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Archivos diarios: marzo 30, 2014

CÓMO AYUDAR A NUESTROS HIJOS A DESARROLLAR SU INTELIGENCIA – Por Mario Valdez

 

“Háblame y quizás olvide, enséñame y quizás recuerde, particípame yaprenderé” – Benjamín Franklin

 

    Un niño aprende fundamentalmente por su interacción con la realidad. Si queremos que se apropie de lo que los seres humanos atesoraron en su cultura, que aprenda lo que enseñan los libros y la escuela, que desarrolle cada vez mejores estrategias para conocer y tener mejor calidad de vida, debemos lograr que tome conciencia del efecto de sus acciones sobre lo que lo rodea: que no pase por aquí y por allá sin prestar atención, que esté atento a lo que sucede en los lugares que transita, en los diferentes momentos del día, en la gente, en los árboles; es necesario también que observe las cosas que no cambian, las que cambian y cómo cambian. Definitivamente, debemos acompañarlo hasta transformarse en un observador con sus ojos, sus oídos, sus manos, nariz y lengua, lo que le permitirá tender puentes a su alrededor. Los niños que no denotan interés por el medio en el que se desenvuelven, deben ser acompañados a la interacción para no sentirse aislados e impotentes. Las personas que pierden alguno de los sentidos, saben del aislamiento que esto produce y las dificultades para comprender en profundidad lo qué sucede a su lado. Entonces, el niño que posee todos sus sentidos, debe aprender a usar estos recursos formidables para no quedar encerrado en un pequeño mundo conocido y rutinario, sin el debido desarrollo de sus capacidades.

Nuestros hijos tienen por delante años de vida; tratemos que la realidad no pase por delante de ellos sin que perciban su riqueza y variedad. Ahora bien, para lograr niños observadores, debemos serlo nosotros también. De esta manera, ellos andarán a nuestro lado ejercitándose y sintiendo el placer de estar alerta a cada olor, a cada color, a cada sonido.

¿CÓMO AYUDAR A NUESTROS HIJOS A CONVERTIRSE EN NIÑOS OBSERVADORES?

En general, los adultos son espectadores pasivos de la realidad cotidiana, y registran de ella sólo lo más importante, lo que más influye en sus tareas. Pero el niño no es así: naturalmente, es un observador activo que toca, aprieta, cambia la forma o el estado de las cosas. La acción es la primera forma de observación de los niños y nuestra obligación es “facilitarla”, promover cualquier experiencia que capte su interés, siempre que no entrañe peligros. El niño tomará consciencia del efecto de su propia acción sobre los objetos o seres, y esto le impulsará a repetirlas o le obligará a cambiar sus actos.

Aparece aquí el segundo ingrediente de la observación: tomar conciencia, fijarse, poner atención en los resultados de lo que se hace. Tomará conciencia que si repite un determinado estímulo a su mascota, las reacciones serán diferentes y en adelante deberá tomar recaudos antes de hacerlo; si el padre está clavando un clavo y le participa de la actividad, sentirá que en determinada madera el clavo penetra más fácil que en otras; si le pone azúcar a su leche y se empeña en agregarle de más, sabrá por el sabor que es preciso medir la cantidad, antes de agregar azúcar; cuando viajemos en auto con el niño, será el encargado de avisar antes de la esquina, por el semáforo, qué maniobra es preciso realizar.

Es necesario fomentar en nuestros hijos, y en nosotros también, la permanente interacción: ¿viste aquello?; ¿escuchaste ese sonido?; ¿a qué huele el aire?; ¿qué hacen aquellas personas?; ¿qué sucede allá?

El tercer elemento de la observación es “la memoria”. La memoria inteligente no es la repetición mecánica de palabras incomprensibles, sino aquellas que nos permiten evocar el hecho que se intenta recordar. Es necesario pedir al niño algo que él haya visto guardarse. Luego, incentivarlo a recordar el momento en que fue guardado para que asocie el instante evocado con el acto de guardar el objeto.

A través de la observación, llegamos a conocer los lugares que frecuentamos y los seres y objetos que allí se encuentran. Pero para conocer mejor el mundo, no sólo hay que interpretarlo sino comprenderlo y ello, se consigue “relacionando”. Al comparar objetos o sucesos, podemos determinar que ellos se asemejan o se diferencian: los que tienen características comunes: animales con igual número de patas, monedas del mismo valor, libros que tratan sobre el mismo tema, etc.  Esta forma de comparar se llama “clasificar”. El niño en su mundo, debe aprender a clasificar sus ropas, útiles, juguetes, para luego poder hacerlo con los conceptos, las opiniones, etc.

Una buena observación permite describir la realidad tal como se muestra; a partir de ella, podremos incentivar al niño a una actividad un paso más compleja: “la exploración”. A partir de temas de la realidad cotidiana, podremos inducir al niño al interés por explorar el por qué de algunas cosas simples: ¿Por qué se ponen cortinas en las ventanas?; ¿Para qué se colocan ventanas en casi todas las habitaciones?; ¿Por qué se seca la pintura si dejamos la lata abierta?; ¿Por qué se plantan árboles en las veredas de las ciudades?; ¿Por qué los juegos poseen normas o reglamentos?; ¿Por qué los deportes se juegan durante un espacio de tiempo determinado?; ¿por qué una ambulancia circula, a veces, con la sirena apagada?.

El niño tiene contacto con la realidad, a través de acciones y muchas veces la exploración debe ser orientada a las actividades que realiza. Por ejemplo: ¿por qué se forman burbujas al soplar por el burbujero?; ¿Qué sucede cuando corres mucho y muy rápido? Las dudas o inquietudes que nos llevan a explorar, aparecen en todos lados y en cada lugar.

 niño inteligenteAPRENDER DE LOS OTROS, APRENDER CON LOS OTROS

En general, el niño no realiza investigaciones por sí mismo, sino que tiende a preguntar a otros niños o a los adultos. La interacción en grupos de edades heterogéneas es fundamental, porque allí se atenúan las diferencias culturales, y tiende a elevarse el nivel de los niños que disponen de menos información. Las acciones de enseñar y aprender nunca van en un solo sentido, sino que acciona en forma de entretejido. Esto permite a cada niño reconocer sus valores y carencias, las de los demás integrantes del grupo y las del grupo en sí mismo. De esta manera, cuando un niño está aprendiendo de otros, aprende también cómo son esos otros y cómo es él mismo. Además, aprender de los demás exige un enriquecimiento del lenguaje, tanto para explicar su propio pensamiento como para entender el mensaje que se recibe.

CONCLUSIONES

Podemos ayudar a nuestros hijos a dar pasos gigantes en el desarrollo de su inteligencia, en la medida que nosotros mismos estemos dispuestos a crecer y a “vivir” cada momento con ellos. Es importante tener en claro que para ello, no debemos pedirles que se adapten a nuestras maneras de funcionar, y aprender así los modelos que en casa imponemos, sino que es preciso sumergirnos nosotros a participar del mundo de ellos y recorrer sus pautas de razonamiento, como también incentivarlos a crecer de manera autónoma, curiosa y analítica.

 

 

 

 

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Plugging the hole in Hawking’s black hole theory

Simbiotica's Blog

See on Scoop.itgravedad cuántica

(Phys.org) —Recently physicists have been poking holes again in Stephen Hawking’s black hole theory – including Hawking himself. For decades physicists across the globe have been trying to figure out the mysteries of black holes – those fascinating monstrous entities that have such intense gravitational …

Alejandro Alvarez Silva‘s insight:

¿”Emisión estimulada” en la radiación de Hawking?

See on phys.org

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Manual de planificación participativa en áreas protegidas.

Blog de Josechu Ferreras

El Manual de planificación participativa en áreas protegidas.   Decidir juntos para gestionar mejor,  recoge buena parte de la experiencia acumulada en circunstancias muy diferentes y con colectivos muy heterogéneos, particularmente los procesos de implantación y desarrollo de la Red Natura 2000 o la revisión del Plan Rector de Uso y Gestión de la Reserva de Biosfera de Urdaibai , que han proporcionado buenas experiencias sobre variados procesos de participación social que podrían ser desarrollados en otros Espacios Naturales Protegidos .

Está específicamente dirigido a ayudar a quienes se propongan decidir en comunidad para mejorar la gestión concertada de las áreas protegidas en particular y de la planificación ambiental en general. Para descargártelo pincha en su portada

decidir juntos
Estos procesos nos han permitido a los autores acercarles mejor a la ciudadanía, trasmitir a las personas participantes en los procesos su quehacer y obligaciones, pero también tener una mayor y mejor consciencia de sus preocupaciones…

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Patches of disorganization in the cerebral cortex of children with autism

Patches of disorganization in the cerebral cortex of children with autism

Cortical Chauvinism

I will be leaving for China this weekend. Travel exigencies may prevent me from posting in the near future. In this regard I have opted for posting today. Hopefully I will be able to summarize my travel experiences in regards to the Chinese government’s autism related initiatives when I come back. For now I would like to talk about a very recent article by the Courchesne group (New England Journal of Medicine, March 2014) that has received a lot of attention in the public media. The research involved quantitating the amount of RNA expression for different markers in the cerebral cortex of 11 children with autism (aged 2 to 15 years) and an equal number of controls. Sampling was extremely limited with only small tissue blocks taken from a couple of sites in 3 different lobes. The results showed columnar-like abnormalities affecting most layers of the cortex, with the most…

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LA NEUROSIS DEL ESPACIO SOCIAL.

LA NEUROSIS DEL ESPACIO SOCIAL.

Los destinos individuales, están atravesados siempre por una lógica de la distribución, que tiende a mantener a cierto grupos de individuos en una estructura social estable y jerárquica, y una lógica de la historicidad que lleva al hombre en general, a conformarse con lo que “hereda”, y sólo una circunstancia que lo sacuda muy profundamente, podrá llegar a subvertir lo que siente como destino, y empujarlo a producir un nuevo lugar, a construirse sobre la diferencia. Silvia Pérez Fonticiella.

“Las últimas lluvias cayeron con suavidad sobre los campos rojos y parte de los campos grises de Oklahoma, y no hendieron la tierra llena de cicatrices. Los arados cruzaron una y otra vez por encima de las huellas dejadas por los arroyos. Las últimas lluvias hicieron crecer rápidamente el maíz y salpicaron las orillas de las carreteras de hierbas y maleza, hasta que el gris y el rojo oscuro de los campos empezaron a desaparecer bajo una manta de color verde. A finales de mayo el cielo palideció y las rachas de nubes altas que habían estado colgando tanto tiempo durante la primavera se disiparon. El sol ardió un día tras otro sobre el maíz que crecía hasta que una línea marrón tiñó el borde de las bayonetas verdes. Las nubes aparecieron, luego se trasladaron y después de un tiempo ya no volvieron a asomar. La maleza intentó protegerse oscureciendo su color verde y cesó de extenderse. Una costra cubrió la superficie de la tierra, una costra delgada y dura, y a medida que el cielo palidecía, la tierra palideció también, rosa en el campo rojo y blanca en el campo gris.
En los barrancos abiertos por las aguas, la tierra se deshizo en secos riachuelos de polvo. Las ardillas de tierra y las hormigas león iniciaron pequeñas avalanchas. Y mientras el fiero sol atacaba día tras día, las hojas del maíz joven fueron perdiendo rigidez y tiesura; al principio se inclinaron dibujando una curva, y luego, cuando la armadura central se debilitó, cada hoja se agachó hacia el suelo. Entonces llegó junio y el sol brilló aún más cruelmente. Los bordes marrones de las hojas del maíz se ensancharon y alcanzaron la armadura central. La maleza se agostó y se encogió, volviendo hacia sus raíces. El aire era tenue y el cielo más pálido; y la tierra palideció día a día.”

“Llegó la aurora, pero no el día. En el cielo gris apareció un sol rojo, un débil
círculo que daba poca luz, como en el crepúsculo; y conforme avanzaba el día, el
anochecer se transformó en oscuridad y el viento silbó y lloriqueó sobre el maíz
caído.
Los hombres y las mujeres permanecieron acurrucados en sus casas y para
salir se tapaban la nariz con pañuelos y se protegían los ojos con gafas. La noche
que volvió era una noche negra, porque las estrellas no pudieron atravesar el
polvo para llegar abajo, y las luces de las ventanas no alumbraban más allá de
los mismos patios. El polvo estaba ahora mezclado uniformemente con el aire,
formando una emulsión equilibrada. Las casas estaban cerradas a cal y canto, y
las puertas y ventanas encajadas con trapos, pero el polvo que entró era tan fino
que no se podía ver en el aire, y se asentó como si fuera polen en sillas y mesas,
encima de los platos. La gente se lo sacudía de los hombros. Pequeñas líneas de
polvo eran visibles en los dinteles de las puertas.
A media noche el viento pasó y dejó la tierra en silencio. El aire lleno de
polvo amortiguaba el sonido mejor que la niebla. La gente, tumbada en la cama,
oyó cómo el viento paraba. Se despertaron cuando el impetuoso viento
desapareció. Tumbados en silencio escucharon intensamente la quietud. Luego
cantaron los gallos, un canto amortiguado y las personas se removieron
inquietas en sus camas deseando que llegara la mañana. Sabían que el polvo
tardaría mucho tiempo en dejar el aire y asentarse. Por la mañana el polvo colgó
como una niebla y el sol era de un rojo intenso, igual que sangre joven. Durante
todo ese día y el día siguiente el polvo se fue filtrando desde el cielo. Una manta
uniforme cubrió la tierra. Se asentó en el maíz, se apiló encima de los postes de
las cercas y sobre los alambres, se posó en los tejados y cubrió la maleza y los
árboles.
Las gentes salieron de sus casas y olfatearon el aire cálido y picante y se
cubrieron la nariz defendiéndose de esa atmósfera. Los niños salieron de las
casas, pero no corrieron ni gritaron como hubieran hecho después de la lluvia.
Los hombres, de pie junto a las cercas, contemplaron el maíz echado a perder,
muriendo deprisa ahora, sólo un poco de verde visible tras la película de polvo.
Callaban y se movían apenas. Y las mujeres salieron de las casas para ponerse
junto a sus hombres, para sentir si esta vez ellos se irían abajo. Observaron a
hurtadillas sus semblantes, sabiendo que no tenía importancia que el maíz se
perdiera siempre que otra cosa persistiese. Los niños se quedaron cerca,
dibujando en el polvo con los dedos de los pies desnudos y pusieron sus sentidos
en acción para averiguar si los hombres y las mujeres se vendrían abajo. Miraron
furtivamente los rostros de los adultos, y luego, con esmero, sus dedos dibujaron
líneas en el polvo. Los caballos se acercaron a los abrevaderos y agitaron el agua
con los belfos para apartar el polvo de la superficie. Pasado un rato, los rostros
atentos de los hombres perdieron la expresión de perplejidad y se tornaron duros
y airados, dispuestos a resistir. Entonces las mujeres supieron que estaban
seguras y que sus hombres no se derrumbarían. Luego preguntaron: ¿Qué
vamos a hacer? Y los hombres replicaron: No sé. Pero estaban en buen camino.
Las mujeres supieron que la situación tenía arreglo, y los niños lo supieron
también. Unos y otros supieron en lo más hondo que no había desgracia que no
se pudiera soportar si los hombres estaban enteros. Las mujeres entraron en las
casas para comenzar a trabajar y los niños empezaron a jugar, aunque
cautelosos. A medida que el día avanzaba, el sol fue perdiendo su color rojo.
Resplandeció sobre la tierra cubierta de polvo. Los hombres, sentados a la puerta
de sus casas, juguetearon con palitos y piedras pequeñas; permanecieron
inmóviles sentados, pensando y calculando”
LAS UVAS DE LA IRA Cap.I JOHN STEINBECK.

 

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