar ese poder que se ejerce como un campo de procedimientos de gobierno”.

Foucault contrasta la reclusión del siglo XVIII, que excluye a los individuos del circulo social,  con la que aparece en el siglo XIX, donde las instituciones como fábricas, escuelas, hospitales, prisiones, tienen por función ligar a los individuos a un aparato de corrección y normalización, si bien es sabido que los efectos terminan siendo los contrarios. En el siglo XIX aparecen una serie de instituciones más flexibles; las cuales no queda claro si forman o no parte del Estado, Foucault las denomina:  una “red institucional de secuestro infra-estatal”. De todas formas lo importante para el análisis son las funciones de ese aparato general de secuestro, una red en la que queda encerrada nuestra existencia.

La función de estas instituciones, ya sean pedagógicas, médicas, penales e industriales, sería la de contemplar el control, la explotación de la totalidad del tiempo de los individuos: son instituciones que se encargan de la dimensión temporal de la vida de los individuos.

En la sociedad feudal, por ejemplo, el control de los individuos se realiza a partir de la inserción local, por el hecho de que pertenecen a un determinado lugar. El poder feudal se ejerce sobre hombres que pertenecen a cierta tierra, así la inscripción geográfica es un medio de ejercicio del poder. En la sociedad moderna no interesa tanto el control espacial, como sí es fundamental que los hombres  inviertan su tiempo en beneficio de ella. El tiempo de los hombres se tiene que ajustar al aparato de producción. Así, el tiempo de los hombres es llevado al mercado y ofrecido a los compradores que lo cambiarán por un salario y ese tiempo de existencia del hombre, debe convertirse en tiempo de trabajo.

Otra función de estas instituciones de secuestro consiste en controlar los cuerpos de los individuos. Cuando Foucault dice: “el poder atraviesa los cuerpos” , plantea que si analizamos de cerca las razones por las que la existencia de los individuos es controlada por estas instituciones, veríamos que en esencia se trata de una apropiación de la máxima cantidad de tiempo y a su vez, controlar, formar, valorizar, según un sistema determinado, los cuerpos de los individuos.

Una tercera función de estas instituciones se relaciona con la creación de un nuevo tipo de poder: Un poder polimorfo, polivalente, en algunos casos como en la fábrica, un poder económico;  por otro lado, en todas estas instituciones rige también un poder que no sólo es económico, sino también político.

En estas instituciones se dan ordenes, se toman decisiones y se garantizan funciones como la producción o el aprendizaje, pero a su vez hay quienes tienen el derecho de castigar y recompensar; dice Foucault: “el micro-poder que funciona en el interior de estas instituciones es al mismo tiempo un poder judicial”.

Foucault considera que el poder siempre opera acompañado por una resistencia, y concibe la resistencia como parte del poder, no como algo que se opone a éste.

El poder no es algo inmutable, es una dinámica constante, una relación de fuerzas que atraviesa toda la sociedad, la constituye y transforma a la vez.

 

 

 

 

 

El pensamiento de Pierre Bourdieu.

 

Por su parte, Bourdieu ha producido una extensa obra en la que se esfuerza por develar lo que el sentido común calla y oculta, la tarea consistía para él en descubrir el orden social que se esconde tras el orden simbólico. En este sentido, Bourdieu entiende la sociología como una “ciencia de lo oculto”, que trata de poner en evidencia, dar visibilidad a los presupuestos tácitos, las naturalizaciones, que bajo apariencias de inevitabilidad se entretejen en el entramado del espacio social.

Una de estas nociones centrales en el pensamiento de Bourdieu es la de espacio social, el cual se constituye como un conjunto de relaciones o sistema de posiciones sociales que se definen, unas en relación con las otras.

Otra de las herramientas conceptuales de Bourdieu es la de “campo social”, noción que alude a un “espacio social específico”, en el que las relaciones se definen de acuerdo a un tipo de “capital”; que puede ser cultural, económico o simbólico. Dicho capital permite acceder a tomas de posición en uno u otro campo; pero, sobre todo, consolida el habitus”, que según Bourdieu “puede funcionar como capital”.

El análisis del campo social implica tres momentos, para Bourdieu:

En primer lugar, la posición del campo social en relación al campo del poder.

En segunda instancia, establecer la estructura objetiva de relaciones entre las posiciones ocupadas por los agentes o las instituciones que están en concurrencia en ese campo.

Por último se trata de “analizar los “habitus” de los agentes sociales, los diferentes sistemas de disposiciones que han adquirido a través de la interiorización de un tipo determinado de condiciones sociales y económicas y que encuentran en una trayectoria definida en el interior del campo, considerado una ocasión más o menos favorable para actualizarlo”.

En su libro “La Nobleza de Estado”, Bourdieu define el campo del poder como un campo de fuerzas y a la vez un campo de luchas. El campo del poder es un campo de fuerzas que está definido en su estructura por el estado de la relación de fuerzas entre formas de poder o diferentes tipos de capital.

Los agentes e instituciones que poseen determinada cantidad de capital específico, como el económico o cultural, utilizan diversas estrategias para transformar la relación de fuerzas que los lleva a ocupar posiciones dominantes en sus respectivos campos.

Los distintos tipos de capital son poderes específicos que accionan tanto en el campo de fuerzas como en el de las luchas.

La percepción estructural del campo del poder permite descubrir que cada uno de los campos que éste engloba, se organiza según una estructura homóloga a la suya; en un polo, con las posiciones dominantes económicamente y dominadas culturalmente; en el otro, con las posiciones dominantes culturalmente y dominadas económicamente.

El campo de poder es el campo donde se encuentran y enfrentan los que detentan diferentes poderes o especies de capital, que luchan por imponer el “principio de dominación dominante” o el “principio legítimo de dominación” intentando hacer valer “su poder” como el capital dominante en el conjunto de los campos sociales.

La noción del campo del poder permite ir más allá de la idea de la clase dominante para entender la relación de dominación.

Las relaciones de dominación en una sociedad o espacio social, son fijadas por la estructura de distribución de ese campo del poder en el que luchan quienes ocupan las posiciones de dominación y no es simplemente efecto directo de la acción ejercida por un conjunto de agentes.

Bourdieu sostiene que las relaciones de comunicación son siempre relaciones de poder, dependientes en su forma y en su contenido, del poder material o simbólico acumulado por los agentes o las instituciones implicados en esas relaciones.

Es en tanto que instrumentos estructurados y estructurantes de comunicación y conocimiento, como los “sistemas simbólicos”, cumplen su función política de instrumentos de imposición o de legitimación de la dominación y de ese modo contribuyen a asegurar la dominación, suministrando el refuerzo de su propia fuerza a las relaciones de fuerza que los fundan y contribuyendo así, como lo señalaba Weber, a la “domesticación de los dominados”.

El poder simbólico sólo se ejerce si es reconocido, o sea desconocido como arbitrario, por lo cual este poder no reside en los sistemas simbólicos sino que se define en y por una relación determinada entre quienes ejercen el poder y quienes lo sufren, es decir, en la estructura misma del campo donde se produce y reproduce la creencia. Señala Bourdieu que “lo que genera el poder de las palabras y las palabras de orden, el poder de mantener el orden o de subvertirlo, es la creencia en la legitimidad de las palabras y de quien las pronuncia”.

El poder simbólico es una forma irreconocible, transfigurada y legitimada, de otras formas de poder que implican la transmutación de las diferentes especies de capital, en capital simbólico, transformando las relaciones de fuerza en poder simbólico, capaz de producir efectos reales.

Convergencias y divergencias en las perspectivas de Foucault y Bourdieu.

De las lecturas de algunas de sus obras, podemos observar que ambos autores están preocupados respecto a las formas de generación, expresión y reproducción del poder en el mundo social.

En la obra de Foucault la idea de un poder que se ejerce de forma invisible y anónima, se puede relacionar a la concepción de Bourdieu del poder de la violencia simbólica.

Foucault define al poder como una relación de fuerzas, apunta a producir una develación de la temática, vinculando poder y saber; para ello ha hecho un profundo y extenso recorrido por las formas de poder que se ponen en juego respecto a la producción de saberes en torno a la salud y en torno al cuerpo y en cómo han evolucionado las formas de disciplinamiento que culminan con su enunciado: “el poder atraviesa los cuerpos”.

Bourdieu, por su parte, dedica la mayor parte de su obra a desarrollar herramientas de análisis para dar cuenta de las formas en que el poder atraviesa todas nuestras prácticas sociales.

Para Bourdieu, el poder es una presencia ineludible y éste aparece como un enfrentamiento: “todo poder de violencia simbólica, o sea, todo poder que logra imponer significados e imponerse como legítimo disimulando las relaciones de fuerza en que se funda su propia fuerza, añade su fuerza propia, es decir, propiamente simbólica, a esas relaciones de fuerza”.

Ambos autores coinciden en que el poder es una relación de fuerzas, la imposición de unos sobre otros, estableciendo una arbitrariedad y ligando así a los individuos, imponiendo significados legítimos. Se pasa de relaciones donde la dominación es clara a relaciones legítimas de dominación.

A través de sus respectivas investigaciones, ambos tenían como objetivo común indagar cómo los discursos, en especial el discurso científico, ejerce efectos de poder sobre determinadas prácticas instauradas socialmente.

La perspectiva sociológica de Bourdieu, enmarcada dentro de lo que se denomina sociología de la cultura, analiza el poder simbólico y la violencia simbólica. Acentúa que “lo real es relacional” y por lo tanto, toda relación social funciona como relación de fuerza o de poder. Será especialmente en el campo científico, dice Bourdieu, como campo de producción simbólica que el poder y las prácticas de violencia simbólica juegan un papel fundamental. Pues los sistemas simbólicos, cumplen la función política de instrumentos de legitimación de la dominación, que contribuye a asegurar la dominación a través de su poder propiamente simbólico, y que se ejercerá sólo en la medida que sea reconocido, legitimado. La particularidad de este poder simbólico, es que genera y legitima una cosmovisión del mundo, categorías que brindan pautas para percibir las cosas desde determinada perspectiva; la lucha por el poder, implicará entonces una lucha por detentar la cosmovisión dominante.

Ambos autores centran al poder como eje rector de sus análisis críticos del campo científico. Examinan el comportamiento político de una sociedad atravesado por una práctica discursiva determinada y descriptible. Por un lado para Foucault la relación entre poder y saber se centra en los efectos del poder que circulan en los enunciados científicos. Por su parte Bourdieu plantea que la lucha política es una lucha cognitiva, tanto practica como teórica, librada por el poder de imponer la visión legitima del mundo social.

Bourdieu sostiene que la razón contiene en si la virtualidad de un abuso de poder que cuando es producida en los campos de producción simbólica basados en la “escuela”, se involucran objetivamente en la labor de dominación . Esa virtualidad funcionar como capital simbólico que a su vez funciona como instrumento de dominación y legitimación.

Ambos concuerdan en que el poder atraviesa a toda la sociedad, y a medida que se va autolegitimando, también se va institucionalizando.

Para Bourdieu, la institucionalización “es una economización del ejercicio del poder”. Observa en la institucionalización algo similar a lo que observa Foucault con respecto a las tecnologías disciplinarias: el valor social se desarticula y la autoridad se diluye.

La disciplina, como técnica racional de dominación, se ejerce por medio de las instituciones, tanto en las escuelas como en las fábricas se utilizan los mismos mecanismos para lograr el efecto normalizador. Pero además Bourdieu considera que el mismo “habitus” funciona como “estructura estructurante”, es decir como principio de generación y estructuración de prácticas y representaciones que pueden ser objetivamente “reguladas” y “regulares” sin que esto sea el producto de obediencia a reglas.

Bibliografía.

Foucault, M – Microfísica del poder. Ediciones de La Piqueta. Madrid, 1992.

Foucault, M – La verdad y las formas jurídicas. Gedisa Editorial. Barcelona, 2003.

Foucault, M – Vigilar y castigar. Siglo XXI. Buenos Aires, 2008.

Bourdieu, P –  La nobleza de Estado. Educación de elite y espíritu de cuerpo. Siglo XXI. Buenos Aires, 2013.

Bourdieu, P –  Razones prácticas. Sobre una teoría de la acción. Editions de Seuil. Paris, 1994.

Bourdieu, P – Poder, derecho y clases sociales. Descelée de Brouwer. Bilbao, 2001.

 

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“EL JARDIN DE LOS SENDEROS QUE SE BIFURCAN” Orientación Vocacional Ocupacional en Adultos Mayores

ORIENTACION VOCACIONAL EN ADULTOS MAYORES

ALGUNAS REFLEXIONES.

“EL JARDÍN DE LOS SENDEROS QUE SE BIFURCAN”

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Prof , Neuropsic. Silvia Pérez Fonticiella

La  vejez.

La vejez se ha olvidado del olvido Y por eso se arrima a la memoria La vejez suele ser obligatoria Y sin embargo es tierna como un nido El corazón afloja su latido Y la sangre da vueltas en su noria De paso se entretiene con la historia y el amor no está insomne ni dormido Lo que falta vivir ya no encandila No importan escaseces ni abundancias El dios que vigilaba no vigila los años van borrando las distancias Y ya que la conciencia está tranquila La vejez guarda dos o tres infancias.

Mario Benedetti.

¿ELIJO EL TEMA O EL TEMA ME ELIJE A MI? El objetivo de este trabajo es el de deslizar una mirada, un tímido esbozo de hacer flexión con algunos conceptos de la disciplina: “Orientación Vocacional Ocupacional”, haciendo foco en los procesos de producción de subjetividad de los adultos mayores y sus posibilidades de elección de caminos vocacionales u ocupacionales. Este trabajo tiene sus antecedentes en un ensayo que realicé el año pasado referido a  “Adultos mayores e Informe Mundial” con el fin de proponer algunas ideas para que los adultos mayores desarrollasen proyectos autogestivos, tendientes a la auto-sustentabilidad en el mediano plazo, previa capacitación acorde a sus intereses y posibilidades. En ese momento, el tema surgió  “conscientemente” como una reacción de rechazo personal a esta popularizada actitud social de “archivar” al viejo en su casa o en establecimientos, o buscarle simplemente actividades recreativas. Pero a partir de lo que me hace obstáculo en el otro, obtengo como beneficio un espacio para pensar con el otro y pensarme-re-pensarme, develando así aquellas  pre-concepciones a través de las cuales, veo y hago hablar al otro de cierta forma. Creo que el titulo “me elije” por mi gran pasión por la literatura de Borges; en este caso me surgió una paráfrasis de su cuento: “El jardín de los senderos que se bifurcan”. En esta obra el autor juega con la física cuántica y la ficción en un laberinto-jardín donde los instantes se bifurcan; al llegar a un instante existen múltiples posibilidades de camino a elegir y el tiempo, puede transcurrir sobre las múltiples opciones que en cada instante emergen. El hombre está acostumbrado a enfrentar diversas alternativas y optar por una, a la vez que elimina las otras, sin embargo el constructor del laberintico jardín,  Ts´ui Pen, opta simultáneamente por todas, creando así diversos porvenires, diversos tiempos que también proliferan y se bifurcan.   INTRODUCCION. Toda representación del mundo impone también visiones sobre el mundo, jerarquiza y ordena contenidos de acuerdo a una ruta epistémica personal, que dará cuenta a su vez de cartografías del deseo; por lo tanto, nunca podrá ser una representación neutra u objetiva. Estamos hechos de manera tal, que comprender o saber es ya un fin en si, que no pide otra justificación. Pero el espíritu humano, por suerte, no se contenta con el placer solipsista de ser el poseedor de un saber encapsulado, sino que comprende para actuar y provocativamente, comprende para transformarse. También debemos considerar que, a diferencia de otras especies,  cada uno de nosotros es sujeto  que se toma como objeto, por lo cual lo que “somos” comprende, en un sentido, ese objeto que vamos a examinar. Lo que somos, después de todo, es también nuestra historia y a partir de ella misma y de los siempre provisorios resultados presentes, damos continuidad a nuestro pensar y a nuestra potencialidad hacia el futuro. Es en este sentido, entendiendo el conocimiento como un entrecruzamiento de cuestiones de diverso orden epistemológico, y desde un posicionamiento hermenéutico,  que nos acercamos a la orientación vocacional ocupacional como  objeto de conocimiento;   es desde ese lugar que intentaremos una aproximación a la heurística del proceso de “hacerse para ser”, entendido como un proceso que dura toda la vida, es decir un sujeto en proceso al modo “kristeviano”, siendo consciente de lo provisoria y acotada que podrá ser mi mirada al respecto. Me gusta pensar la vida de una persona como una danza, en la que múltiples variaciones de movimientos vayan enhebrando volátiles escenas cotidianas que darán soporte material a significantes propios y del Otro, en un peculiar entramado. Entramado singular, inédito, sobre-determinado, en el cual, en  momentos de cambios importantes, de quiebres , de  puntos suspensivos, de paréntesis,  se inscribirán eventos poderosos o significantes vacíos en la gramática del ser, y éste responderá  con todo lo que ha sido y lo que es y ¿por qué no animarnos a decirlo?, también con algo de eso que puede llegar a ser y aún no lo sabe FUNDAMENTOS SOCIO-HISTÓRICOS QUE HACEN CADA VEZ MÁS VISIBLE, EN LA AGENDA MUNDIAL, LA NECESIDAD DE INTERVENCIONES  CON LOS ADULTOS MAYORES. En julio de 1997 se llevó a cabo en Hamburgo la Quinta Conferencia Internacional de Educación de las Personas Adultas, organizada por la UNESCO y en particular por el Instituto de la UNESCO para la Educación, el centro especializado en política e investigación sobre el aprendizaje de personas adultas. La atendieron aproximadamente 1.500 delegados de todas las regiones del mundo, con representantes de 140 estados miembros y alrededor de 400 ONG. Además del trabajo de las comisiones y de las sesiones plenarias que debatieron sobre los documentos oficiales de la Conferencia, La Declaración de Hamburgo y La Agenda para el Futuro, hubo 33 grupos de trabajo organizados en torno a los temas y subtemas de la Conferencia.  “En todo el mundo, tanto en los países industrializados como en los países en vías de desarrollo, está cambiando la estructura de la población; en la actualidad se puede contar con vivir mucho más de lo que se vivía hace 50 años. Como consecuencia, existe una creciente demanda de educación de personas adultas, así como de otros servicios sociales; se ha reconocido que la educación puede jugar un papel vital al permitirle a las personas de edad seguir siendo independientes, mantenerse al tanto de las transformaciones de la sociedad y vivir una vida más plena.” Instituto  UNESCO para la Educación Quinta conferencia internacional de educación de la personas adultas CONFINTEA V, Hamburgo de 1997.       anciano con flores CELEBRACIÓN  DEL NACIMIENTO DE  LA VEJEZ.

Hokusai, el más famoso artista de toda la historia del Japón, cambió de nombre y apellido treinta veces, por sus treinta renacimientos en el arte o en la vida y noventa y tres veces se mudó de casa. Nunca salió de pobre, aunque trabajando desde el amanecer hasta la noche, creó nada menos que treinta mil pinturas y grabados. Sobre su obra escribió: De todo lo que dibujé antes de mis setenta años, no hay nada que valga la pena. A la edad de setenta y dos, finalmente, he aprendido algo sobre la verdadera calidad de los pájaros, animales, insectos y peces y sobre la vital naturaleza de las hierbas y los arboles. Cuando tenga cien años, seré maravilloso.” (Historia tomada de “Espejos”, del escritor Eduardo Galeano)

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 CARACTERÍSTICAS PSICOSOCIALES DE LOS ADULTOS MAYORES.

Cada ser humano procura Integrarse al espíritu de su época, de modo de apropiarse de sus temas, de apropiarse de una pequeña parcela del campo semántico dominante, como forma de poder reconocerse  y reconocer qué tareas concretas tiene por delante. Paulo Freire nos los dice de este modo: “…el hombre va dinamizando su mundo a partir de estas relaciones con él y en él, va creando, recreando; decidiendo. Va temporalizando los espacios geográficos. Hace cultura” En una especie de “juego creador”, el niño devenido en adulto activo, pasa la mayor parte de su vida tejiendo significantes que lo significan, que le hacen sentir útil, que como trabajador lo convierten en paciente demiurgo al servicio de ilusiones ajenas. El tener 20, 50 u 80 años no tiene en sí mismo significación alguna, si es que nadie se la adjudica; por lo tanto se irán produciendo colectiva e individualmente, diferentes sentidos de acuerdo a la historia singular, a lo social-histórico y a la cultura.

 

“…El carácter único del “yo” se esconde, precisamente, en lo que hay de inimaginable en el hombre. Sólo somos capaces de imaginarnos lo que es igual en todas las personas, lo general. El “yo” individual es aquello que se diferencia de lo general, o sea lo que no puede ser adivinado y calculado de antemano, lo que en el otro es necesario descubrir, desvelar, conquistar…”

Milan Kundera.  “La insoportable levedad del ser”

¿QUÉ SUCEDE CON UNA  PERSONA CUANDO DEJAN DE SONAR LOS TIMBRES DEL DESPERTADOR, CUANDO HAY TIEMPO SIN TIEMPO, CUANDO NADIE ADVERTIRÁ SU AUSENCIA EN ALGUNA PARTE DEL ORBE? Se producen alteraciones en  una de las dimensiones neuropsicofisiológicas más relevantes a la hora de analizar las vicisitudes cotidianas del adulto mayor: su cronobiología. Einstein afirmaba que sólo existen dos tiempos: el tiempo psicológico y el tiempo físico. El tiempo psicológico es el que cada uno de nosotros experimenta de forma cotidiana y que tendrá tantas posibilidades de variación como nuestras sensaciones subjetivas. El segundo tiempo depende de los sistemas de referencia de distintos observadores y tiene un límite, que constituye la otra cara de la relatividad einsteiniana: la constante física de la velocidad de la luz. Los fotones, partículas que viajan a la velocidad de la luz, carecen de tiempo, no envejecen. Pero nuestros sistemas de referencia externos, también se han modificado a lo largo de las épocas, lo que provoca una sensación de inquietud o desorientación cosmológica en  nuestra existencia, nuestro universo ya no es el de Ptolomeo, pero también ha dejado de ser el de Copérnico, el de Galileo o el de Newton. Pero el tiempo que más nos interesa, a los efectos de dimensionar lo que le sucede al adulto mayor, es el tiempo interno, ese tiempo en el que deberían converger en algún punto, el tiempo del proyecto y el de la realidad existencial. Algunos  científicos han estudiado este fenómeno del sentido interno del tiempo y han podido señalar que la presencia o ausencia de estímulos, produce variaciones decisivas en nuestra forma de captar el tiempo. De este modo, cuando disponemos de “todo el tiempo”, cosa que sucede en las vacaciones, o cuando ya no estamos insertos en el mercado laboral, el tiempo se vive como un vacío indeterminado. “En mis tiempos, había tiempo …, quizás el tiempo era como las frutas, se regalaba a los vecinos después de verlo madurar. Se compartía en las veredas, entre abanicos y señores…”  Maria Elena Walsh. En otros tiempos…, había tiempo, había padres, había abuelos que sentaban en su regazo a los nietos y les contaban innumerables historias, con las que no sólo se favorecía la fantasía del niño, sino que el propio abuelo podía volver a  sentirse joven y vital siendo, muchas veces, el protagonista de increíbles hazañas. Les puedo asegurar, que un pequeño no olvida jamás los relatos que le cuentan o que les leen sus abuelos; incluso cuando es mayor, se los reproduce a sus propios hijos. Soñar para crear, crear para crecer… El encuentro de la palabra y el gesto con nuestros seres queridos, deja una huella indeleble en todo ser humano, una huella que le hace encontrar posteriormente el placer y la motivación para el diálogo, para la lectura, para la escritura. A medida que la edad avanza, el tiempo parece transcurrir con mayor rapidez. También se han encontrado diferencias, entre la percepción del tiempo en personas que viven en una ciudad, agobiadas por el estrés del síndrome de la prisa, y en personas cuya actividad se desarrolla en el campo o alejadas de la gran urbe. Pero las investigaciones coinciden en que más allá de las diferencias personales respecto a la sensación de velocidad y durabilidad, la generalización apunta a una sensación de que el tiempo ya no está a nuestra disposición, a nuestro alcance, como que constituye una dimensión ajena a nosotros.

Ser moderno es parte de un universo en el que según Marx, todo lo que es sólido se desvanece en el aire.” Marshall Berman No obstante, el adulto mayor queda atrapado en determinados ritmos y velocidades, discursos totalizadores y homogeneizantes, a partir de los cuales su cuerpo se expresa en una dimensión espacial, imposibilitado de acceder también a una dimensión temporal, histórica y deseante.

“En los últimos años, la Abuela se llevaba muy mal con su cuerpo. Su cuerpo, cuerpo de arañita cansada, se negaba a seguirla. -Menos mal que la mente viaja sin boleto….” –decía-

–          El libro de los Abrazos.  Eduardo Galeano

LAS INSTITUCIONES: ESOS LUGARES DE CONTENCIÓN QUE HACEN BORDE EN LOS LÍMITES DE LA MODERNIDAD LÍQUIDA.

René Käes en “Sufrimiento y psicopatología de los vínculos institucionales” sostiene que: “…la institución nos precede nos sitúa y nos inscribe en sus vínculos y sus discursos…. Descubrimos también que nos estructura y que trabamos con ella relaciones que sostienen nuestra identidad.” La naturaleza errática y esencialmente impredecible del cambio contemporáneo, ha modificado la forma de “estar en el mundo”, ya sea porque estamos signados por el síndrome de la prisa, o participar en una red de significantes institucionales y sociales cuyos  discursos, sustentados en enunciados que han dejado de contener aquellas palabras que nos servían de referencias por remitir a solidez, estructura y duración, han sido sustituidos por otros que aluden a la volatilidad, remplazo fácil  y corta vida. En esta línea de pensamiento sobre las instituciones, se me ocurre pensar que si  conceptualizamos a la institución como “sistema de vinculación en el cual el sujeto es parte interviniente y parte constituyente…”, (R. Kaes), podemos considerar que ya desde el primer esbozo de vida intrauterina, en la polifonía de los intercambios madre-hijo, estamos ante un  fenómeno social, pero también institucional inaugural. ¿Qué sucede respecto a las opciones vocacionales y ocupacionales cuando las instituciones se vuelven vulnerables al vértigo paroxístico del cambio de estado, a un tiempo en  el que parece estar siendo absorbido por los agujeros negros de la cotidianidad tecnológica, a una memoria expulsada del cerebro, y como al decir de Marx, todo lo sólido se desvanece en el aire? Es posible que se produzca  un mecanismo de elusión del conflicto que el deseo genera, llevando a una negación y/o sobre-culpabilización  del propio deseo. Los supuestos sociales respecto a su nueva posición de “pasividad”, de dejar su lugar a los jóvenes, de que ya no puede hacer tal o cual cosa, le van devolviendo una imagen, que el propio sujeto “compra”, y a partir de la que aparece un empobrecimiento y reducción del campo de interés  y de sus niveles de actividad. Ante la dificultad para sentirse contenido, (en la medida que la “institución interna” se torna menos sólida), y se manifiesta una suerte de  “arrinconamiento” del deseo, su expresión se va reduciendo  a formas socialmente permitidas, como por ejemplo, producir síntomas somáticos, aislamiento social y otros procesos de declinación “esperados” socialmente. Es así que el imaginario social,  ve con “buenos ojos” que el adulto mayor alimente a las palomas en la plaza, se quede en la casa, haga la comida, vea la telenovela, cuide a los nietos… Pero no tolera fácilmente que esta persona busque alternativas del uso de su tiempo, más acorde a sus necesidades cognitivas y afectivas. La vejez, permite una suerte de “vuelta”, de regreso a casa, una sensación similar a la de Ulises retornando a su amada Ítaca, lo que le habilita para redescubrir el sendero en el que quedaron las huellas de los pasos perdidos de la infancia, la gran magia del regreso hacia sí mismo, de re-introyección de todas esas partes del “self”, que se fueron depositando en los grupos, en las instituciones, por las que ha transitado durante la vida.

EL HOMBRE ANTE LA MUERTE.

Éste es otro tema que me resulta muy relevante, debido al peso que debe tener en el adulto mayor y su elección vocacional ocupacional: ¿Cuáles son las representaciones que la persona tiene de la  muerte? Para encontrar respuesta a esta pregunta, comencé a bucear en las páginas de un libro de Phillippe Ariés: “El hombre ante la muerte”,  esperando continuar la lectura durante el verano, en procura de hallar algunas claves que funcionen como indicadores de ruta para pensar y escribir sobre este tema. Ariés hace un recorrido por las diferentes concepciones de la muerte a lo largo de las épocas y distingue etapas que van desde la muerte domesticada del medioevo a la muerte prohibida y negada de nuestro siglo. Sostiene en su tesis que hay diferentes actitudes que dan cuenta de una cronología de transformación de las representaciones psíquicas y actitudinales, en las que distingue “la muerte domesticada, la propia,  la del otro y la prohibida” A partir de una breve  primera lectura me pregunto: ¿de qué manera el mundo de los muertos a través de las representaciones y significados que se construyen en distintas temporalidades, configura prácticas y elecciones del mundo de los vivos? Con ayuda de los poetas, (como dice Freud), sabemos que es importante poder investigar qué sucede con  las representaciones del sujeto a medida que transcurre el tiempo y enunciamos con Neruda:  “nosotros los de entonces ya no somos los mismos…” Pero justamente, si hay algo muy saludable en nuestra vejez, es el permitirnos parirnos nuevamente, atrevernos a ser un nuevo sujeto, a la manera que Hokusai y sus treinta renacimientos… Cuando leo los escritos de Paulo Freire respecto a la alfabetización de adultos, no puedo dejar de encontrar analogías, entre su forma de abordar los procesos de alfabetización y la forma de rescatar al adulto mayor del exilio socialmente impuesto. Para poder orientar  al adulto mayor en su regreso a la “amada Ítaca” interior, donde está el germen y el potencial para enfrentar una nueva etapa de vida, debemos tener bien clara una postura ética de respeto a su trayectoria de vida y a su deseo. En una entrevista individual o grupal de orientación, bien podríamos aplicar lo que dice  Freire, es necesario el ejercicio de oír y de hablar como formas de expresión. Es preciso escuchar al otro, para apropiarnos de parte de su universo vocabular, entrar en su lógica, en la oquedad de su campo semántico, para que cuando le hablemos,  experimente empatía, pueda sentir nuestro interés y nuestra preocupación por comprender sus inquietudes, sus expectativas, sus temores. Es necesario Inaugurar una experiencia dialogal, intra e inter-generacional, donde la conversación permita que estos sujetos obligados al exilio de la “pasividad”, puedan desarrollar y auto-gestionar una serie de visiones y paradigmas capaces de explorar sus propias experiencias e historia de manera más minuciosa y profunda, de modo de estar preparados para hacer elecciones posibles y responsables que les llevará a disfrutar de una experiencia liberadora.

UN JARDÍN SEMBRADO DE  INTERROGANTES…

El crecimiento de personas de edad, en la población, produce un impacto social, cultural, biológico y psicológico, que impacta en la subjetividad, en el imaginario, modifica y obliga a desarrollar nuevas dinámicas sociales, culturales, simbólicas y formas de intercambio económico.

¿Estamos preparados para enfrentar esta realidad?

La preocupación por los temas de la vejez, ha tomado diversas posiciones a través del tiempo.  Propongo aquí algunas referencias del libro “De Senectute”, o también traducido como Catón el Viejo o De la Vejez, que Marco Tulio Cicerón escribió aproximadamente en el siglo II a.c. para ver que muchas de las inquietudes, muchos de los conceptos que nos sirven de marco teórico para pensar la vejez y su “orientación” no son prerrogativas de nuestra época. “Hay que prepararse para la vejez…”, dice Catón, a través de Cicerón… “…conviene leer epitafios, lo cual, además de ejercitar la memoria, renueva el recuerdo de los muertos” Según Cicerón, esto permite rememorar personalidades y acontecimientos significativos, para que no se desvanezca la memoria social y cultural. “La pérdida de la memoria  se evita ejercitándola…” Cicerón explica que, en realidad, ni el viejo ni nadie recuerdan y aprenden cosas que no le despierten algún interés. Cicerón pone en boca de Catón muchos argumentos que provienen de la tradición griega, en especial de Platón y expone por ejemplo que la culpa que la vejez sea ingrata, no tiene que ver con ella misma, sino en las costumbres, en cómo se ha vivido; señala que si alguien ha cultivado la virtud, si ha sido moderado, si ha tenido una vida “bien llevada” , no debiera tener mayores quejas o penas. Silvio Rodríguez nos canta: “yo me muero como viví…” en su canción El Necio. En su obra, Cicerón, hace muchas recomendaciones de cómo se debe “vivir” la vejez, de priorizar las ocupaciones que hacen trabajar la mente más que el cuerpo, ejercitar la memoria con determinados ejercicios y da muchos ejemplos para argumentar que la vejez no es sinónimo de detención de actividades. Admite que  se modifica, tal vez , el tipo de área que se puede hacer o cómo hacerla en función de la disminución de la fuerza física, por ejemplo, pero brinda un panorama muy optimista acerca de la nueva identidad que puede construir el anciano. Podríamos hacer una lectura tal de “De Senectute”, que nos invitaría a jugar diciendo que Cicerón, fue el primer orientador vocacional ocupacional de los adultos mayores… Articulando el discurso griego y nuestros marcos teóricos podemos afirmar que: Se envejece como se ha vivido, según la clase social a la que se pertenezca, según el género y las condiciones del trabajo desempeñado.  b9bcb0833fcfcf19d97cfbb39c57af08

 

¿CÓMO ENTENDER LO QUE HABLA EN EL OTRO?

 

Orientar  o Des-orientar?

 

La vejez, más allá de un cuerpo que comienza a des-andar, a producir una suerte de disortografía conductual, es esencialmente la construcción de un imaginario social, que es el gran productor de significados sobre los que cada uno hace construcciones de lo que es ser viejo. Estas construcciones van configurando estereotipos que fundan discursos con una fuerte impronta valorativa, que se vuelven imperativos y categóricos para determinadas épocas y co-construyen nuestra subjetividad. Bohoslavsky, en su obra “Teoría, técnica e ideología”, (1974), afirmaba que la elección vocacional esta necesariamente sobredeterminada por la familia, la estructura educacional y los medios masivos de comunicación, de tal manera que es posible afirmar que más que elegir, el sujeto es “elegido” por la cultura.”  (Apuntes de cátedra OVO Prof. Peralta UBP)

“Es preciso construir modelos que develen la articulación entre el sistema social que constituye a los hombres y los sujetos que los soportan, lo mantienen pero también lo transforman”

Bohoslavsky 1974.

Al adulto mayor, codificado por estos discursos y estereotipos dominantes, no le resulta fácil modificar esa “orientación”, influido por las presiones internas como externas, que en su mayor parte son inconscientes, para desempeñar el “trabajo de viejo” Es en este sentido que me animo a pensar que una primera intervención posible, podría tener que ver con des-orientar, para luego  acompañar al sujeto a  re-escribirse. En una época de recesión de los vínculos interpersonales, es necesario animarlo a bordear territorios fronterizos donde la emergencia de una alteridad amenazante se transforme en compañera de ruta,  para construir la alternativa de un real posible. Ayudarlo a enfrentar el vacío necesario que producen los duelos, esa fragmentación necesaria que hace que el sujeto se enfrente a una oquedad abisal poblada de fragmentos de un pasado y un presente, y  comenzar  a alisar esas  hojas amarillas de la bitácora de su vida y animarse a bocetar, a ensayar nuevas formas de escritura. “Todo el que quiere nacer tiene que destruir un mundo…”   Herman Hesse,Demian”  

La vejez, más allá de las señales del cuerpo,

es fundamentalmente la construcción de un imaginario social específico que da significados y construye valores acerca de lo que significa ser un adulto mayor o estar en la senectud,

o ser un viejo o un anciano.

Nelson Mandela.

    ALGUNOS AUTORES Y CONCEPTOS QUE ME  AYUDAN  A BOCETAR IDEAS… LA  “RELACIONALIDAD DEL YO”. D.

Winnicott aporta algunos conceptos que desarrolla a partir de la obra de Melanie Klein y que parecen importantes para tener en cuenta a la hora de orientar a los adultos mayores. Me refiero a la capacidad de estar solo,  y al término acuñado por Winnicott que es “relacionalidad del yo”. Siguiendo a Klein, Winnicott señala:  “…la capacidad de estar solo depende de la existencia de un objeto bueno en la realidad psíquica. El pecho o pene internos buenos, o las buenas relaciones internas están lo suficientemente bien emplazados y defendidos como para que el individuo se sienta confiado acerca del presente y el futuro.” D.W.Winnicott. “Los Procesos de Maduración y el ambiente facilitador” Plantea Winnicott que la capacidad para estar solo es un fenómeno sumamente refinado, que tiene como base una paradoja, “se trata de la experiencia de estar solo mientras alguien más esta presente” Siguiendo al autor, considero esta capacidad como muy relevante para indagar en el adulto mayor a orientar, pues “la capacidad para estar solo es casi un sinónimo de la madurez emocional”    

LA GRAMÁTICA DEL SUJETO. Tanto Ricoeur como Kristeva, emplean la teoría de la narración-ficción para hablar sobre el sujeto; específicamente, cómo el sujeto se construye a través de la narración. El sujeto, entendido como un texto, se autoconstruye en la medida que se va narrando…, ¿Hay acaso una gramática de la subjetividad en proceso?;  figuras topológicas, sintaxis, procesos de semiosis, que van negociando significados pero que ceden inevitablemente a la seducción de las cartografías bocetadas por el huidizo deseo… ¿Qué rol cumpliría el psicólogo, el orientador, en este caso un compañero de ruta para descifrarse a uno mismo?   Acudiendo a una experiencia personal, contaré que un día, camino al Jardín maternal al que concurría  mi hija Florencia, de 4 años, ella me interrogó: -Mamá, ¿existimos en realidad o simplemente somos un cuento que alguien está contando  y cuando se acabe nos morimos…?” Ese “alguien” que Florencia menciona como el lector o el contador de cuentos que da marco material o virtual a una historia… ¿lo podremos relacionar con el deseo que escribe en invisibles y encriptadas caligrafías la hoja de ruta del sujeto? Las carencias, las disfuncionalidades de los vínculos tempranos, van modelando el psiquismo de tal forma, que podríamos pensar que dejan “huecos”, como agujeros negros que absorben la energía que el sujeto podría canalizar a través de la creatividad, la energía que podría sublimar y queda enquistada en esas estructuras, encapsulada como un reservorio  energético… Entonces me pregunto: Ese reservorio energético, ¿se podrá volver a utilizar en alguna otra etapa y circunstancias de la vida? Hasta hace poco, pensábamos que los agujeros negros, tragaban la materia cósmica de su rededor y nunca más la liberaban. Hace pocos días, buceando  en publicaciones de astronomía, leí que un gran agujero negro “traga-galaxias”, escupió literalmente un “quásar”; no pude evitar relacionarlo con algunas de mis ideas o metáforas explicativas acerca del aparato psíquico, más exactamente, de los agujeros negros del inconsciente y acudió en mi ayuda Julia Kristeva. Ella considera que el desarrollo de la actividad representativa del sujeto, implica un fenómeno de “revuelta”, que es una posibilidad de posicionarse subjetivamente recreando y re editando situaciones productivas…

“…como soy de formación lingüística me dedique primero a entender el significado de la palabra que tiene origen sánscrito y quiere decir: pasar hacia atrás y volver hacia el futuro”

“A diferencia de las certezas y las creencias, la revuelta permanente e ese cuestionamiento de sí mismo, del todo y de la nada, que evidentemente, ya no tiene lugar o razón de ser”

J. Kristeva. El provenir de la revuelta. 1998.

Haciendo flexión con este término y concepto de Kristeva, podemos pensar que para que se produzca esta re-vuelta, el sujeto debería poder “viajar” a  través de su historia libidinal, buscando algo así como “puntos de restauración del sistema”, instancias en las que “funcionó bien”, para poder tomar de allí los significantes, la energía necesaria para construirse una nueva identidad al modo como construían las antiguas civilizaciones sus ciudades: la nueva sobre los cimientos de la vieja. ¿Podremos, en determinadas situaciones, obtener “material” para re-construirnos de esos “agujeros negros” del inconsciente? Esto le permitiría transformarse, crearse acorde a sus necesidades actuales, pero sin dejar de reconocerse.  

LA CONSTRUCCIÓN SOCIAL DE LA VEJEZ.

Algunas ideas para pensar el Malestar. ¿Qué peso específico tienen las configuraciones mediáticas, la publicidad, el consumismo desaforado de nuestra época, en la identidad vocacional y ocupacional del anciano? La sociedad transformó al viejo, de sujeto a objeto social de cuidado y protección. Sin embargo, esto no quiere decir que así se respeten más su derechos y se cubran sus necesidades, sino que pienso que está operando un paradigma del encierro, al que podemos pensarlo junto con Foucault; así como en la modernidad a los huérfanos, a la infancia y a los enfermos mentales, parecería que a los viejos se los encierra en esa doble modalidad de crueldad y cuidado. Si repensamos el tema bajo la mirada de Foucault, en realidad hay dos grandes modelos que son, según él, maneras de ejercer el poder y que han primado en diferentes épocas; estos son: El modelo de la lepra y el modelo de la peste. Estos fueron aplicados a determinados grupos sociales: los locos, los enfermos, los criminales, los desviados, los niños, los pobres. Como Foucault lo señala, el gran modelo que primó hasta el siglo XVIII, fue el de las prácticas de exclusión, de descalificación, exilio, rechazo, privación, negación, desconocimiento, (modelo basado en la exclusión de los leprosos en la Edad Media). En cambio a partir de siglo XVIII, el otro modelo que se fue gestando y consolidando de manera más sutil, es el que menciona Foucault en “Los anormales”, basado en el modelo de la peste, que no trata de expulsar, sino de establecer, fijar, dar su lugar, asignar sitios, definir presencias, sin rechazo, sino inclusión. Plantea Foucault que pasamos, con este último modelo, a la invención de una nueva tecnología positiva del poder. ”La reacción a la peste es una reacción positiva; una reacción de inclusión, observación, formación de saber, multiplicación de los efectos de poder a partir de la acumulación de la observación y el saber. Pasamos de una tecnología del poder que expulsa, excluye, prohíbe, margina y reprime, a un poder que es por fin un poder positivo, un poder que fabrica, que observa, un poder que sabe y se multiplica a partir de sus propios efectos.” Las prácticas sociales y los discursos que se instituyen a partir de estas tecnologías,  influyen en el imaginario social creando nuevas categorías para re-ubicar a las personas. Por lo tanto, el “constructo vejez” es una construcción social  que  está inscripta en  un modelo hegemónico de juventud, que ha generado determinados estereotipos y valoraciones que tiñen ideológicamente nuestras prácticas. Como señala el Lic, Sergio Rascovan: “el contexto es parte del propio texto de la elección, por ende un elemento fundante en ella.” Pero por suerte…. “los viejos “   se resisten!!

Abuelos.  

Para muchos pueblos del África negra, los antepasados son los espíritus que están vivos en el árbol que crece junto a tu casa o en la vaca que pasta en el campo. El bisabuelo de tu tatarabuelo es ahora aquel arroyo que serpentea en la montaña. Y también tu ancestro puede ser cualquier espíritu que quiera acompañarte en tu viaje en el mundo, aunque no haya sido nunca pariente ni conocido. La familia no tiene fronteras… …explica Soboufu Somé , del pueblo Dagara:  “nuestros niños tienen muchas madres y muchos padres. Tantos como ellos quieran” “y los espíritus ancestrales, los que te ayudan a caminar son los muchos abuelos que cada uno tiene. Tantos como quieras”

Espejos. Eduardo Galeano.

  VOCACIÓN Y VERDAD.

“La vocación es un conjunto de procesos psicológicos que una persona concreta moviliza en relación al mundo profesional en el que pretende incardinarse o en el que ya está instalado. Lo vocacional se centra en el individuo como persona completa con proyectos de vida individualizados (…) y resume la historia personal conjugándola o superando las connotaciones y limitaciones sociales o de otro tipo, del mundo ocupacional”

La ocupación o profesión, incluye grupos de trabajos, organizaciones, empresas, actividades pero además una preparación previa para la misma. Cita de Rivas, en  “Descubrir el camino” –  Marina Müller. “Los orientadores somos acompañantes, co-pensadores, agentes movilizadores que brindamos un contexto de reflexión y actividades que dan espacio y tiempo para replantear los conflictos, las crisis de identidad  y de ideales, las problemáticas sociales, educativas y laborales.  “El eje o foco de nuestra tarea es acompañar el aprendizaje de los consultantes sobre si mismo y sobre la realidad ocupacional para construir un proyecto personal de inserción laboral.”

Descubrir el camino. Marina Müller.

DECIR LA VERDAD ACERCA DE UNO MISMO…

Foucault justificaba la importancia del tema de la sexualidad al afirmar que “a diferencia de la mayor parte de estos otros grandes sistemas de interdicciones, el que concierne a la sexualidad ha sido emparejado con la obligación de decir la verdad acerca de uno mismo a través de la sexualidad, este acoplamiento singular entre la prohibición de hacer y la obligación de decir, que será un problema cuya historia Foucault va a perseguir desde la antigua Grecia. Decir la verdad acerca de uno mismo a través de la sexualidad, “ …ese acoplamiento singular entre la prohibición de hacer y la obligación de decir…”; ¿acaso esto no tiene que ver con  elecciones,  con intereses, con un proyecto de vida, con la historia personal que se pone en juego en toda elección vocacional u ocupacional, con el orientador y su rol de “acompañar el aprendizaje de los consultantes sobre sí mismos”? Siguiendo a Foucault, podemos pensar que las intervenciones en orientación vocacional y ocupacional también tendrían que ver con “técnicas” hermenéuticas. En su Curso 1981-1982 en el College de France, titulado “la hermenéutica del sujeto”, Foucault desarrolla magistralmente una noción griega que indica como “muy compleja y rica” , con una larga vigencia en la cultura griega, que es la de “epimeleia heautou”, señalando que la traduce mas o menos como “inquietud de si”, “el hecho de ocuparse de uno mismo” . Esta noción Foucault la trabajará buscando la relación con la prescripción délfica “gnothi seauton” o “conócete a ti mismo”  tal vez más conocida en nuestra cultura por las referencias de Sócrates. Profundizar en este tema, excede el tiempo y el trabajo que estoy realizando, por lo cual, sintetizaré que ideas me surgen a partir de la lectura  de Foucault: Foucault se plantea interrogantes respecto a por qué  elige estas  dos nociones griegas, y a través de las jornadas de trabajo en su cátedra encuentra relaciones entre ellas, pero especialmente, rastreando en la antigüedad grecolatina la noción de “la inquietud de si”, ve qué puede construir… “un corpus que defina una manera de ser, una actitud,  formas de reflexión, practicas que hacen de ella una especie de fenómeno extremadamente importante, no sólo en la historia de las representaciones, no sólo en la historia de las ideas o las teorías, sino en la historia misma de la subjetividad o, si lo prefieren, en la historia de las prácticas de la subjetividad” En la Howinson Lecture, Foucault va a reclamar la especificidad propia de las “tecnologías de uno mismo” , que él complementando la clasificación de Habermas define como: “técnicas de producción, de significación y de dominación”.

“aquellas técnicas que permite a los individuos efectuar un cierto número de operaciones en sus propios cuerpos, en sus almas, en sus pensamientos, en sus conductas y ello de un modo tal que los transforme a si mismos, que los modifique, con el fin de alcanzar un cierto estado de perfección, o de felicidad, o de pureza o de poder sobrenatural, etc. etc. Permítaseme que llame a ese tipo de técnicas, las técnicas o tecnologías de uno mismo (the self)”.

En el comienzo de “ Tecnologías del “self””, plantea:

“mi objetivo no eran simplemente los actos permitidos y prohibidos, sino los sentimientos representados, los pensamientos, los deseos que pudieran ser experimentados, los impulsos que llevaban a buscar dentro de si cualquier sentimiento oculto, cualquier movimiento del alma, cualquier deseo disfrazado bajo formas ilusorias”

Articular estos conceptos trabajados por Foucault en lo que tiene que ver con encontrar la verdad de uno mismo, ocuparse de “la inquietud de si, como conceptos que nos permitan investigar y , analizar las practicas de la subjetividad, tal vez nos podrían servir también como “caja de herramientas” , como “tecnologías “ al estilo de este autor, para tener otra perspectiva desde donde pensar nuestras intervenciones en orientación vocacional ocupacional.  

PARADIGMA DEL ENVEJECIMIENTO ACTIVO.

Dentro de este paradigma me parece que tiene un rol muy importante la actitud preventiva, la implementación de políticas y prácticas que otorguen importancia a las propuestas de capacitación, recreación y estudios de post-grado, dirigidas a la familia, los cuidadores, los profesionales que trabajan con los adultos mayores…

El abandono, el maltrato y la violencia contra las personas de edad.

La violencia contra los adultos mayores pueden adoptar muchas formas y se producen en todas los ámbitos sociales, económicos, étnicos y geográficos. Entre los factores de riesgo que llevan al maltrato de los adultos mayores figuran el aislamiento social, la imagen que se tiene de las personas de edad en la sociedad y el deterioro de los lazos entre las generaciones. Pero en particular y en relación con el posicionamiento que adopta la familia del adulto mayor o el que puede adoptar un profesional consultado, me interesa tomar estas palabras de la Dra Silvia Bleichmar para pensar: “La indiferencia, el desinterés ante la palabra del otro, son también formas de crueldad y de violencia que se ejercen de manera menos visible que la cachetada o la paliza” A estas formas de violentación subjetiva que menciona Silvia Bleichmar, agregaría, que también el detentar el saber y el poder de decidir sobre el curso de vida de un adulto mayor, sea el actor la familia o un profesional también es una forma de violencia simbólica des-subjetivante. Pero tampoco debemos dejar de lado, los modelos propuestos por la sociedad a través de los medios, y otros “aparatos ideológicos”.

 

“EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO”…. NUEVAS FORMAS DE SER “VIEJO”    elegir la fila para la vida     ABRIR ALGUNAS PUERTAS….

 

Toda práctica humana es un fenómeno social que no sólo socializa saberes, teje redes vinculares, diseña formas organizacionales y distribuye capital cultural, sino que además, es co-productora de subjetividad. Los ancianos están buscando nuevas formas de “ser viejo” y dentro de ellas se está generando una identidad contra-caducidad que está emergiendo fuertemente frente a los profesionales y recién estamos pensando qué hacer con esto…. Enuncia Marina Müller, respecto a la tarea del orientador vocacional: “…abrir algunas puertas para que cada cual encuentre algunas pistas para recorrer “un camino con corazón”, su propio camino protagónico, en le cual el trabajo y la ocupación de cada cual, en apertura a los otros seres humanos lleguen a ser espacios de creación personal y social”.       “Descubrir el camino”, 2004 Dice  Foucault, algo que sintetiza de alguna manera mi inquietud y mi curiosidad volcada en este trabajo: “Mi trabajo es abrir ventanas donde había muros…” Este trabajo intentó ser un espacio donde plantear interrogantes, ensayar reflexiones, articular marcos teóricos y pensamientos, tal vez un primer boceto de ideas que me inspiren a profundizar, para seguir aprendiendo y conociendo, y sobre todo para seguir interrogándome, porque tener siempre una pregunta, es una forma de asegurarme que estoy viva e inacabada, como exclama Paulo Freire: “¡Qué suerte tengo de ser un sujeto inacabado, incompleto, porque esa experiencia me lleva a buscar, es el motor esencial del conocimiento”    

ANEXO.

ALGUNAS IDEAS QUE SE ME OCURRIERON PARA TRABAJAR EN GRUPO CON LOS ADULTOS MAYORES Y QUE PUEDEN SERVIR COMO ESTRATEGIAS DE RELEVAMIENTO DE INFORMACION QUE COMPLEMENTEN LAS TÉCNICAS Y ENTREVISTAS SISTEMATIZADAS DE ORIENTACION VOCACIONAL Y OCUPACIONAL  o TALLERES DE PREPARACIÓN PARA QUE LOS ADULTOS MAYORES PUEDAN HACER SUS ELECCIONES.

 

POBLACION OBJETIVO: Adultos mayores a partir de 65 años.

OBJETIVOS GENERALES Promover formación de grupos de adultos mayores que logren emprendimientos económicos autogestivos y autosustentables.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS. Promover la restitución de una imagen de adulto mayor que se ha retirado del sistema activo de trabajo, como un sujeto que ha cambiado de posición y que tiene potencialidades para asumir nuevos roles en el cambiante mundo moderno. Promover instancias de capacitación, así como de expresión y esparcimiento adecuadas a los tiempos y posibilidades de los grupos de adultos mayores con los que se trabajen. Promover la construcción de nuevas trayectorias de estudios y de trabajos acorde a las circunstancias y posibilidades de esos adultos mayores. Promover, acompañar en la búsqueda y  construcción de una nueva identidad personal, profesional, y laboral para personas que ya se han retirado del sistema formal de empleo.  

ENCUENTRO PARA CONOCERNOS. Contar algunas cosas de la vida cada uno, como: quién es, cuántos años tiene, qué hace, con quién vive, qué le gusta y qu+e le disgusta… Es importante, también, fijar un encuadre para las reuniones, lugar, hora, día y frecuencia semanal. Intercambiar datos personales, dirección teléfono, email, promover la solidaridad y colaboración entre ellos..

Taller de expresión: “Sueños compartidos”:  1 + 1 = 3 Escribir una narración.

Escribir, como forma de dejar una huella, un testimonio de su presencia en el aquí y ahora, y en el después. Escribir permite al sujeto reencontrarse con pedazos propios, escudriñar el archivo de la memoria, enfrentarse a una visión de paralaje entre dos escenas, la que manifiestamente recuerda, la que han cuestionado en el tiempo sus creencias y percepciones y la que realmente fue. Pero permitirnos soñar,  …conectarnos con ese  universo simbólico que nos sirva de tabla de surf para atravesar las olas del espacio-tiempo…. La narración apunta a que cada uno exponga lo siguiente: A) Que sueños cree que aún le falta cumplir y cómo cree que podría lograr realizarlos? b) Con que herramientas cuenta en la actualidad para cumplir esos sueños ¿ c) Cuales son las ventaja de la edad adulTa y como puede darle un uso positivo? 2da etapa. Lectura y debate de lo escrito por cada uno y análisis de los contenidos. 3era etapa Elaborar entre todos un plan para llevar a cabo el mayor sueño de cada uno y explicar por qué es posible. 4ta etapa. Con los escritos de todos elaborar un escrito sobre las posibilidades de la 3era edad y publicarlo en alguna revista barrial con el nombre del grupo. Observar en que medida el adulto mayor se reconoce, se posiciona como autor.

TALLER DE EXPRESIÓN: “Sueños compartidos: en la calle codo a codo somos mucho más que dos…”

1era etapa. Leer cada uno en clase y en voz alta un cuento de autor conocido. 2da etapa. Debatir sobre cada cuento para lograr la correcta comprensión de su lenguaje literal y figurado. 3era etapa. Trabajar en la prosodia y dramatización gestual de la lectura de esos cuentos (declamación). 4ta etapa. Trabajar con eL sentido de pertenencia y apasionamiento de ese grupo de cuentos. 5ta etapa. Organizarse en grupos de dos y establecer asistir a geriátricos y hospitales para leer esos cuentos apropiados en su esencia.

TALLER DE EXPRESION “ Sueños compartidos: “Conozco al ser humano, me conozco”

Los adultos mayores poseen habilidades y procesos positivos intrínsecos a su proceso de envejecimiento como la participación y experiencia, y su potencial para desarrollarse, sus conocimientos previos, y su motivación. Es importante apoyarnos en estas fortalezas para fomentar una imagen mas atractiva de la tercera edad, sobre la que sentar las bases de que un mayor desarrollo personal es posible. Analizar algunos de los problemas filosóficos contemporáneos, que tienen sus raíces en antiguos pensadores, permite visualizar un continuum histórico que permite relacionar los mismos a la propia vida de cada uno, y ayudar a entender mejor, nuestra posición dentro del entramado social. 1era etapa. Comenzar con la lectura de textos de filosofía para principiantes. 2da etapa. Debatir sobre lo leído y agregar opiniones propias de cada tema 3era etapa. En que ayuda la filosofía a la vida? 4ta etapa. Cada uno debe traer información de un filósofo y sus aportes. Cada integrante dará una clase sobre su filósofo elegido y someterá el tema a debate.

TALLER DE EXPRESION : “Sueños compartidos: “Cantar de los cantares”

1era etapa. Se eligen tres canciones populares y cada cual copia en su cuaderno la letra de la canción. 2da etapa. Se escuchan las tres canciones y todos deben cantar leyendo la letra de su cuaderno. 3era etapa. Cada cual cierra su cuaderno y repite el texto de las letras de memoria. Si se olvida, los demás le apuntan para poder continuar 4ta etapa. A cuaderno cerrado todos cantan las canciones de a una estrofa cada uno y se empalma con el siguiente (coordinación, memoria y trabajo en equipo). Se promueve la enseñanza de estrategias de aprendizaje metacognitivas, para favorecer el desarrollo de los procesos cognitivos

TALLER DE EXPRESIÓN “Sueños compartidos “soy un ser social”

TALLER DE DESARROLLO DE ESTRATEGIAS AUTOSUSTENTABLES..

Tener en cuenta las contribuciones que pueden hacer los adultos mayores a la familia y a la comunidad, por sus saberes previos, su experiencia, su formación académica en algunos casos y ejercicio de alguna profesión y oficio. Creo que además de que se generen ONG´s  u Organismos estatales que se hagan cargo del adulto mayor, en general como lo hacen hasta ahora, de generarle espacios para reunirse, para recreación y manualidades y aprendizaje de manejo de PC o idiomas, se debe promover la creación de unidades que tengan profesionales especializados respecto al adulto mayor, y que los ayuden a gestionar, sus demandas de aprendizaje diverso, asi como demandas de capacitación y orientación para gestionar sus propios emprendimientos autosustentables.  

“Una mezcla sutil de creencia, saber e imaginación, construye delante de nuestros ojos la imagen, sin cesar modificada, de lo posible. Es a esta imagen con la que confrontamos nuestros deseos y nuestros temores. Sobre este posible, modelamos nuestro comportamiento y nuestras acciones. En un sentido, muchas actividades humanas, las artes, las ciencias, las técnicas, la política, no son sino maneras particulares, cada una con sus propias reglas de jugar el juego de los posibles.”

Francis Jacob, Premio Nóbel Medicina/Fisiología 1965.

Silvia Pérez Fonticiella.

Consultora en Neurociencias

Neuropsicología Psicopedagogía

Diciembre 2012.

BIBLIOGRAFIA.

APUNTES DE CÁTEDRA OVO. PROF. DR VALENTÍN PERALTA. Universidad Blas Pascal

ARIES P EL HOMBRE ANTE LA MUERTE

CICERÓN M. T.  DE SENECTUTE.

FOUCAULT, M  TECNOLOGIAS DEL YO. PAIDOS. 2008

FOUCAULT, M  LA HERMENÉUTICA DEL SUJETO. FCE. 2001.

FOUCAULT, M  LOS ANORMALES. FCE.

FOUCAULT, M  HISTORIA DE LA SEXUALIDAD. Tomo I. Siglo Veintiuno Editores.

FREIRE, P  EL GRITO MANSO. Siglo Veintiuno Editores.

GALEANO, E  ESPEJOS  2007

KRISTEVA, J. EL SUJETO EN PROCESO.

MULLER, M.  DESCUBRIR EL CAMINO. ED. BONUM 2004.

PEREZ FONTICIELLA, S. LAS INSTITUCIONES EN LOS BORDES DE LA MODERNIDAD LIQUIDA.  www.iinnuar.wordpress.com Ensayo Cátedra Psicopedagogía Institucional

PEREZ FONTICIELLA, S CELEBRACIÓN DE LA VEJEZ. Ensayo Cátedra Psicopedagogía II.

PEREZ FONTICIELLA, S ¿SOMOS CADA VEZ MÁS INTELIGENTES? DISCUSIÓN DEL CAMBIO DE PARADIGMA CONGNITIVO DEL WISC IV RESPECTO A WISC III. http://www.iinnuar.wordpress.com.

WINNICOTT, D.W.  LOS PROCESOS DE MADURACION Y EL AMBIENTE FACILITADOR.PAIDOS. 2011.  

 

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LA VIDA COMO OBRA DE ARTE. ¿LA ESCUELA , MATA LA CREATIVIDAD?

……“Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.

No hay dos fuegos  iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.”

Eduardo Galeano.

Reflexionar sobre la experiencia personal de la creatividad no es tarea fácil. Esto me remite a pensar, y pensarme desde una dimensión más desprovista de los objetos intelectuales y los discursos de argumentación y justificación  y llevarme, y permitirme,  deslizar, como en una banda de Moebius por los desfiladeros del significante.

La creatividad, puede estar vinculada al arte, la música, la pintura, la poesía, y otras formas de expresión humanas, y en este sentido, el concepto de arte, ha pasado por diferentes cosmovisiones a lo largo del tiempo, desde visiones más apegadas a la exacta reproducción de lo real, el arte clásico, para Hegel, un arte que muere, (porque no tiene consciencia intrínseca de arte), un arte  sin sujeto, porque  el hombre, en la época clásica, no se piensa en cuanto tal, sino únicamente “a imagen de” Dios, precisamente porque sus fuerzas se componen con las fuerzas del infinito”,  hasta un estado de contradicción interno, de crisis, con total sentido positivo, como lo avizoraba Kant : “desde que el arte no quiso ser ya nada más que arte, comenzó la gran revolución artística moderna”,  hasta la conceptualización del arte como movimiento pendular de  Gadamer: “entre la perspectiva de libertad que le proporciona el subjetivismo y el estigma de orfandad en el que reconoce la ausencia de toda legislación objetiva”.

Gadamer, investigando minuciosamente a sus antecesores Nietzsche, Hegel y Kant, profundiza en la experiencia antropológica del arte,  a través del concepto de juego, y allí él encuentra una tendencia innata del hombre al arte.

Para Nietzsche:

“Toda ciencia y toda realidad son producidas poéticamente por una tendencia artística humana y es arte todo aquello que sea producido por el hombre”. De este modo se amplía el concepto de arte a la vida, al devenir, al ser mismo, es decir a la óptica dionisíaca en función de la existencia como juego inocente.

Gadamer, entiende el juego como el auto movimiento que no tiende a una meta, sino al movimiento en cuanto movimiento, y para esto Gadamer aconseja, liberarse de la noción de arte, como obra cerrada y consolidada, para aproximarse a otra visión, dinámica, en que la obra es entendida como proceso de construcción y reconstrucción continuas.

En este plano más amplio, la creatividad, puede pensarse en este sentido, de juego, de auto movimiento para crear y crearme, y en sentido de símbolo, como posibilidad de reconocernos a nosotros mismos, y agregaría otro concepto que maneja Gadamer, que es el de Fiesta, “ tiempo de celebración que nos despoja del tiempo”,  como el lugar donde el juego de la creación, me permite encontrarme conmigo mismo y con los otros.

Cuando trato de pensar estos conceptos  citados anteriormente por diferentes pensadores, referidos  a mi trayecto por la institución escolar, y los vinculo a la creatividad, surgen algunas reflexiones en torno a que la escuela, la escuela de la modernidad y aún, la de la post-modernidad, (salvo algunos modelos de escuelas, a las que les cuesta mucho llevar adelante  un proyecto diferente ),  considerando que, aún a riesgo de ser tildada de “pesimista pedagógica”, la escuela, no logra permitir al sujeto, vivir en creatividad, como actitud de vida, como actitud de afrontamiento de conflictos, como actitud para el desenvolvimiento de sí mismo, como sujeto integral, que se construye por sí, por  y con, los otros.

En mi transcurso por la escuela, encontré más moral que ética, en el sentido que le da Foucault:

….“ética “ (lo que se contrapone a “moral”). La diferencia es que la moral se presenta como un conjunto de reglas coactivas de un tipo especifico que consiste en juzgar las acciones e intenciones relacionándolas con valores trascendentes (esto está bien, aquello está mal…):  la ética es un conjunto de reglas facultativas que evalúan lo que hacemos y decimos según el modo de existencia que implica. “ Decimos tal cosa, hacemos tal otra, ¿qué modo de existencia implica todo ello? ¿Qué es lo que somos “capaces” de ver y de decir (en el sentido del enunciado)?  .

El concepto de juzgar éticamente las producciones de los alumnos, rescata al sujeto como sujeto de la existencia real, al sujeto con su vida, su accionar y su campo de símbolos (expresiones escritas, verbales, gestos, conducta),  que es la forma en que puede hablarnos, a través de lo que hace, y cómo lo hace.

Pero el  concepto de “moral” en la escuela, va de la mano con el de evaluación; si bien hay una fuerte ola de cambios en este aspecto, en cuanto a los tipos de evaluación que se implementan, la noción de escuela  no puede lograr que en el imaginario social no se asocie  a evaluar, a medir, a emitir juicios de normalidad o anormalidad, y de lo que está bien y lo que está mal.

El imaginario evaluación, se hace un real inevitable, que provoca una reacción en cadena de sentimientos, reacciones neurofisiológicas, y conductas observables en los niños, que van desde la ansiedad, la inhibición, la auto y heteroagresión, que sin duda limitan el encuentro de soluciones a los problemas, creativas, innovadoras,  y disfrutables,  por parte del niño.

Haciendo un buceo espeleológico de mi propia experiencia escolar, durante la etapa primaria, descubro hoy, que no pude encontrar buenos canales de expresión de mi creatividad, de mis ideas, porque el modelo premiaba al buen reproductor del discurso oficial, académico, que presentaba la maestra.

Mi familia, de conformación clásica y humilde, (papá trabajaba, mamá no),  provenía  de una clase social económicamente acomodada,  venida a menos, pero que priorizaba dentro de sus valores : la cultura y  la educación; a través del aporte de su propia biblioteca y la de mis abuelos, o de  libros y  enciclopedias que mamá compraba para apoyarme en el estudio, me dio  el privilegio de poder acceder a otros autores, más allá del “autor oficial” de los textos  escolares.

Recuerdo una oportunidad, en la que yo cursaba 3er grado,  y estudiábamos en clase el descubrimiento de América. Además de la clase magistral de la maestra en el aula, contábamos con  un libro de texto, cuyo autor, era el mismo,  para todos los libros de Historia de 1ero a 6to grado.

Esta posibilidad de poder consultar tantos autores,  era una ventaja, ( y por supuesto que lo fue con el paso del tiempo y ha quedado en mi memoria como uno de los mayores legados que mis padres me han dejado), pero también , se volvía una desventaja a veces.

Volviendo al aula, la maestra, plantea que Colón logró reunir sus barcos y tripulación, gracias a que la reina Isabel vendió sus joyas, y esto permitió financiar su expedición.

Al escuchar esta historia tan romántica, algo en mi interior se rebeló, y traté de complementar la información aportada por ella.

Por lo cual pido la palabra y manifiesto, que yo había leído que quienes habían financiado la expedición de Colón, era los comerciantes y la burguesía en general de la época, ávidos de encontrar nuevos mercados para colocar sus productos.

La reacción de la maestra tuvo más que ver con una postura moral que con la ética, ya que de inmediato fui enviada a la dirección, como castigo por mi atrevimiento a cuestionar la “historia oficial” que estaba de turno en aquellos tiempos.

Otro tanto me sucedía en las evaluaciones trimestrales, ya que siempre junto a una nota algo inferior a MB, rezaba un mensaje que decía: “Se valora su esfuerzo, pero la prueba no refleja lo dictado en clase”.

Hasta que al llegar a fin de año, el día de la fiesta de fin de cursos y entrega de boletines, todas las maestras le decían a mi madre, que inteligente que era su hija, que por ahora solo pasaba de grado con un MB o MB/B, pero que le iría mejor en el secundario.

Por suerte, los parámetros de evaluación en el secundario eran diferentes, y allí puede encontrar mayores espacios de creación y libertad de exponer mis ideas, ah, y  también mejores calificaciones.

Otro de los discursos instituidos que atentan contra la creatividad en la escuela, tiene que ver con lo que Foucault llama “el disciplinamiento” y desarrolla sus ideas inspirado en Nietszche.  El disciplinamiento, “los modos oficiales del ver el mundo”,  sin duda están deteriorando la forma artística o creativa de enfrentar la vida, y de constituirnos subjetivamente.

Giles Deleuze, dos años después de la muerte de Foucault, escribe el libro: La vida como obra de arte “, donde vierte interesantes opiniones acerca de su pensamiento.

Nietzsche habla de:  “…la actividad artística como voluntad de poder, la invención de nuevas “posibilidades de vida”. Hay muchas razones que obstaculizan el retorno al sujeto: los procesos de subjetivación varían según las épocas, y tienen lugar de acuerdo con reglas muy diferentes. Tanto es así que, en cada caso, el poder no cesa de recuperarlos y de someterlos a las relaciones de fuerzas, y ellos no cesan de renacer y de inventar infinitamente nuevas modalidades. Por tanto, no se trata tampoco de un retorno a los griegos. Un proceso de subjetivación,
es decir, la producción de un modo de existencia, no puede confundirse con un sujeto, a menos que se le despoje de toda identidad y de toda interioridad. La subjetivación no tiene ni siquiera que ver con la “persona”: se trata de una individuación, particular o colectiva, que caracteriza un acontecimiento (una hora del día, una corriente, un viento, una vida…). Se trata de un modo intensivo y no de un sujeto personal. Es una dimensión específica sin la cual no sería posible superar el saber,  ni resistir al poder. Foucault analiza entonces los
modos de existencia griegos, cristianos, el modo como se introducen en los saberes y alcanzan compromisos con los poderes. No pretende retornar a los griegos, lo que le interesa somos nosotros aquí y ahora: cuáles son nuestros modos de existencia, cuáles nuestras posibilidades de vida o nuestros procesos de subjetivación…¿tenemos algún modo de constituirnos como “sí mismo” y, como diría Nietzsche, se trata de modos suficientemente “artísticos”, más allá del saber y del poder”

Cada uno,  siguiendo a esta línea de pensadores,  debería  desarrollar la capacidad de hacer de sí mismo su obra de arte. “ Los seres humanos son artistas que se crean a si mismos. Lo sepan o no, sus vidas remiten a ellos mismos”. Pero para hacerlo, para asumir esta responsabilidad que la vida nos impone, es preciso primero aprender a conocerse.

Pérez Gómez, en su libro Escuela Pública y Sociedad Neoliberal, nos aporta algunas claves para poder hallar estrategias para modificar la Escuela en pos del desarrollo de los alumnos:

“La escuela postmoderna debe superar la ruptura clásica que estableció la modernidad entre la razón y el sujeto, ampliando el sentido de lo racional para incluir la complejidad y multiplicidad, la ambigüedad e incertidumbre del pensamiento , ..la emergencia del sujeto capaz de convertirse en agente consciente de interpretación, creación y transformación, para convertirse en sujeto crítico de sus propias elaboraciones y conducta.”

El aprendizaje es la gran palanca de nuestra libertad, de nuestra capacidad de estar en un proceso constante de transformación, de conocimiento de sí mismo y de autoinvención. Necesitamos que cada uno de nosotros, se vuelva un  agente de cambio que ayude a develar las sutiles formas de intervención  y repetición que obstaculizan ver y desarrollar el pequeño o gran “fueguito galeano” que hay dentro de cada niño.

Silvia Pérez Fonticiella

 

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